Una pareja dedicó 40 años a los caballos de carrera y tomó una decisión para proteger para siempre su granja de 75 acres

A pocos minutos del famoso hipódromo de Saratoga Race Course, en el estado de Nueva York, existe una granja donde la carrera ya terminó. Allí no hay apuestas ni caballos preparándose para competir. Los protagonistas son pura sangre retirados que pasan sus últimos años entre establos, bosques y grandes extensiones de pastura.

Ese paisaje acaba de recibir una protección permanente. Suzann y Peter Bobley acordaron con la organización conservacionista Saratoga PLAN preservar las 75 acres -algo más de 30 hectáreas- de su propiedad, conocida como 18 Karat Farm, en el pueblo de Northumberland, condado de Saratoga.

El mecanismo utilizado es una servidumbre de conservación. Los Bobley continúan siendo propietarios de la tierra, pero quedan limitadas determinadas posibilidades de desarrollo inmobiliario. La medida permite que el predio siga funcionando como granja ecuestre incluso cuando cambien sus propietarios en el futuro.

El proyecto contó con financiamiento del programa Farmland and Open Space Grant Program del condado de Saratoga.

La relación de la pareja con los caballos comenzó mucho antes de esta decisión. Los Bobley llegaron a la región de Saratoga en 1983 para competir con pura sangre. Habían comenzado en una pequeña propiedad de Long Island y fueron ampliando sus instalaciones hasta construir 18 Karat Farm en 2006.

La elección del lugar también estuvo marcada por una experiencia anterior. Habían visto cómo el crecimiento urbano transformaba rápidamente paisajes rurales de Long Island y no querían que ocurriera lo mismo con la tierra que habían construido alrededor de sus caballos.

Hoy, la granja alberga 13 pura sangre retirados. Entre ellos hay tres animales pertenecientes a la Thoroughbred Retirement Foundation (TRF), una organización fundada para proporcionar cuidado de por vida a caballos que dejaron las pistas. La propiedad de los Bobley funciona actualmente como una de sus Sanctuary Farms.

La relación con la organización viene desde 1986. Décadas más tarde, los propietarios decidieron que proteger a los animales no alcanzaba si el terreno necesario para sostenerlos podía desaparecer algún día bajo un proyecto inmobiliario.

La conservación tiene además un segundo componente. En 2021, cuando salieron a la venta 28 acres de terrenos boscosos y humedales contiguos, los Bobley decidieron comprarlos para evitar su desarrollo. Esa zona proporciona hábitat a fauna silvestre y forma parte de un paisaje cercano a áreas donde vive la tortuga de Blanding, considerada amenazada en Nueva York.

El condado destacó por eso que el proyecto combina dos objetivos: conservar tierras abiertas y asegurar el bienestar futuro de caballos vinculados a una industria profundamente arraigada en la identidad de Saratoga.

La decisión de los Bobley no significa que la granja vaya a quedar congelada en el tiempo. Podrá seguir funcionando, cambiar y recibir nuevos animales. Lo que ya no podrá cambiar es su destino esencial: la tierra deberá continuar siendo tierra abierta.

Para los 13 caballos que hoy pastan allí, el efecto es inmediato. Pero el acuerdo fue pensado para otros que todavía ni siquiera nacieron: pura sangre que algún día terminarán su vida en las pistas y necesitarán un lugar donde simplemente volver a ser caballos.

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