¿Qué significa realmente “estar bien”? Los 6 pilares para una buena salud mental, según un consenso de expertos
El deseo de estar bien puede considerarse universal. Probablemente con la pandemia como uno de los factores más influyentes de los últimos años, lo cierto es que el término bienestar viene desde hace un tiempo ganando relevancia, con el riesgo incluso de convertirse en un imperativo.
En este contexto, cobra relevancia un consenso internacional publicado en la revista Nature Mental Health (una de las publicaciones de la revista Nature orientada a salud mental), que echa luz respecto a un término que puede resultar aspiracional, aunque también ambiguo: el bienestar.
¿Qué significa el bienestar mental? ¿Puede considerarse que es para todos lo mismo? ¿Se trata de un sentimiento aislado? ¿O por el contrario se articula con una serie de factores? El artículo arroja algunos datos que a priori pueden sorprender, como que el nivel de ingresos y la salud física, por ejemplo, no tienen el peso que muchos creen.
Bienestar: muchas definiciones, poca claridad
Durante décadas, el término “bienestar mental” ha sido uno de los más utilizados, pero menos consensuados, en el ámbito de la salud mental, plantea este estudio pionero, liderado por la Universidad de Adelaida y Be Well Co, que logró brindar una respuesta consensuada respecto a una pregunta fundamental a la hora de abordar de la salud mental: ¿qué significa realmente estar bien?
“No se puede construir lo que no se puede definir”, planteó Dan Fassnacht, autor principal y profesor asociado de la Universidad de Sunshine Coast.
“Durante demasiado tiempo, el bienestar mental se ha definido de diferentes maneras en la investigación, la atención médica y los gobiernos, lo que hace casi imposible comparar la evidencia o diseñar políticas efectivas”, ponderó Matthew Iasiello, investigador de esa universidad .
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Y ejemplificó: “Imaginen que existieran 150 maneras diferentes de medir la presión arterial: los resultados serían inútiles. Por eso es importante ponernos de acuerdo sobre qué es la salud mental positiva y qué no lo es.”
Este estudio, realizado en colaboración con académicos australianos e internacionales, es el primero en lograr un consenso internacional sobre qué constituye una salud mental positiva y qué no.
Los 6 pilares esenciales
Por todo esto, tras encuestar a 122 expertos mundiales de 11 disciplinas, los investigadores lograron un consenso en 19 dimensiones, con un acuerdo casi unánime, en cuáles son los 6 factores que resultan esenciales para una buena salud mental:
– Significado y propósito: sentir que la vida vale la pena y está orientada hacia un objetivo.
– Satisfacción con la vida: evaluación general de que tu vida es buena.
– Autoaceptación: visión positiva y sin prejuicios de uno mismo.
– Conexión: relaciones cercanas y afectuosas con los demás.
– Autonomía: sensación de control sobre las decisiones y la autoexpresión.
– Felicidad: estado de ánimo positivo y alegría frecuentes.
“Al coincidir en que la salud mental positiva no es un sentimiento aislado, sino una combinación de cómo nos sentimos, cómo funcionamos y cómo nos relacionamos con los demás, el estudio aporta la claridad que tanto necesita este campo”, sumó Iasiello.
Impulsores de la salud mental
Paralelamente, se determinó que factores como la salud física, los ingresos, la vivienda, las estrategias de afrontamiento y la espiritualidad no definen la salud mental positiva, sino que se consideran importantes impulsores de la misma.
Otra cuestión importante a destacar es que el estudio confirma que la salud mental positiva es independiente de la enfermedad mental, lo que significa que las personas pueden experimentar bienestar mental incluso viviendo con una afección de salud mental.
Incluyendo los 6 factores dominantes, los investigadores confirmaron un total de 19 dimensiones del bienestar mental en 11 disciplinas (economía, medicina, enfermería, filosofía, psiquiatría, psicología clínica, psicología de la salud, psicología positiva, salud pública, sociología y teología),
Las 19 dimensiones de la salud mental positiva incluyen: aceptación, autonomía, seguridad, felicidad, diversión, optimismo, satisfacción con la vida, vitalidad, pertenencia, calma, significado y propósito, autoaceptación, auto congruencia, logro, desarrollo, conexión, competencia, actividades y funcionamiento y compromiso.
“No se trata de sentirse bien todo el tiempo”
Iasello realizó otra declaración interesante, al desestimar una idea bastante arraigada, pero que puede actuar como un imperativo imposible de alcanzar: “Una buena salud mental no consiste en sentirse bien todo el tiempo”.
En definitiva, pareciera estar más cerca de la posibilidad de contar con herramientas de afrontamiento ante la adversidad, que puede presentarse en cualquier momento de la vida.
No se trata de estar bien todo el tiempo, sino de contar con recursos para afrontar momentos adversos. Foto Shutterstock.“Se trata de tener una combinación de bienestar emocional, funcionamiento psicológico y conexión social que te ayude a vivir una vida plena y manejable, incluso cuando las cosas se pongan difíciles”, profundizó.
Y añadió: “De esta manera, la salud mental positiva no se trata tanto de sentirse bien todo el tiempo, sino más bien de tener la combinación adecuada de factores para afrontar las dificultades, vivir bien y experimentar la vida como algo significativo”.
Cuando las personas pueden reconocer mejor qué aspectos de su bienestar son fuertes y cuáles podrían necesitar apoyo, tienen una idea más clara de dónde enfocar sus esfuerzos, suma.
Joep van Agteren, coautor de la investigación y perteneciente a la citada universidad y a la organización Be Well Co, aseguró por su parte que la investigación no solo busca avanzar en el conocimiento científico, sino que es esencial para orientar las políticas, los programas y las herramientas de medición en materia de salud mental.
“Los lugares de trabajo, las organizaciones gubernamentales y los grupos comunitarios a menudo necesitan ayuda para crear las condiciones que permitan a sus miembros prosperar. Comprender qué constituye un bienestar mental positivo ayuda a las personas y a las organizaciones a centrarse en lo que realmente puede marcar la diferencia”, concluyó.
“Ya sean los departamentos gubernamentales creando espacios para la conexión, o los maestros fomentando el optimismo en los niños en la escuela, muchos de nosotros ya estamos contribuyendo al bienestar sin darnos cuenta”, reflexionó. “Esperamos que esta taxonomía pueda reforzar aún más los esfuerzos de todos aquellos que intentan contribuir a que las personas se sientan lo mejor posible.”
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