Blender despidió a Gaspi con un sentido homenaje

Blender despidió este lunes a Gaspi y a Lucas Vignale, quien murió junto a Gaspi y era un director audiovisual argentino que trabajó con Bizarrap, Trueno, Duki, Wos y Nicki Nicole. Vignale tenía 28 años y últimamente producía buena parte de los contenidos audiovisuales del youtuber de 23 años. Además se había iniciado en el cine con El tren fluvial, su debut en el largometraje.

La programación especial se hizo un día después de sus muertes el domingo en un accidente aéreo, un choque de helicópteros ocurrido en Río de Janeiro. El canal de streaming confirmó la realización del homenaje a través de un comunicado: “Con profundo dolor, Blender despide a Gaspar Prim Díaz, Gaspi, y a Lucas Vignale”, expresaron desde la señal.

Gaspi hacía reír y murió en Río. Ahora hay gente queriendo entender el humor de Gaspi para subirse a la ola. Era un personaje atípico. No sabía hasta dónde llegar ni cuál era el límite. Un irresistible sentido de la malicia lo volvía encantador.

Gaspi, del absurdo a la irreverencia

El humor de Gaspar Prim Díaz, tal su verdadero nombre, iba del absurdo, a la irreverencia. Se hizo famoso usando un micrófono y una voz ronca para abordajes callejeros que se inauguraban con un clásico saludo: “¡Bueeeenas!”

Iván Linska, confundador de Blender, salió telefónicamente.

En el texto habían destacado la trayectoria del creador de contenido, a quien definieron como “una de las voces más singulares, sensibles y potentes de la escena digital argentina”. Y a las 21 arrancó el especial a cargo de Juan Ruffo, Manu Jove y Fio Sargenti. “Un tipazo”, se adelanta Jove. En el programa participaron amigos y colegas de Gaspi y Lucas.

Empezó hablando Iván Liska, cofundador de Blender y amigo personal del humorista. “Se animó a hacer algo distinto a lo que se hacía. Gaspi suspendía la credulidad y la llevaba al extremo de lo trash”.

Momo (Gerónimo Benavides), el popular streamer y creador de contenido no salía de su limbo. “Creí que era una joda, como todo lo creímos viniendo de él. Hoy está de moda ser un hijo de puta. Se fue el Indio hace una semana y ahora se va Gaspi”, comparó y habló de una relación personal. “Yo estaba consolidado como streamer, él estaba arrancando. Desde el principio supe que era un rebelde, pero era muchísimo más que eso: era un gran actor”.

"Un tipazo". Así definió a Gaspi, sin vueltas, Manu Jove.

Llamados telefónicos al aire: “Me siento súper movilizada. Nos dejó una enseñanza”, se escuchaba. Lo compararon también con el difunto cómico norteamericano Andy Kaufman. Lo que hizo Gaspi fue desarmar el mecanismo y proponer chistes sin final.

El malestar de la cultura llevó a los panelistas a ponerse estadísticos: “Es el primer creador de contenidos digitales que se nos va”. Con unos 15 mil usuarios en línea seguían llegando mensajes. “Por lo menos la muerte lo encontró vivo”, dijo alguien y la mesa con gente se puso a recordar los momentos más bizarros de Gaspi como si fueran las mejores llamadas del Doctor Tangalanga.

Gaspi boxeador

Sergio Bara entrenó al youtuber para competir en La velada del año V, el evento que le dio más reconocimiento internacional, pero usando guantes de boxeo. Bara dijo que Gaspi logró bajar 26 kilos en apenas seis meses gracias a un exigente entrenamiento. “El era muy intenso. Vino a cambiar ciertos hábitos para animarse a ir a un evento gigante y nosotros solamente lo ayudamos”, manifestó ya con lágrimas en los ojos. De fondo, ponchaban imágenes del Gaspi boxeador entrenando con la presencia de Maravilla Martínez

Fio Sargenti, en el especial.

Después de casi una hora y media de charlas y testimonios se emitieron los cuatro capítulos de la ficción Gaspi visita tu hogar, la serie de Blender protagonizada por Gaspi, un ciclo de humor ácido y entrevistas dirigidas por Lucas Vignale, donde el influencer visitaba casas de personas con historias singulares. Antes del trágico accidente en Brasil, la serie había llegado a estrenar sólo dos episodios.

La placa antes de la emisión de los 4 capítulos.

Lo de Gaspi tiene uno de sus relámpagos inaugurales en los primeros años de Televisión Registrada, emitido desde 1999, la creación de Mariano Cohn y Gastón Duprat que demostraba que los desconocidos podían ser más graciosos que los famosos.

Lo grotesco, la incorrección política llevada un límite brutal. Una animalada antes sólo descubierta por el genial Sacha Baron Cohen. Eso era Gaspi. Salvajismo sin filtros, acidez. Capaz sos muy joven, pero la incomodidad, la clave del humor de Gaspi, era algo que también trabajó el viejo Videomatch o ciertas entrevistas de CQC. Lo de Gaspi se puede asociar al placer culposo que provocaba, por ejemplo, un Leo Rosenwasser.

“Cuando en una entrevista llamó a un hombre negro de mierda, la gracia no residía en el insulto. Un insulto, por sí solo, no tiene nada de particularmente ingenioso. Lo que producía la risa era otra cosa: la imposibilidad de creer que alguien acabara de decir semejante cosa directamente en la cara de otra persona”, decía hoy el escritor Guillermo Piro. “El humor surgía de la suspensión momentánea de las reglas habituales de convivencia. El espectador no se reía de la expresión sino de la audacia”.

“Como el aerosol policial, sus intervenciones solían ser sorpresivas, irritantes y capaces de producir efectos inmediatos en quienes las recibían”, sigue diciéndonos Guillermo Piro. “Durante años recorrió calles, recitales, playas, canchas y festivales con un micrófono en la mano y una pregunta que parecía formulada por alguien que acababa de aterrizar de otro planeta. Su método era elemental. Se acercaba a un desconocido, decía cualquier cosa y esperaba. El resto lo hacía la realidad”.

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