La grieta que afecta a una de las torres de la iglesia de Pompeya y diseñó el Ferrari menos famoso
Faro e ícono del sur de la Ciudad de Buenos Aires, hito fundacional de un barrio, la iglesia y santuario Nuestra Señora del Rosario, de Nueva Pompeya, guarda una historia de encuentros y desencuentros increíble y un futuro que preocupa a toda una comunidad. ¿Qué pasa en su torre neogótica?
Este sábado toda la fachada quedará envuelta por andamios de protección. ¿Por qué? Porque uno de los cuatro pináculos ubicados en la torre principal -en Avenida Saenz y Esquiú- se encuentra rajado. Luce como si hubiera sido alcanzado por un rayo. Es tan importante la rajadura que incluso se puede ver desde la vereda.
Pero no se trata de la única rajadura y tampoco apareció de un día para el otro. Como ocurre habitualmente con este tipo de construcciones centenarias, la falta de mantenimiento explica buena parte de lo que les ocurre: el hierro que se encuentra en el interior de la estructura se oxida y se expande, rompiendo la mampostería, que se desprende.
Por supuesto, si el deterioro avanza, se puede dar el colapso de la ornamentación. Por este motivo es que se colocará “un andamio de protección peatonal en el perímetro de Sáenz y Esquiú. Luego se montará el andamio de acceso a la torre y comenzaremos la obra de restauración de los pináculos y de toda la fachada”, explicó a Clarín Fabio Huser, titular de la empresa FLH Vitrales. Con su equipo ya viene trabajando en el interior de la iglesia.
Detalle de la torre. Se montará un andamio para comenzar la obra de restauración de la fachada. Foto Maxi FaillaPara llevar tranquilidad a la comunidad y a los vecinos, Huser explicó que la construcción ya centenaria se encuentra estructuralmente en buen estado de conservación.
Por la volumetría de la torre y el estado de algunas partes del techo, no será posible colocar un andamio en altura, así que los pies apoyarán sobre las veredas de Esquiú y Sáenz. Desde el viernes, la Guardia de Auxilio de la Ciudad tiene cerrado el tránsito sobre esta esquina, lo que genera un caos en las inmediaciones. Pero se decidió la medida, para evitar incidentes en caso de que haya desprendimientos.
El Centro de Trasbordo Avenida Sáenz -tal su nombre-, es un nodo clave en el sur de la Ciudad; atravesado por 17 líneas de colectivos, más la estación Sáenz del Ferrocarril Belgrano Sur y los carriles exclusivos del Metrobus Sur. Se estima que conecta a más de 350.000 pasajeros diarios.
Deterioros en la fachada. Otra de las patologías que serán reparadas. Foto Maxi FaillaHuser cuenta que toda la fachada de la iglesia es de arena y cal. Era un revestimientos tradicional de la época; permitía la “respiración” de los muros, y así se evitaba la humedad. “Estimamos que una vez que arranque la obra -que se llevará a cabo íntegramente con fondos de la parroquia y la comunidad-, demandará dos meses de trabajo”, evaluó.
Las obras vinculadas a la recuperación del patrimonio requieren una importante inversión económica. Si bien esta iglesia es un ícono patrimonial de la Ciudad, no reciben fondos provenientes del gobierno porteño para este tipo de obras. Y como ocurre en todas las iglesias y parroquias, la actividad social y de acompañamiento a las personas más necesitadas se intensifican cuando llega el invierno.
Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de Córdoba, también obra de Augusto Ferrari. La torre trunca simboliza la mortalidad humana. Foto Arquitecto Roger BertaAdemás de los trabajos en el exterior, Huser continuará con en el interior del recinto principal de la iglesia. Para tener una idea de la dimensión de la tarea, contó que cuando realizaron los trabajos estatigráficos -de evaluación de las paredes- encontraron zonas con hasta 11 capas de pintura.
Augusto y Luis Ferrari, padre e hijo en las antípodas
Aunque la construcción original se remonta a fines del 1800 -la piedra fundamental fue bendecida en 1896-, la iglesia, el santuario y el claustro fueron encargados al arquitecto, fotógrafo y artista plástico Augusto César Ferrari, un italiano piamontés que llegó a la Argentina en 1914.
Y llegó al país precedido de su fama: se hizo conocido en Italia por una técnica conocida con el nombre de “panorama”, creada por un artista plástico escocés en 1787. Básicamente se trataba de una obra pictórica hiperrealista, de enormes dimensiones y que daba la impresión de inmersión, lo que en aquellos años generaba gran impacto. A esta técnica se la considera “el primer gran espectáculo visual de masas de la historia moderna”.
El artista plástico León Ferrari, hijo del arquitecto que diseñó la iglesia de Pompeya.
Arquitecto, fotógrafo y artista plástico Augusto Ferrari. Foto Fundación Augusto y León Ferrari Arte y AcervoAugusto fue contratado en Argentina y aquí desarrolló una obra inmensa: proyectó seis iglesias (en Córdoba, la famosa Sagrado Corazón, conocida también con el nombre “Iglesia de los Capuchinos”); construyó seis residencias en esa misma provincia; realizó cientos de decoraciones eclesiásticas (120 en la iglesia San Miguel Arcángel, en Bartolomé Mitre y Suipacha); cinco “panoramas”; y retratos, bocetos, fotografías.
Augusto llegó desde Italia con su hija Augusta. Aquí se casó y tuvo otros cinco hijos: Oscarcito, León, César, Graciela y Susana. León Ferrari, sí, quien fue reconocido como uno de los artistas multifacéticos más destacados del país y uno de los más importantes del mundo.
No sólo obtuvo importantísimos premios -Konex de Brillantes y León de Oro de la Bienal Internacional de Venecia-, sino que fue ampliamente reconocido en vida. El New York Times lo consideró uno de los cinco artistas más importantes y polémicos del mundo. Y expuso su trabajo en los museos más relevantes.
Ferrari creó una obra fuertemente crítica, en especial hacia las religiones, el poder y los autoritarismos. De hecho los Ferrari se fueron a Brasil durante la dictadura argentina y regresaron en 1986. Ariel, nieto de Augusto e hijo de León, fue secuestrado, estuvo detenido en la ESMA y continúa desaparecido.
El arquitecto, fotógrafo y artista plástico Augusto Ferrari, junto a uno de sus “panoramas”, mega obras pictóricas. Foto Fundación Augusto y León Ferrari Arte y AcervoLeón admiraba profundamente a su padre, a quien homenajeó con una muestra en el Centro Cultural Recoleta, en 2002. Entre otras cosas, expuso las fotos que Augusto tomó de los trabajadores, mendigos y albañiles que luego uso como modelos para convertirlos en Santos. Mucha de esta información, datos y el acervo fotográfico se puede ver en la web de la Fundación Augusto y León Ferrari.
“El arte no será ni la belleza ni la verdad, el arte será la eficacia y la perturbación”, sostenía León Ferrari. Y logró incomodar más de una vez. En 2004 llegaría la famosa muestra en el Recoleta, con un recorrido por los 50 años del artista. La obra “La civilización occidental y cristiana” (1965 – el Cristo crucificado en un avión de guerra estadounidense) motivó una clausura de diez días y su reapertura luego de un fallo judicial.



