Quién fue el autor del mural de oro del Plaza Hotel y la reforma que lo tapó con pintura en el Mundial ’78

Cuando en 1909 concluye la obra del Plaza Hotel, la Ciudad ya palpitaba los festejos por el Centenario de la Patria. Estaba previsto que miles de personas se convocaran en Buenos Aires para participar de eventos sociales e institucionales, y de la famosa Exposición Internacional del Centenario. Por este motivo, don Ernesto Tornquist -industrial, terrateniente, comerciante y banquero- decidió construir lo que fue el primer cinco estrellas del país.

El hotel fue un éxito y se convirtió en un ícono porteño; hasta nuestros días.

Pero sólo dos décadas después de su inauguración, Tornquist pegó un volantazo. Se veían venir los vientos de cambio en la arquitectura y no quiso quedarse atrás. Entonces mandó a renovar por completo todo el interior del hotel. Del clasicismo, al racionalismo; de la proliferación de ornamentos a la simplicidad, a la pureza de la modernidad.

Como en muchas otras grandes ciudades del mundo, este tipo de arquitectura también impulsó un movimiento de grandes muralistas. Es así que Tornquist encargó un mural -gigante- al artista plástico Jorge Soto Acebal.

Hoy este mural -oculto debajo de cuatro manos de pintura y enduido- se encuentra en pleno proceso de restauración y, para sorpresa de todos, se reveló que la obra pictórica está realizada sobre hojas de oro de 22 kilates.

El hotel, ya con el cambio y la racionalización de sus interiores. En el fondo de la imagen, el mural de Soto Acebal. Foto gentileza Fabio Grementieri
Detalle del mural, con motivos gauchescos. Foto gentileza Plaza Hotel Buenos Aires

Marta Penhos es vicepresidenta de la Academia Nacional de Bellas Artes y en charla con Clarín explicó: “Fue una técnica muy utilizada en la última parte del Medioevo y durante el Renacimiento. Es muy común ver un contorno dorado en las figuras humanas y angelicales en estas obras de arte. Es una técnica muy compleja, y además muy costosa. Por eso me parece inusual y extraordinario este trabajo de Soto Acebal”.

El mural posee motivos gauchescos que representan un alto de carreta -como un descanso en el camino, al pie de un árbol-, un asado, guitarras y mujeres bailando.

“Aunque Soto Acebal tenía algunos años más que Juan Carlos Castagnino, Antonio Berni, Lino Enea Spilimbergo y Demetrio Urruchúa, formó parte de esta gran generación de artistas y muralistas. Tuvo además formación en un estudio de arquitectura, nada menos que con Alejandro Christophersen”, detalla Penhos.

La figura de Soto Acebal toma más dimensión cuando es nombrado director de la Comisión Nacional de Bellas Artes, un organismo que ya no existe pero que fue muy importante para delinear las políticas públicas en torno a la difusión del arte. Como por ejemplo, la construcción de la actual sede del Museo Nacional de Bellas Artes. Y fue además vicepresidente y luego presidente de la Academia; justamente este organismo posee un mural de Soto Acebal.

Las partes blancas denotan los faltantes, que serán reconstituidos. Foto Maxi Failla
Alejandra Rubinich, trabajando sobre el mural, en donde se distinguen claramente las láminas de oro. Foto Maxi Failla

“Es una figura pendiente de estudiarse aún con más profundidad. Además de la obra en el Plaza y en la Academia, hay murales en el Ministerio de Economía. Su obra tiene una gran calidad de ejecución y esta restauración que se lleva adelante es una oportunidad enorme para darle más visibilidad a una figura trascendente como fue la de Soto Acebal”, remarcó Penhos.

¿En qué momento se tapa con pintura el mural? “Los murales”, aclara el arquitecto Fabio Grementieri, quien interviene como asesor patrimonial y en el diseño de rescate de esta mega obra que es el Plaza Hotel. Claro, porque además del gran mural de 12 por 7 metros, hay otros dos, más pequeños y ubicados en otra zona del salón. También con motivos de la identidad argentina: pumas, ñandúes, llamas y cactus. Y también a futuro serán recuperados.

Grementieri trabajó en la búsqueda de material documental y a partir de las imágenes recogidas hasta el momento, estima que los murales pudieron haber “desaparecido” tras manos y manos de pintura en la década del 70. Cuando llegó la otra gran renovación del hotel, para el Mundial 78.

Buenos Aires tiene una colección de murales muy importante. Por supuesto, los famosos de Galerías Pacífico -también restaurados por los actuales dueños del Plaza Hotel-, pero también hay en el Automóvil Club Argentino, en ministerios y hasta en el subte.

“Los de Soto Acebal llegan para la época en que también se encargaban importantes murales en otros lugares del mundo, como el que pintó el español José María Sert en el Rockefeller Center de Nueva York; por otra parte, Sert tiene una obra increíble en la actual Embajada de Brasil – Palacio Pereda. Esta restauración que se decide llevar a cabo en el Plaza es única, incluso a nivel internacional. Es una oportunidad de recuperar lo que pensábamos perdido”, sintetiza Grementieri.

Otra vista del salón, con los murales más pequeños. Foto gentileza Fabio Grementieri

Cuando lo privado es también público

El valor de la obra de Soto Acebal trasciende y los hermanos David e Israel Sutton Dabbah lo saben. En una charla con Clarín revelaron: “Al encarar el proyecto del Plaza sentimos nuevamente que estábamos frente a un gran desafío: recuperar uno de los edificios más emblemáticos de Buenos Aires, adaptándolo a las necesidades y usos del siglo XXI, pero siendo al mismo tiempo respetuosos de su valor histórico y patrimonial”.

¿Nuevamente? Si porque como se mencionó más arriba, los Sutton también intervinieron en la guarda de los murales de Galerías Pacífico, realizados por Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino y Lino Enea Spilimbergo.

“Todos estos proyectos significan enormes esfuerzos humanos, profesionales y de inversión, pero tenemos la convicción de que preservar y poner en valor parte del patrimonio argentino constituye también una forma de construir identidad y proyectar la imagen de nuestro país más allá de sus fronteras”, expresaron. Y que el apellido familiar esté vinculado a la recuperación de otras obras -como el Alvear Palace o el Llao Lao, este último junto a IRSA-, también los enorgullece.

Anticiparon que una vez que concluya la obra total -se estima que podría ocurrir entre fines de 2028 y principios de 2029- destinarán un espacio permanente a un “Museo del Plaza”, en donde se conservarán y exhibirán elementos vinculados con la historia del hotel.

Los murales de Galerías Pacífico. Foto Juano Tesone
"Alegoria de las artes", 1945, de Soto Acebal. Se encuentra ubicado en en interior del edificio de la Academia. Foto gentileza Academia Nacional de Bellas Artes (ANBA)
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