De Julián Serrano a Wanda Nara: por qué los influencers ganan cada vez más lugar en la ficción argentina
La ficción argentina está cambiando y los castings también. Durante años, para llegar a una serie había que estudiar actuación, hacer teatro, pasar audiciones y construir una carrera. Hoy, en muchos casos, hay otro requisito que pesa casi igual: tener seguidores. Cada vez son más los influencers que dan el salto de las redes a roles protagónicos en series y plataformas de streaming.
Uno de los primeros que anticipó esta tendencia fue Julián Serrano. Mucho antes de que ser influencer se convirtiera en una palabra conocida, el entonces youtuber (con su popularidad a cuestas) fue convocado por Cris Morena para interpretar a Franco en Aliados, la ficción que debutó en 2013 en Telefe.
Su incorporación generó curiosidad porque desembarcaba desde internet en un ámbito que hasta el momento era ocupado por caras conocidas -y repetidas- de la actuación. Y si bien tenía el carísma y el respaldo de su comunidad de sus suscriptores, también era evidente que estaba dando sus primeros pasos frente a una cámara.
Más de una década después, la tendencia no solo se consolidó sino que se amplió. Series como Carísima en Netflix, nacida del universo de Caro Pardíaco y protagonizada por Julián Kartun y el influencer Alex Pelao -quien tiene 3 millones de seguidores- muestran cómo las plataformas empezaron a mirar a las redes sociales como un semillero de talentos.
Julián Kartun (como Caro Pardíaco) y Alex Pelao protagonizan Carísima. Foto: NetflixA eso se suma El hotel de los secretos, con ex participantes de Gran Hermano, el desembarco de Luzu TV en la ficción y el reciente anuncio de que Migue Granados será una de las voces de Toy Story 5, una de las franquicias más icónicas de Pixar.
La lista sigue creciendo. Entre los estrenos más recientes aparece Triángulo amoroso, la primera ficción vertical de Telefe, protagonizada por Wanda Nara y Maxi López. Ella, con más de 17 millones de seguidores, se convirtió en una de las influencers más buscadas por las marcas y él dedicó toda su carrera al fútbol, aunque en los últimos años ganó una enorme visibilidad mediática a partir de su historia con Wanda y de sus apariciones televisivas, incluida su participación en MasterChef Celebrity. Ninguno viene del mundo de la actuación, pero ambos llegan a la ficción con algo que la industria considera cada vez más valioso: una audiencia propia.
Se suma el caso de Guido Carmona (conocido en redes como Un Muerto Más), quien contó que recibió un mensaje de la producción de Cris Morena después de que vieran sus videos en Instagram. La propuesta era sumarse a Margarita, donde finalmente apareció durante la segunda temporada.
Maxi López se animó a la actuación junto a Wanda Nara en la serie vertical “Triángulo amoroso” tras su paso por “MasterChef Celebrity”. Foto: prensa TelefeSi hablamos de llegar a la ficción desde otro lugar, tampoco es algo nuevo. Mucho antes de los influencers, la industria ya convocaba a figuras populares que no eran actores. Ahí se pueden nombrar a Susana Giménez o Carlos Monzón, que encontraron un lugar en el cine y la televisión impulsados por la fama que habían construido fuera de la actuación, en el modelaje o en el boxeo. La diferencia es que hoy esa popularidad, en algunos casos, ya no nace en la televisión nace de Instagram, TikTok o Youtube.
Y a su vez, hace un tiempo que los creadores de contenido vienen ocupando lugares que antes parecían exclusivos para modelos en campañas de marcas, para periodistas en alfombras rojas o incluso para enviados especiales en mundiales de fútbol.
La ficción parecía uno de los últimos territorios más tradicionales de la industria, pero ahora también empezó a abrirse. Sin embargo, quienes llegan desde las redes aseguran que también cargan con una exigencia extra.
Los influencers ahora también en ficción. Foto ilustración Shutterstock.“Los seguidores son la puerta o la carta de acceso a muchas cosas, pero no de permanencia”
Alex Pelao, quien interpreta a Leo en Carísima, antes de desembarcar en la serie, se hizo conocido en redes sociales gracias a videos en los que daba vida a personajes creados por él mismo. “Los seguidores son la puerta o la carta de acceso a muchas cosas, pero no de permanencia“, asegura en diálogo con Clarín. Para él, “Hay mucha gente que obtuvo nuevos lugares, lugares en medios, pero que no se conservan”.
El influencer también reconoce que debe esforzarse más para demostrar que merece esas oportunidades. “Tengo que hacer el triple de trabajo que cualquier otra persona que haya llegado de una forma más convencional al medio”, sostiene.
