Venezuela: 680.000 niños necesitan ayuda tras los terremotos

Unos 680.000 niños se encuentran entre los 1,8 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria tras los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio, informó este domingo UNICEF. Los daños a hospitales, escuelas y sistemas de agua agravan la situación de las familias afectadas, muchas de las cuales siguen fuera de sus hogares.

Los dos sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, dejaron al menos 1430 muertos y 3238 heridos, según el balance oficial más reciente. Más de 3100 familias han resultado damnificadas, mientras las autoridades continúan evaluando los daños y las réplicas mantienen la incertidumbre en las zonas afectadas.

Crédito de la foto: Luis García
El Centro de Coordinación de Equipos de Búsqueda y Rescate USAR de la ONU en La Guaira, Venezuela.

La búsqueda continúa

El sábado, el coordinador humanitario de la ONU en Venezuela, Gianluca Rampolla, realizó una primera misión a La Guaira, el estado con las mayores afectaciones, junto con varias agencias de Naciones Unidas. La visita incluyó un recorrido por algunas de las zonas más golpeadas y por el centro de coordinación de los equipos de búsqueda y rescate.

Junto con las autoridades, la misión avanzó también en la identificación de lugares para instalar servicios destinados a las familias que perdieron sus viviendas o no pueden regresar a ellas.

Rampolla destacó que, junto a la destrucción y la angustia de las familias, encontró una movilización de apoyo de vecinos, voluntarios y equipos llegados desde distintos países.

“En un momento en que siempre nos fijamos en lo malo que pasa en el mundo, aquí hay un gesto de solidaridad de todo el mundo para apoyar a los venezolanos”, dijo. “Lo primero es sacar a la gente que sigue viva bajo los escombros y por eso la prioridad es apoyar y coordinar los equipos que están llegando de todo el mundo. Al mismo tiempo, hay que apoyar a los sobrevivientes”.

Equipos de 27 países, con más de 2200 rescatistas y 140 perros de búsqueda, trabajan para localizar a personas atrapadas bajo los escombros, con apoyo de la ONU en la coordinación.

Una representante de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja describió el impacto emocional de las tareas de búsqueda, en las que se mezclan la esperanza, el dolor y el temor ante las réplicas.

“La gente no pierde la esperanza. Pasan las horas, pero todos los esfuerzos están puestos en salvar vidas y en ayudar a la gente”, afirmó. “El sentido de comunidad es inmenso. Hay una fuerza que viene del deseo de encontrar a los amigos y a los seres queridos, y que se mezcla con dolor, con miedo porque sigue temblando y con una fragilidad inmensa”.

© PMA/ Gustavo Vera
Se están entregando suministros de ayuda a las personas afectadas por el terremoto en Venezuela.

La emergencia de los niños

La nueva estimación de UNICEF refleja una crisis que se extiende mucho más allá de las estructuras colapsadas. Para cientos de miles de niños, el terremoto ha puesto en riesgo el acceso a atención médica, agua segura, protección y educación.

“Los hospitales están operando más allá de su capacidad, miles de niños no tienen acceso fiable a agua potable y muchas escuelas han resultado dañadas”, declaró Manuel Rodríguez Pumarol, representante de UNICEF en Venezuela. “UNICEF está trabajando con el Gobierno de Venezuela y sus socios para ampliar el apoyo a los niños y las familias, pero será esencial contar con financiación sostenida para mantener la respuesta en las próximas semanas”.

La agencia indicó que los daños en hospitales de La Guaira, Caracas, Carabobo, Aragua y Falcón están afectando la atención de niños y mujeres embarazadas.

En el Distrito Capital, la información preliminar apunta a daños en 432 escuelas, más de un tercio del total. Algunos centros educativos que permanecen en condiciones seguras están siendo utilizados como refugios temporales para las familias desplazadas.

UNICEF ha movilizado personal adicional y suministros para llegar a unas 650.000 personas, incluidos 234.000 niños, con apoyo en salud, nutrición, agua y saneamiento, protección infantil y educación.

Un primer vuelo de la agencia con 20 toneladas de suministros médicos y artículos de agua y saneamiento llegó al país el viernes. Un segundo cargamento, procedente del centro mundial de suministros de UNICEF en Copenhague, está previsto para los próximos días.

© Victoria Fermín
El interior de un edificio en Caracas quedó al descubierto tras los daños causados ​​por el terremoto.

Hospitales al límite

El terremoto ha agravado la presión sobre el sistema de salud. Evaluaciones preliminares recopiladas por la Organización Panamericana de la Salud indican que, de 21 establecimientos sobre los que se han recibido reportes, tres se encuentran en condición crítica y otros seis presentan daños estructurales o funcionan parcialmente.

Varios hospitales continúan atendiendo pacientes, pero con una elevada demanda de cirugía de trauma, ortopedia y neurocirugía. Entre las necesidades señaladas figuran medicamentos, insumos de cuidados intensivos, agua, electricidad y mejores mecanismos para trasladar y distribuir pacientes entre centros de salud.

En La Guaira la ONU ha instalado tres carpas hospitalarias con unidades de cuidados intensivos, salas de curas y áreas de trauma para ampliar la atención cerca de las comunidades afectadas.

La OPS además apoya a las autoridades venezolanas en la evaluación de hospitales, la coordinación de equipos médicos de emergencia y el envío de medicamentos, material para trauma, insumos de agua y saneamiento y otros artículos esenciales.

Las evaluaciones también señalan una necesidad urgente de atención de salud mental y apoyo psicosocial para las personas afectadas, las familias que buscan a desaparecidos, el personal sanitario y los equipos de primera respuesta.

Del rescate al apoyo a las familias

Durante la visita a La Guaira, Naciones Unidas y las autoridades acordaron establecer espacios multiservicios en dos puntos estratégicos del estado para apoyar a quienes perdieron sus hogares o no pueden regresar a ellos.

Estos espacios ofrecerán alimentos, atención médica, agua, saneamiento e higiene, así como servicios de protección para niños, niñas y adolescentes y de prevención y respuesta a la violencia de género.

A medida que pasan los días, las necesidades se multiplican. Para las familias afectadas, la emergencia no termina con las operaciones de rescate: también significa conseguir agua segura, atención médica, un lugar donde dormir y condiciones para que los niños puedan recuperarse y volver a aprender.

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