Vanesa León, nutricionista: “A partir de los 40 años, la microbiota intestinal mejora con una dieta rica en fibra y alimentos frescos”

Con el pasar de los años el cuerpo transita diferentes cambios fisiológicos que pueden modificar la calidad de vida. Los cambios hormonales son parte de ellos, los cuales, entre otras cosas, afectan a neurotransmisores implicados en la regulación del estado de ánimo.

Más concretamente, lo que causa estas fluctuaciones físicas son las oscilaciones de estrógenos y progesterona, que en las mujeres alteran el ciclo menstrual.

Y además de los efectos de la menopausia -transición que suele ocurrir entre los 40 y 55 años-, las mujeres no deben descuidar la salud digestiva, recomienda la nutricionista española Vanesa León. Es que existe una relación bidireccional entre las hormonas y la microbiota, según detallan por otro costado expertos en el informe Menopausal shift on women’s health and microbial niches.

El rol de la alimentación en el equilibrio de la microbiota

La alimentación desempeña un papel clave para mantener el equilibrio de la microbiota, el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino. Así lo señala León, quien recomienda priorizar una dieta rica en fibra y alimentos frescos para favorecer el buen funcionamiento del sistema digestivo.

La especialista también destacó la importancia de incorporar alimentos fermentados, ya que pueden contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal, un aspecto cada vez más vinculado al bienestar general y la salud digestiva.

Prestar atención a la salud de los huesos

Además de cuidar el intestino, pasar los 40 años requiere prestar atención a la salud ósea, según subrayó León a la revista Hola! en junio 2026. En ese sentido, explicó que la combinación de vitamina D y vitamina K2 puede ayudar a reducir el riesgo de osteoporosis y fracturas, al tiempo que aporta beneficios para la salud cardiovascular.

Por otro lado, reocordó que los ácidos grasos Omega 3 continúan siendo fundamentales esta etapa de la vida, debido a su efecto antiinflamatorio y a su papel en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

A estos se suma el Omega 7, un complemento que, según indica, puede contribuir a combatir la sequedad al favorecer la hidratación de las mucosas y de la piel.

Vale tener en cuenta que los factores que alteran la microbiota suelen ser los siguientes, según indicó el doctor Álvaro Campillo a dicho medio.

  • El alcohol y los azúcares abundantes
  • Los horarios irregulares al trasnochar
  • El consumo excesivo de alimentos muy calóricos y con escasos nutrientes esenciales
León recomendó una dieta rica en fibra y alimentos frescos. Foto: IA (Imagen ilustrativa)
  • La reducción de la frecuencia de ejercicio físico
  • El escaso reposo digestivo al hacer más comidas de lo habitual y casi enlazar aperitivo con comida, merienda y cena
  • La relación entre el intestino y el cerebro, otro factor clave

Por su parte, Mariel Silva, directora médica de SHA España (centro privado especializado en longevidad) también ponderó la protección del equilibrio de la microbiota intestinal. “Está en nuestras manos favorecer que sea saludable”, aseveró.

Además de la forma se alimentarse, destacó la realización de ejercicio físico, la calidad del sueño, y el manejo del estrés. Tales factores incluyen en las condiciones de las bacterias y microorganismos en nuestro cuerpo.

La doctora Mariel Silva destacó la relación entre el intestino y el cerebro. Foto: SHA Spain

Asimismo, la experta puso foco en la relación entre el intestino y el cerebro, la cual “está más que demostrada”. “Todos lo hemos experimentado alguna vez: antes de un examen, una entrevista o una situación de tensión solemos sentir un nudo en el estómago o alteraciones digestivas”, ejemplificó ante la mencionada revista española.

“No solo el cerebro envía señales al intestino; cuando el intestino no está bien, también pueden aparecer síntomas como fatiga o niebla mental“, indicó. Por eso asegura que para cuidar la microbiota no solo hay que llevar una alimentación equilibrada sino que el abordaje tiene que ser integral.

Los suplementos pueden ayudar, pero no sustituyen una buena alimentación

Consultada sobre el papel que cumplen los complementos alimenticios en el autocuidado, León señaló a la revista “El botiquín natural” que el mantenimiento de la salud se ha vuelto un desafío para muchas personas.

Los suplementos son de venta libre, pero recomiendan adquirirlos solo en caso de indicación médica. Foto Shutterstock.

El motivo se encuentra en los factores ya destacados: el ritmo de vida acelerado y el estrés, así como la exposición a distintos agentes contaminantes.

En ese contexto, explicó que los suplementos han ganado protagonismo, aunque remarcó que no deben considerarse un reemplazo de una dieta saludable, según se puede leer en en la edición número 58 de la revista (publicada en noviembre 2025).

“Estos no sustituyen una alimentación saludable, sostenible, adaptada y consciente”, afirmó.

Según la especialista, cada persona debería evaluar cuáles son sus necesidades particulares antes de incorporar cualquier complemento. El objetivo, sostuvo, no debería limitarse a evitar déficits nutricionales, sino también a promover una salud integral.

“No te conformes con cubrir solo los mínimos, aspira a una salud óptima física, mental y emocional. Los complementos pueden marcar la diferencia”, señaló.

En definitiva, si bien los suplementos pueden ser una ayuda en determinados contextos, León remarcó que la base del cuidado de la salud sigue estando en una alimentación equilibrada y en hábitos de vida saludables.

Por esta razón es que destacó la importancia de hábitos simples que suelen quedar relegados en la vida moderna, como comer con calma, prestar atención a los alimentos y disfrutar de las comidas en entornos agradables.

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