Según explica, la etiqueta de influencer suele estar asociada a algo superficial o fácil, una percepción que obliga a quienes vienen de ese universo a defender constantemente cada paso que dan dentro de la industria.
Alejo Antonelli conocido en redes sociales como Alex Pelao. Su mirada sobre el fenómeno es menos confrontativa que la de muchos críticos. Para Pelao, la industria simplemente está atravesando una transformación inevitable. “Siento que la industria cambia y se adapta”, afirma. Y considera que esa capacidad de adaptación es la que permite mantenerse vigente frente a nuevas formas de comunicación y de consumo cultural.
Sin embargo, la discusión no pasa solamente por quién consigue los papeles. También se extiende a las condiciones en las que se producen muchos de estos contenidos. Desde la Asociación Argentina de Actores y Actrices, su presidente, Luis Rivera López, aclara que el sindicato no tiene objeciones sobre la presencia de influencers en los elencos.
“No existe ninguna regulación sobre cómo una productora o un director conforman un elenco. Es una decisión completamente libre de quienes están a cargo del proyecto“, explica.
La preocupación, asegura, está puesta en que “el trabajo sea digno, registrado y esté regulado”, y asegura que “algunos espacios vinculados a las series verticales están aprovechando que se trata de un formato nuevo y muchas veces se generan condiciones de trabajo informales o directamente en negro“.
Rivera López remarca que una cosa es la creación de contenido personal y otra muy distinta una producción comercial. “Una persona puede publicar en su cuenta de Instagram el contenido que quiera. Pero cuando detrás de ese contenido hay una producción, una ficción y un negocio, corresponde que quienes participan perciban una remuneración justa por su trabajo”.
Por ese motivo, la entidad ya inició conversaciones con Shorta, una de las productoras que más trabaja en series verticales. “Estamos manteniendo reuniones para avanzar en un convenio que permita regular este nuevo formato de ficciones distribuidas a través de Instagram y garantizar derechos laborales para quienes trabajan en ellas“, revela.
La pregunta entonces deja de ser únicamente por qué los influencers llegan a la ficción y pasa a ser por qué las productoras los buscan cada vez más. La respuesta más evidente es que llegan acompañados por una comunidad propia. Cuando una plataforma contrata a alguien con millones de seguidores, no suma solamente una cara conocida al elenco. También incorpora potenciales espectadores y conversación orgánica en redes.
En una industria donde captar atención se volvió una obsesión, esa ventaja resulta difícil de ignorar.
También llegan con un pan bajo el brazo
El rodaje de la primera película protagonizada por Wanda Nara “¿Querés ser mi hijo? tiene al actor Jean Pierre Noher como su coprotagonista. Del otro lado, tampoco todos los actores tradicionales observan el fenómeno con desconfianza. Jean Pierre Noher, que participa en la primera película filmada por Wanda Nara, ¿Querés ser mi hijo?, considera que el análisis debe contemplar el momento que atraviesa la industria audiovisual argentina.
“Influencers como Wanda generan mucho trabajo, y eso no es poco“, sostiene. Para el actor, el contexto actual obliga a ampliar la mirada. “En un país donde lo que más falta es trabajo y donde prácticamente se dejó de hacer ficción en la televisión abierta, cualquier proyecto que genere empleo es una buena noticia“.
Por eso relativiza la discusión sobre el origen profesional de quienes llegan a la pantalla. “Lo más importante es que haya trabajo. No importa si tenés o no carnet de actor“.
Las declaraciones de Noher dialogan con las de Benjamín Vicuña, otro de los actores que evita una mirada cerrada sobre el fenómeno. Para él, la discusión debería centrarse menos en el origen de quienes llegan a la pantalla y más en la necesidad de que exista más ficción.
“Lo que valoro de todo esto es que se haga ficción, que se armen y se abran nuevos formatos y nuevos puestos de trabajo, y que también se inyecte un poquito de entusiasmo en una industria que está golpeada”, señala a Clarín.
Benjamín Vicuña se encuentra protagonizando Secreto en la Montaña junto a Esteban Lamothe Foto: Fernando de la Orden Para el actor chileno, la vocación y el compromiso pesan más que el origen de cada intérprete. “Nadie es dueño de ningún formato ni de la ficción“, sostiene. Y recuerda que existen grandes actores autodidactas y otros formados en conservatorios, sin que eso determine necesariamente la calidad de su trabajo. “Si se toman el trabajo con amor, con compromiso y con dedicación, creo que no hay mucha diferencia“, concluye.
Visto así, los influencers no son una rareza ni un capricho de las plataformas, sino el resultado lógico de una industria que va a buscar al público donde está.



