Llamó al 107 y como demoraban, volvió a llamar: “Es una ambulancia, no un avión”, le respondieron
La nieta de un hombre de 86 años que fue atendido este domingo en la Guardia tras descompensarse en su domicilio expresó quejas por la actuación del personal que atiende las llamadas del 107, ante reclamos por el tiempo en que demoró la ambulancia.
Todo comenzó alrededor de las 16.50 de este domingo, cuando celebraban el cumpleaños número 80 de la abuela, en familia. Su marido sufrió un síncope en la mesa y rápidamente llamaron al Same.
Su nieta contó a La Opinión que como el octogenario tiene “antecedentes cardíacos y problemas de presión arterial“, requirieron de manera urgente el servicio de emergencias.
Aguardaban la ambulancia, pero no llegaba. “A pesar de que el domicilio donde ocurrió la emergencia se encuentra a apenas tres cuadras del hospital, pasaron varios minutos sin que llegara ningún móvil, mientras mi abuelo permanecía inconsciente y descompensado“, relató.
Cuando volvió a llamar para pedir que por favor la ambulancia se dirigiera al domicilio, la telefonista le contestó: “Es una ambulancia, no un avión”. Luego, contó la nieta del paciente, “cortó la comunicación“.
“Mientras seguíamos esperando asistencia, un familiar decidió dirigirse en motocicleta hasta el hospital. Según nos informaron, recién entonces la ambulancia salió del establecimiento”, indicó.
Más tarde, la mujer se presentó en la Guardia para pedir el libro de quejas, con la intención de dejar constancia formal de lo ocurrido. “Me informaron que no existía tal libro y que la única forma de realizar un reclamo era a través de mesa de entrada, la cual se encontraba cerrada por ser domingo“, selaló.
Cuando le preguntó a la telefonista por su respuesta ante el llamado, “negó haber actuado de manera inapropiada“. Para la nieta del paciente, la empleada “mantuvo una actitud que consideré poco profesional y alejada de la sensibilidad que requiere la atención de situaciones de emergencia médica”.
“Incluso llegó a manifestar que preferiría que la despidieran ‘para no tener que atender gente como vos‘, comentario que reiteró cuando le pedí que lo repitiera”, aseguró la mujer.
“Quienes trabajan en un hospital público cumplen una función fundamental y tienen la responsabilidad de brindar atención con profesionalismo, respeto y empatía, especialmente cuando se trata de personas que atraviesan momentos de angustia y emergencia”, cuestionó.
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