Río Negro lanzó una línea de crédito por $14.000 millones para la compra de mallas antigranizo
El Gobierno de Río Negro, en conjunto con el Consejo Federal de Inversiones (CFI), lanzó este martes una línea de crédito por $14.000 millones destinada a la compra de mallas antigranizo, con el objetivo de ampliar la protección de la producción frente a los eventos climáticos y mejorar la calidad y la productividad de la fruta.
La medida fue anunciada por el gobernador Alberto Weretilneck junto al secretario general del CFI, Ignacio Lamothe, en la localidad de Allen, donde también se presentó un nuevo fondo del Programa de Agregado de Valor y Renovación de Maquinarias (PAR Maquinarias).
Créditos para el sector frutícola
Desde la provincia apuntaron que los $14.000 millones del CFI se integran a un esquema provincial que reúne herramientas por $39.000 millones para ampliar la colocación de malla antigranizo.
“A esta nueva línea se suman $15.000 millones disponibles junto con el Banco Patagonia y otros $10.000 millones que se están gestionando ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), destinados exclusivamente a este tipo de infraestructura y administrados, de concretarse, mediante Río Negro Fiduciaria”, indicaron.
Al respecto, Weretilneck sostuvo que la medida es, ante todo, “una respuesta al productor frente a un fenómeno que golpea de lleno su capital” y recordó lo que implica una tormenta para una chacra, donde el granizo puede arrasar en minutos con una inversión sostenida durante toda la temporada.
“Es la pérdida de lo que uno tiene como capital; es como si de un día para otro usted no tuviera nada de lo que tenía”, afirmó. En esa línea, remarcó que la protección de la producción no solo evita el daño, sino que “también mejora la calidad” de la fruta rionegrina.
Asimismo, planteó como principal desafío que la herramienta llegue a la mayor cantidad de productores y empresas, y convocó a las cámaras y entidades a “ser voceros de estas herramientas” para acompañar tanto a quienes ya sufrieron daños como a quienes están expuestos a sufrirlos.
Por último, aseguró que “estamos hablando de temas realmente importantes para nuestro futuro”.
“Por eso enmarcar las políticas que tienen que ver con el financiamiento y con la calidad del suelo, dentro de algo muy serio, muy complejo, que hoy es una preocupación mundial, y lo que no podemos ni debemos hacer fundamentalmente es minimizarlo. Porque si lo minimizamos, cuando nos demos cuenta, el daño va a ser irrecuperable”, concluyó.
Ignacio Lamothe, en tanto, puso en valor el trabajo conjunto que dio origen al instrumento. Recordó que, cuando Río Negro planteó la necesidad de acompañar a los productores en la instalación de la malla, la primera respuesta fue que la herramienta no existía.
“La Provincia nos obligó a pensar en ese ‘no’ y a decir: busquemos la vuelta”, relató. Tras meses de trabajo, el organismo rediseñó sus márgenes de acción hasta alcanzar lo que definió como un instrumento novedoso, y valoró la “visión política estratégica” de Río Negro para adaptar las políticas federales a las necesidades reales de las provincias.
“Si esto funciona bien en Río Negro, queremos también instalarlo en Mendoza y en otras provincias que tengan problemáticas similares”, completó.
La malla no solo reduce los daños provocados por el granizo, sino que también disminuye los defectos que generan el sol y el viento sobre la fruta, mejora su calidad comercial y contribuye a aumentar la productividad.
La jornada incluyó además la confirmación del cronograma de pago del Fondo Compensador de Daños por Granizo. El Gobierno provincial abonará $2.947 millones en concepto de resarcimiento a los productores adheridos que sufrieron pérdidas durante la temporada. La primera cuota se pagará el lunes 27 de julio; la segunda, el 28 de agosto; y la tercera, el 28 de septiembre.
El fondo se conforma con aportes equivalentes de los productores y del Estado provincial: por cada peso que aporta el sector, la Provincia incorpora otro. Este mecanismo permite que los establecimientos adheridos dispongan de recursos para terminar la cosecha y cubrir parte del capital de trabajo necesario para continuar con la actividad.




