El lado B de los decks gastronómicos: la mala costumbre que achica las calles y el impacto en la seguridad vial
Cada vez es más habitual verlos en barrios con alta concentración de locales gastronómicos como Palermo, Chacarita o Colegiales. Los decks instalados por bares y restaurantes, que comenzaron como una medida excepcional y fueron una “solución” durante la pandemia, hoy ya forman parte del paisaje porteño. Pero mientras cada vez más locales los mantienen e incluso amplían sus estructuras, también crecen los reclamos de vecinos. Y en los últimos tiempos se extiendo una “mala costumbre”: muchos estacionan junto a las estructuras, lo que quita otro carril más para la circulación.
El tema circula en los barrios de la Ciudad, donde vecinos denuncian falta de controles, estructuras que exceden el espacio permitido y plataformas que obstaculizan la visibilidad de peatones y automovilistas. También cuestionan que muchos decks permanezcan incluso en locales cerrados o vacíos. Y hasta pasa que en algunos lugares se volvió habitual estacionar junto a las estructuras, lo que limita los espacios para el tránsito.
Falta de visibilidad y maniobras peligrosas
“Los riesgos son diversos porque muchos decks no tienen la misma dimensión y algunos ocupan más espacio que un auto estacionado”, le dijo a Clarín Alejandro González, director de Creando Conciencia, organización dedicada a la seguridad vial.
También afirmó que uno de los principales problemas es que las estructuras alteran los llamados “conos de visión” tanto para conductores como para peatones: “No permiten una buena circulación. Tapan la visión del conductor y también del peatón cuando quiere cruzar. Afectan la visibilidad de los ciclistas y generan puntos ciegos”.
Decks gastronómicos y una mala costumbre que se extiende: autos estacionados junto a las estructuras hacen que las calles se “achiquen”. Foto Luciano ThiebergerGonzález hizo referencia al riesgo al que quedan expuestos los clientes que comen sobre la calle. “Hay personas almorzando o cenando prácticamente al lado del tránsito. Un auto puede hacer una mala maniobra, subirse al deck o impactarlo. El ser humano se puede equivocar cuando maneja y esa equivocación puede terminar lastimando a quienes están sentados ahí”.
También cuestionó la resistencia de algunas estructuras: “Muchos decks son solo de madera, o ni eso. No tienen defensas reales en caso de un siniestro vial”.
La opinión de los vecinos
Gurruchaga al 2000, en Palermo. Dos decks enfrentados y poco espacio para circular en el medio. Foto: Luciano ThiebergerLos reclamos también nacen desde organizaciones vecinales. Desde Palermo Resiste aseguran que el crecimiento de estas plataformas avanzó sin controles claros por parte del Gobierno porteño.
“Nosotros ya presentamos nuestro reclamo a la comuna y a funcionarios del Gobierno de la Ciudad. Hoy cada uno construye lo que quiere sin un criterio básico de dónde hacerlo y sin pensar que puede estar perjudicando al otro”, le dijo a Clarín Martín Rodríguez Rivas, integrante de la agrupación vecinal. Según contó, existen plataformas ubicadas sobre bocas de tormenta, bicisendas, zonas de carga y descarga e incluso espacios donde antes había árboles o mobiliario urbano.
“Hay locales que todavía ni abrieron y ya construyeron el deck”, contó. Además, Rodríguez Rivas cuestionó el impacto sobre el tránsito en calles angostas o por donde circulan colectivos: “El estacionamiento en paralelo reduce espacio sobre la calzada y obliga a los colectivos a hacer maniobras que ralentizan el tránsito”.
De un lado, un deck sin uso. Del otro, autos estacionados. El impacto de las estructuras gastronómicas en el tránsito y la seguridad vial. Foto: Luciano ThiebergerLas críticas también se escuchan entre quienes circulan todos los días por las zonas gastronómicas. Gabriel Peralta es venezolano, se desempeña como chofer de una aplicación de transporte, y expresó a Clarín que estas estructuras muchas veces complican la visión al manejar. “Vivo en Argentina hace un año y cinco meses. Hay algunos que en la esquina no me dejan ver. Yo trabajo manejando y obstruyen la vista a full. Puede entorpecer tanto al que maneja como al peatón”.
