Entrenadores de IA: los videos con los se prepara a robots para que imiten a los humanos

Que te paguen por hacer actividades rutinarias, como lo es servirte un vaso de agua, suena más que sorpresivo. Sin embargo, para algunas personas de India –no todas, como se verá a continuación- esta es una realidad que surge del avance de las nuevas tecnologías.

Es que empresas tecnológicas prevén la existencia de robots que en el futuro puedan realizar las tareas del hogar. Para ello requieren de entrenadores de Inteligencia Artificial.

En India -el país más poblado del mundo desde 2023, año en que superó a China- miles de trabajadores le enseñan a los sistemas de IA a moverse como seres humanos. Ocurre que si del mundo real se trata, la expertise sigue estando fuera de la pantalla.

Se busca: experiencias en primera persona

En estas recopilaciones de la vida, una persona puede ganar hasta dos dólares por hora sin salir de su casa. A cambio debe colocarse en la cabeza un celular y hacer videos mientras, por ejemplo, corta una fruta.

Aquel material se envía a empresas tecnológicas globales, especializadas en el uso de datos “egocéntricos”, es decir en primera persona.

La ama de casa india Nagireddy Sriramyachandr es una de las trabajadoras. Foto: AFP

Sin embargo, este dinero que recibe alguien dedicado a la cocina y al orden cotidiano va más allá de lo particular. Forma parte de pruebas con el empleo humano que tienen al país asiático en un lugar central.

“(En India) Cada día, millones de trabajadores cosen prendas, ensamblan productos, clasifican mercancías y realizan tareas que las empresas de robótica quieren que las máquinas aprendan”, dijo Puneet Jindal, fundador de Labellerr AI -una de las tantas compañías involucradas en el rubro- al medio The Guardian.

Sin embargo, existe una problemática en llevar al sitio de trabajo dicha innovación. En el caso de empleados fabriles, algunos de ellos deben colocarse la vincha sin recibir un pago extra por tal acción. Así lo contó el mencionado medio británico, que recorrió fábricas en las que la preocupación por el consentimiento permanece latente.

Los dueños de las fábricas no consideran que los empleados deban recibir más dinero por las filmaciones. Foto: AFP

“Pareciera que un trabajador acepta llevar una cámara, pero ¿puede negarse realmente sin temer consecuencias para su empleo?”, preguntó Geeta Thatra, miembro de la fundación Work Fair and Free.

Sensores de movimiento, anteojos inteligentes y cámaras en la cabeza

Con los materiales recopilados –para los que se ambientan habitaciones y estudios- se espera que, algún día, los robots humanoides puedan imitarnos con mayor precisión. Incluso en tareas de la construcción

De esta manera, lo que hacen los trabajadores indios con anteojos inteligentes, cámaras colocadas en la cabeza, y/o sensores de movimiento en sus manos y piernas, acrecienta aún más el auge de este sector en el mercado.

Para 2050 se estima que habrá más de 1.000 millones de robots humanoides en uso, según el banco Morgan Stanley. Mientras tanto, ya podemos apreciar escenas espectaculares de tales máquinas haciendo Kung Fu o corriendo maratones, con caídas incluidas.

“Anotación de datos” y bajos costos

Hechas las capturas, las grabaciones “se limpian”, es decir que se separa las acciones del fondo en el que está situado. A esto se lo llama “anotación de datos”, un trabajo por el que en Estados Unidos una empresa puede llegar a pagar 30 dólares por hora, aseveró Jindal.

Sin embargo, los costos cambian bastante en los territorios en los que se encuentra el ejército de entrenadores de IA.

El trabajo puede ser repetitivo. Foto: AFP

En Madagascar, por ejemplo, más de 100.000 personas contornean imágenes y clasifican objetos para que la IA haga mejores sugerencias a los usuarios.

En aquella nación de África la mano de obra barata se ve en lo que recibe David. El malgache gana un euro por cada tres horas frente a su computadora, según contó en una entrevista a Arte.tv.

Además de la baja retribución aparece la precariedad, que se ve en otro testimonio del documental disponible en Youtube. “Llevo cinco años con contratos precarios… Y es muy aburrido porque solo hacemos clic, clic, clic”, señaló apesadumbrado.

Esa sensación también la tuvo la joven india Rani N., a pesar de que no trabaja frente a la pantalla. Cada día hace noventa grabaciones, en las que debe doblar toallas con una aparato de video en su frente.

Las tomas duran cuatro minutos, y si bien le parece algo “tolerable”, siente como “si siempre estuviera con una cámara atada a la cabeza”, según contó a AFP.

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