¿Es normal babear al dormir?

Despertarse con baba en la almohada puede provocar cierta vergüenza y hasta resultar un poco asqueroso. ¿Es normal? ¿Hay algo que pueda hacer?

La saliva es una de las heroínas olvidadas de tu cuerpo. Te ayuda a saborear y tragar los alimentos, protege los dientes de las caries y ayuda a mantener a raya a los patógenos dañinos, dijo Mark Wolff, decano de la Facultad de Medicina Dental de la Universidad de Pensilvania. “Sin saliva, estamos en problemas”, agregó.

Cada día, producimos entre 0,5 y 1,5 litros de saliva; el babeo es simplemente lo que ocurre cuando se nos escapa de la boca. Por lo general, esto es normal, pero entender cómo y por qué babeamos puede ayudar a evitar algunos momentos incómodos y vergonzosos.

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Preguntamos a los expertos qué hacer ante el babeo y cuándo acudir al médico por este motivo.

¿Qué causa el babeo?

Gran parte del tiempo, el babeo ocurre porque la saliva se acumula más rápido de lo que podés eliminarla. Durante el día, normalmente controlás la saliva al tragar. Mientras dormís, tragás con menos frecuencia y tenés menos control consciente sobre los músculos alrededor de la boca, dijo Emily Boss, directora de otorrinolaringología pediátrica en Johns Hopkins Medicine.

Respirar por la boca aumenta aún más la probabilidad de babear porque la saliva tiene una salida más fácil, agregó. Si dormís de costado o boca abajo, o te quedás dormido mientras estás sentado (como en el colectivo o el tren), la gravedad también puede jugar en tu contra, expresó Christine Won, directora médica de los Centros de Medicina del Sueño en Yale.

Los niños tienden a babear más que los adultos. Los bebés y los niños pequeños aún están desarrollando el control de los labios, la lengua, la mandíbula y los músculos de la deglución, explicó Boss, mientras que la dentición puede estimular una mayor producción de saliva, que ayuda a calmar las encías sensibles.

Los niños pequeños también exploran el mundo con la boca al chuparse el dedo, al masticar juguetes o al sentarse con la boca abierta, lo que puede aumentar el babeo. Para la mayoría, esto mejora a medida que esos músculos y patrones de deglución maduran, por lo general alrededor de los cuatro años, agregó Boss.

¿Qué puedo hacer para reducir el babeo?

Cambiar la posición al dormir puede ayudar a controlar el babeo nocturno, comentó Won. Dormir boca arriba no es ideal para las personas con apnea del sueño, pero suele ser la mejor posición para reducir el babeo, sostuvo. Si tenés tendencia a dar vueltas y te cuesta dormir boca arriba, colocar almohadas alrededor del cuerpo puede servir como barrera y te mantendrá en tu lugar.

Tratar la congestión también puede ayudar a combatir el babeo. Por ejemplo, aliviar las alergias o un resfrío puede facilitar la respiración por la nariz y, potencialmente, reducir el babeo, expresó Won. Las tiras nasales también pueden ayudar, pero los expertos recomendaron evitarlas en la boca, ya que solo pueden dificultar la respiración.

También se recomienda evitar alimentos y bebidas que estimulen la saliva antes de dormir. Cualquier cosa ácida puede activar las glándulas salivales, así como los alimentos y bebidas azucaradas, aunque en menor medida, dijo Wolff.

El reflujo ácido puede tener un efecto similar, así que evitá comer muy cerca de la hora de dormir y mantente alejado de los alimentos picantes o grasosos. Si usás ortondoncia invisible, un retenedor o algún otro dispositivo dental por la noche, tratá de no rechinar los dientes, ya que ese tipo de estimulación mecánica también aumenta la producción de saliva, añadió Wolff.

¿Debería consultar a mi médico?

El babeo nocturno es común y, por lo general, no es motivo de alarma. El babeo durante el día sí es un poco más preocupante y habría que consultar a un médico si empeora repentinamente o te parece excesivo, explicó Won, ya que podría ser un signo de una afección más grave.

Por ejemplo, la salivación excesiva a veces puede indicar apnea del sueño o un problema estructural que dificulta la respiración por la nariz. En los niños, esto puede deberse a amígdalas o adenoides agrandadas (pequeños cojines de tejido ubicados en la garganta, justo detrás de la nariz) que bloquean las vías respiratorias, precisó Boss. En los adultos, el tejido flojo o graso en la parte posterior de la garganta puede tener un efecto similar, agregó.

El babeo también puede deberse a afecciones genéticas y neurológicas que afectan el control muscular o la deglución, como la parálisis cerebral, el síndrome de Down, la enfermedad de Parkinson, la demencia, la ELA o un accidente cerebrovascular, precisó Boss.

El tratamiento adecuado para el exceso de babeo depende de la causa. Si está relacionado con un problema de las vías respiratorias, una amigdalectomía o el uso de una máquina de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) podrían ayudar, dijo Won. Algunos pacientes también se benefician de ejercicios de deglución o de terapia bucal para fortalecer la coordinación de los labios, la lengua y los músculos, sumó.

En casos más graves, los médicos pueden recetar medicamentos para secar la boca, inyectar Botox en las glándulas salivales para paralizarlas temporalmente o realizar una intervención para recortar las glándulas, explicó Boss. Los médicos tienden a utilizar estos enfoques con cautela porque secar demasiado la boca puede resultar bastante incómodo.

“Producir muy poca saliva es incluso peor que producir demasiada”, dijo Wolff.

Una almohada húmeda puede dar vergüenza, pero no es algo por lo que valga la pena perder el sueño. “Es más una molestia que una emergencia”, indicó Won.

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