En Palermo, sobre Gurruchaga al 2000, dos decks enfrentados reducen el espacio de circulación y durante los horarios pico no faltan los bocinazos y maniobras ajustadas entre autos y colectivos.
Pietro Di Santis, arquitecto italiano y vecino de Palermo desde hace más de un año, habló con Clarín sobre la falta de controles en lo que respecta a las habilitaciones. “Considero que los propietarios de los locales gastronómicos tienen que adherirse a la ley. Si la habilitación marca una medida, hay que respetarla y la Ciudad debe verificar que se cumpla lo establecido”.
También aparecen problemas vinculados al mantenimiento cotidiano. Daiana, que trabaja en un kiosco sobre Armenia al 1700, justo al lado de un deck gastronómico, aseguró que además de afectar la circulación generan complicaciones en los días de lluvia. “Además de generar obstrucción para los autos, acumulan basura, llueve y juntan mucha agua, más si son grandes. Y en los horarios pico hay mucho tráfico”.
La postura oficial
Desde el Gobierno porteño aseguraron que, hasta el momento, no se registran problemas vinculados a la seguridad vial. Afirmaron que no hay reportes de que los decks vayan en contra de la seguridad vial. Y afirmaron que se hacen controles viales y de mal estacionamiento.
Sin embargo, entre vecinos de distintos barrios persisten las quejas. Federico López, vecino de Palermo, contó que en algunas cuadras las plataformas ocupan gran parte de la calle. “En Guatemala y Borges hay uno que hizo prácticamente una casita con el deck”, le dijo a Clarín.
Según afirmó, varios fueron construidos sobre sectores donde está prohibido. “Hay decks donde pasan dos líneas de colectivo, otros arriba de bocas de tormenta y otros pegados a bicisendas. Todo eso está prohibido”.
La cantidad de decks en los diferentes barrios es de alrededor de 500. La normativa que los habilitó en 2017 no específica formatos o materiales de construcción. Sí estipula normas que en algunos casos no se cumplen, como que no pueden estar sobre ochavas o bocas de tormenta.
Hasta hace unos meses, la habilitación y los controles estaban a cargo del Ministerio de Espacio Público. Pero todo pasó a manos de Ordenamiento Urbano, que depende de Jefatura de Gabinete.
Fuentes oficiales dijeron que el Gobierno porteño está llevando adelante un relevamiento “cuadra por cuadra” en todas las comunas de la ciudad.
El objetivo, agregaron es verificar que los decks cumplan con la normativa vigente; se exige la adecuación en aquellos casos en los que sea necesario y al mismo tiempo se detectan los decks abandonados en vía pública por cese de actividad comercial. En este último caso, se avanza con el retiro correspondiente.
De acuerdo con las mismas fuentes, en lo que va de la gestión actual se detectaron y retiraron del espacio público 210 decks de locales que se encontraban sin actividad o fuera de regla (no tenían permiso, no adecuaron el deck como correspondía, invadían la ochava, o estaban sobre el sumidero); 100 de ellos fueron retirados por el Gobierno porteño y los otros 112 por los dueños de los locales ante una intimación.
Los comerciantes que quieran instalarlos deben consultar y solicitar el permiso en la página web del Gobierno porteño.
De puesta temporal a permanente
Los decks comenzaron a instalarse de manera masiva durante la pandemia de coronavirus, cuando el Gobierno porteño habilitó mesas al aire libre para sostener la actividad gastronómica durante las restricciones sanitarias. Lo que nació como una medida excepcional terminó consolidándose en buena parte de la Ciudad.
En zonas gastronómicas como Palermo Soho, Palermo Hollywood, Caballito o Chacarita, hoy muchas plataformas ocupan media cuadra y funcionan como una extensión de bares y restaurantes. Si bien algunos comerciantes defienden el sistema porque amplía la capacidad de atención y genera más movimiento gastronómico, vecinos y especialistas reclaman mayores controles y regulaciones más estrictas sobre sus condiciones de seguridad.



