Cintas kinesiológicas: ¿son efectivas para el dolor muscular?

Se los suele ver en brazos y piernas de deportistas de alto rendimiento, pero también en amateurs que pueblan gimnasios y clubes: las cintas kinesiológicas, de algodón y coloridas, están por todos lados. La pregunta que se impone es ¿sirven realmente?

Un estudio reciente concluyó que la evidencia actual sobre los beneficios del popular kinesiotaping es muy limitada y los investigadores dudan de su efectividad para mejorar la movilidad de pacientes con problemas musculoesqueléticos.

El vendaje kinesiológico suele emplearse para aliviar el dolor muscular y mejorar la movilidad articular de pacientes y deportistas de élite, pero una nueva investigación sugiere que no es tan eficaz como se pensaba.

El estudio, publicado en BMJ Evidence Based Medicine, sugiere que sus beneficios musculares son inmediatos pero limitados, y que además, su uso genera muchos casos de irritación cutánea, por lo que podría evitarse en la práctica clínica.

Estas cintas se crearon en 1970 para aliviar las molestias de trastornos musculoesqueléticos. Los expertos de entonces pensaban que levantaban la piel y estimulaban los receptores sensoriales al tiempo que optimizaban la circulación local, pero ahora, varios ensayos clínicos dudan de sus beneficios.

Para comprobarlo, los investigadores analizaron varias bases de datos que incluían cintas kinesiológicas como tratamiento principal para paliar los dolores musculares, mejorar el movimiento, la fuerza, los síntomas y la calidad de vida de personas con diversas condiciones musculoesqueléticas.

El estudio incluyó 128 revisiones sistemáticas que abarcaban 3 120 ensayos clínicos en los que participaron casi 16 mil personas. Asimismo, analizaron 29 condiciones diferentes.

La mayoría de las revisiones se centraron en molestias que afectaban a las piernas y a los pies, además de indicar la intensidad del dolor. Los trabajos mostraron que estas cintas pueden reducir las molestias a corto plazo pero que su efectividad era limitada.

Generalmente, eran empleadas en cirugías de rodilla, dolor crónico de rodilla o espalda, osteoartritis de rodilla, codo de tenista y fascitis plantar.

Los estudios que evaluaron la eficacia de estos vendajes sugieren que sus efectos eran insignificantes a mediano plazo y que no difieren tanto de otro tipo de vendas. Además, 19 estudios refirieron efectos secundarios como irritación cutánea en el 40 % de los casos y picazón en el 30 % de ellos.

En definitiva, no existe suficiente evidencia científica que demuestre que el vendaje kinesiológico mejore la calidad de vida de personas con trastornos musculoesqueléticos. La metodología de la mayoría de las revisiones sistemáticas era defectuosa y variaba considerablemente en su diseño.

La considerable heterogeneidad, la relevancia clínica poco clara y los posibles efectos secundarios pueden limitar su aplicación en la práctica clínica, concluyeron los autores.

En tanto, según declaró al Science Media Center España (SMC España) el vicedecano del grado de Fisioterapia de la Universidad Pontificia de Salamanca, Alberto Melián, este trabajo encaja con la literatura previa sobre el kinesiotaping y expone que los beneficios, cuando existen, son muy reducidos.

“En la práctica clínica, el estudio sugiere prudencia, ya que las cintas podrían considerarse un complemento beneficioso para algunos pacientes, pero no como tratamiento principal ni como una intervención respaldada por evidencia científica de calidad“, señala.

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