Se vende la colección de discos del músico que marcó a Patti Smith e inspiró el nombre de una histórica banda argentina

La historia empieza con una banda argentina de culto de los años 80 que tomó su nombre de una canción de un músico decisivo para entender el rock moderno. Y sigue con una muchacha punk que, antes de convertirse en leyenda, encontró en ese mismo músico a un compañero artístico y sentimental.

La banda argentina es Fricción, de Richard Coleman, bautizada a partir de “Friction”, una de las canciones de Television.

Richard Coleman bautizó a Fricción por "Friction", una de las canciones más emblemáticas de Television.

La muchacha punk es Patti Smith. Fue pareja y amiga eterna de Tom Verlaine a comienzos de los años 70. Juntos escribieron “Break It Up”, incluida en Horses, uno de los discos fundacionales de lo que sería el punk, y él también tocó la guitarra en el simple “Piss Factory”.

Smith escribió que su guitarra sonaba “como mil pájaros azules gritando”.

El protagonista de esta historia es Tom Verlaine, fallecido en 2023. Fundó Television, una de las bandas que reinventó el rock desde el escenario del CBGB, el legendario antro de la calle Bowery donde también despegaron Ramones, Blondie, Talking Heads y la propia Patti Smith.

La música que lo hizo músico

El presente tiene forma de despedida. Discogs y la disquería Academy Records, de Brooklyn, acaban de anunciar la venta de más de 4.000 vinilos que formaban parte de su colección personal.

Pero no se trata de la típica biblioteca de un coleccionista obsesionado con primeras ediciones, discos imposibles o cajas de lujo. Hay jazz de vanguardia, garage rock, música experimental, folk, blues, psicodelia y rarezas llegadas de todo el mundo.

Tom Verlaine en concierto. Su estilo de guitarra influyó a generaciones de músicos, de Sonic Youth a The Strokes.

Y el futuro también está ahí. Más que una colección para exhibir en una biblioteca o sobre una mesa ratona, esos discos funcionan como un mapa de influencias: el combustible creativo que alimentó el sonido de Television y que, décadas después, terminaría siendo el octanaje secreto de bandas como Sonic Youth, R.E.M., The Strokes, Wilco, Pavement, Yo La Tengo… o tantos otros que vendrán.

Escuchar lo que escuchaba Tom Verlaine

Una colección de discos puede decir mucho sobre una persona. La de Tom Verlaine parece contar cómo llegó a inventar uno de los sonidos más personales de la historia del rock.

Entre los miles de vinilos aparecen copias personales de Marquee Moon, la obra maestra de Television, y del simple Little Johnny Jewel. También Chelsea Girl, de Nico; discos de The Sonics; de 13th Floor Elevators, esa psicodelia feroz que décadas más tarde volvería a escucharse transformada en grupos como Spiritualized o Primal Scream.

A eso se suma una fuerte presencia de free jazz con Albert Ayler entre los nombres más llamativos.

Tom Verlaine durante su visita a Buenos Aires en 2013, cuando se presentó junto a Jimmy Rip en el Teatro Vorterix.

Más que trofeos de coleccionista, herramientas de trabajo de un músico que nunca dejó de buscar.

Cory Feierman, de Academy Records, lo resumió con precisión: “Lo interesante de la colección de Verlaine es que es mucho más una radiografía que un espejo. Tom parecía encarar sus compras con un espíritu de aventura y descubrimiento, más que para conseguir sus propios santos griales”.

Tom Verlaine durante su visita a Buenos Aires en 2013, cuando se presentó junto a Jimmy Rip en el Teatro Vorterix.

La frase tiene un guiño involuntario. O quizá no tanto. El segundo álbum de Television se llamó, justamente, Adventure.

La poesía y el infierno

Entre disco y disco también se puede reconstruir otra historia. Antes de Television, Verlaine compartió escenario y sueños con Richard Hell.

Uno tomó su apellido artístico del poeta francés Paul Verlaine; el otro eligió llamarse “Hell”. Entre la poesía y el infierno empezaron a moldear una de las escenas más influyentes de la música de fines de los 70.

Un punk en la Biblioteca Pública de Nueva York

Mientras estos 4.000 vinilos empiezan una nueva vida repartidos entre coleccionistas de todo el mundo, el resto del legado de Tom Verlaine ya tiene destino. Su archivo de manuscritos, poesía, grabaciones y documentos fue adquirido por la Biblioteca Pública de Nueva York, donde quedará preservado junto al de otras figuras fundamentales de la cultura de la ciudad.

Los discos, en cambio, harán lo que solían hacer: pasar de mano en mano.

Quizá por eso esta venta resulte tan fascinante: porque más que comprar un vinilo raro permite asomarse a la cabeza de un músico cuya curiosidad no tenía fronteras.

Marquee Moon (1977), el álbum debut de Television y una de las obras fundamentales de la historia del rock.

Patti Smith dijo que no había nadie como Tom Verlaine. Su talento no radicaba sólo en las canciones que escribió, sino también en las que escuchó.

Esos discos son mucho más que una colección. Son el mapa de un hombre que encontró inspiración en el garage rock -esa energía primaria que décadas más tarde también alimentaría a bandas como Nirvana-, el folk, la psicodelia, el blues y el free jazz para imaginar una música que todavía no existía.

Y que, sin proponérselo, terminó ayudando a definir, parafraseando a Ornette Coleman y el título de The Shape of Jazz to Come, la forma de la música que estaba por venir.

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