Mucho más que Shakira y revolear las caderas y el vientre, ¿qué es la danza árabe?

Mucho más que todas las imágenes instaladas sobre lo que se conoce como “la danza del vientre”, que incluso en Buenos Aires se ofrecía en restoranes típicos como un número entre exótico y sexual. Y también mucho más que lo que podemos asociar con la manera de bailar de la cantante Shakira -que aunque colombiana es de origen libanés-, las danzas árabes abarcan un universo muy amplio y tan rico como la imaginería de Las mil y una noches. Preconceptos o estereotipos, afuera.

La coreógrafa y bailarina Paula Lena lleva a escena su obra Hamsa durante estas vacaciones de invierno e inesperadamente la charla con ella se deriva hacia el descubrimiento de un mundo casi ignoto: aquel de las danzas árabes en un sentido amplio.

Paula tiene una larga y muy sólida experiencia en las danzas orientales y dice que asociar todo este universo con sólo bailar moviendo la pelvis es una simplificación absoluta.

Pero comencemos por su formación: como toda niña de la década del ’70, su primer aprendizaje fue el del ballet. Con un problema: a sus diez años era tan alta como la profesora y nadie le advirtió que esa vocación se iba a frustrar. Pero cuatro años más tarde, y por una circunstancia casi fortuita, un maestro de danza contemporánea en la ciudad de Minas Gerais, donde Paula vivía entonces, le dijo: “Nunca vas a ser bailarina clásica; ¿por qué no de otras danzas?”.

Tiempo después, otro consejo la llevó a las danzas tradicionales y folclóricas y mas específicamente a las del África sub-sahariana. En esa escuela en la que se enseñaban distintas formas de danza conoció a su primera maestra en las técnicas orientales, una mujer libanesa con la que estudió lo que conocemos como danzas árabes “entre comillas”, aclara.

Paula regresó a Buenos Aires y también fortuitamente se puso en contacto con un señor egipcio que vive en España y que había escrito un libro sobre la historia de la danza del vientre que la deslumbró. Paula ya se preguntaba: “¿Por qué en aquellos países donde se oprime a las mujeres, se censura a la música y a las artes en general, existe una danza con una sensualidad latente?”

Paula Lena, bailarina y coreógrafa especializada en danzas árabes.

-No, no. Esas son las versiones for export.

Un viaje para saber un poco más

El libro respondió a algunas de sus preguntas, pero además Paula viajó a Madrid para estudiar con aquel señor, proveniente de un país como Egipto donde más se desarrolló la danza del vientre.

Luego llegó el boom de internet y comenzó a vincularse con otros maestros de danzas árabes, de Europa y de los Estados Unidos, que le aportaron el conocimiento de la enorme variedad que abarcan las danzas árabes: basta decir que provienen de 22 países diferentes, cada uno con sus culturas nacionales e incluso regionales: “Es como pensar en América Latina -dice-. Un gran número de países que comparten el mismo idioma, excepto Brasil, pero que tienen culturas enormemente distintas entre sí”.

Y volviendo al tema principal, nos enteramos de que en Marruecos, Turquía e Irán se habla el idioma árabe y sin embargo no son países árabes porque pertenecen a etnias distintas. Y que el resto de los países y regiones que suelen englobarse en un único término tienen danzas, músicas, comidas, costumbres, también religiones enteramente propias y muy distintos roles que han cumplido y cumplen las mujeres, a contramano de los estereotipos establecidos.

Shakira y su danza del vientre en la final del Mundial.
Foto Juano Tesone / enviado especial

En lo que concierne a su disciplina, Paula fue aprendiendo que existe la danza de las campesinas egipcias, las de las mujeres de Arabia Saudita, las de las montañas de Argelia, las de las bailarinas profesionales y muchas más: “Y así como el cristianismo tiene varias vertientes, también lo tiene el Islam, que se vive de manera distinta en cada región y en cada persona”.

Otro dato inesperado: el término “danza del vientre”, que históricamente han bailado las mujeres en el norte de África, está inventado por los franceses, más específicamente con la llegada de Napoleón Bonaparte a Egipto. Y la llamaron así porque no era correcto decir “danza del pubis” o “danza de la pelvis”.

A propósito, dice Paula, suele asociarse a una bailarina de restorán con la prostitución. Error: poner el dinero en el escote de la “odalisca” viene del cine de Hollywood. En una fiesta popular árabe, por el contrario, hay danza, música, poesía, textos, aromas y sabores.

Paula Lena, creadora del espectáculo "Hamsa".

-Que es justamente lo que ponés en tu espectáculo, ¿no es cierto?

-Claro. Y no es lo que hoy llamamos “una experiencia”; es una tradición que viene de siglos. En esta versión que creamos para el público familiar, eliminamos algunas escenas que en el Hamsa anterior eran adecuadas para sólo los adultos. Por otra parte, hay ahora más interacción con los espectadores pequeños, a los que invitamos a bailar.

Y finaliza: Hamsa es un intento pequeñísimo de abrir la mirada sobre las artistas mujeres orientales, más allá de lo que nos quisieron o pudieron contar. Creo que si esto comienza en la infancia, la posibilidad de ver al otro como un “igual con diferencias” será posible un mundo y una vida más amorosa y pacífica”.

Hamsa puede verse este jueves 30 de julio y el domingo 2 de agosto a las 15, en NoAvestruz (Humboldt 1857, CABA).

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