La meditación, una práctica rejuvenecedora: un estudio reveló que ayuda a reducir la edad cerebral

Un equipo de científicos de los Estados Unidos cotejó a un conjunto de personas que meditan con otros que no lo hacen.
Específicamente, analizó el cerebro de estas, a través de la observación de la actividad eléctrica.
Fue así cómo descubrió que los individuos que llevan a cabo la práctica tienen una edad cerebral inferior a los que no la realizan.
En el estudio, practicado por un grupo de 10 expertos de los Estados Unidos, se utilizó la edad cerebral como eje comparativo.
Se trata de un indicador biológico que contrasta el estado de salud, el volumen anatómico y la función cognitiva del cerebro con el promedio esperado para la edad cronológica de la persona.
En este caso, para medirla, los autores no utilizaron resonancias magnéticas, sino que analizaron la actividad eléctrica a través de electroencefalogramas (EEG) durante el sueño.
A medida que los humanos envejecen, las ondas cerebrales que producen al dormir cambian de forma predecible.
Con este pretexto, los científicos crearon algoritmos para calcular un índice de edad cerebral basado en patrones eléctricos. Si el cerebro produce ondas típicas de alguien de una edad semejante, el índice es semejante a cero, pero si se producen ondas de alguien mayor, es positivo.
Con esta metodología, el equipo evaluó a 34 personas que meditan a un nivel avanzado, con una edad promedio de 38 años, y comparó sus registros de sueño con los de varios grupos de control que no hacen meditación (o al menos no hacían al momento del estudio).
Los resultados, aunque quizás esperados, fueron sorprendentes.
La conclusión del artículo en el que se plasmaron los hallazgos del estudio es contundente. “Las personas que practican la meditación a largo plazo presentan una edad cerebral menor en comparación con grupos de control similares”, sostiene.
Al detalle, los autores explican que las personas que acostumbran a meditar mostraron un índice de edad cerebral que correspondía a personas con seis años menos. Es decir, sus cerebros, eléctricamente hablando y mientras dormían, se comportaron como los de personas seis años más jóvenes, mientras que los grupos de control evidenciaron valores cercanos a cero o ligeramente positivos.
Por tanto, se deduce que la meditación avanzada mejora la salud cerebral.
Además, los resultados encajan como una pieza más en un rompecabezas científico que lleva años gestándose. Investigaciones previas ya apuntaban que la meditación genera cambios globales en el espectro del EEG y una mayor neuroplasticidad, e incluso un aumento de la materia gris cerebral y un posible efecto neuroprotector.
Sin embargo, desde un punto de vista científico, es fundamental no confundir un marcador de EEG con un rejuvenecimiento literal.
El hecho de que el cerebro muestre patrones eléctricos más jóvenes durante la noche es un indicador biológico excelente de salud cerebral, pero es importante saber que existen otros factores que contribuyen a la edad cerebral.
Tampoco debe olvidarse que la investigación tuvo como objeto a solo 34 personas, por lo que, para extrapolar los resultados a toda la población, se debería aumentar la muestra.



