La grieta de los relatores mundialistas: el fanatismo de Pablo Giralt vs. el timing de Mariano Closs

A vos que necesitás adrenalina en un lateral y pertenecés a la enorme masa de argentinos no futboleros. A vos que fuiste ver a Oasis, pero sólo sabés cantar “el que no salta es un inglés”. A vos -sí, a vos- está dirigido cada fervor patrio de Pablo Giralt, el relator de las enormidades increíblemente fáciles (ahora por Telefe), el que supo incomodar a Messi con su emoción y también se hizo las lágrimas contra Cabo Verde.

La Selección manipula de manera extraña nuestra mente. Giralt lleva más de un mes de prolongada exaltación de la patria y habla como alguien que está subido a un caballo a punto de sacar el sable corvo. Perteneciente a la escuela Gloria y Loor del José María Muñoz, hablamos de Giralt, de un Homo conmovidus hecho meme desde que su lagrimal flojo se arrebató delante de Lionel Messi, y Messi, al ver la escena del periodista, sonrió de vergüenza ajena hundiéndose en el respaldo del sillón.

Cada vez que se menciona la palabra relator, y más en estos días de Mundial, entra en la conversación pública el nombre de Mariano Closs. Referencia ineludible, de Closs puede viralizarse un grito de gol de Deportivo Riestra. Cuando fue su regreso al fútbol argentino, las redes sociales agradecían a Dios Todopoderoso. Pibes que decían “relata Closs” sin interesarles quién jugaba. La diferencia entre Mariano Closs y Pablo Giralt, para algunos, es la misma que hay entre Freddie Mercury y Paulo Londra.

Giralt, un trabajador de la pasión que utilizó 347 veces la palabra “sufrimiento” en el relato de Argentina-Suiza (fue a 3 a 1, el sábado pasado), todavía está buscando su prime, su posteridad, algo que le dé el envión necesario para subirse a lo más alto de una consigna. Los mundiales son momentos difíciles para el oficio. Nunca se sabe cuál puede ser el gol que te deposite en la narcotizada memoria colectiva. Víctor Hugo Morales y el “barrilete cósmico” (dedicado a Diego Maradona), durante su narración contra Inglaterra en el ’86, todavía sigue siendo un reto difícil de igualar.

En el Mundial de 2014, Alejandro Fantino fue a relatar para radio La Red y le pidió a un periodista que lo ayude a generar frases de impacto. “Pensate algo con Messi”, dijo. ¿Pensar algo para qué? “Para que yo pueda meter en el relato”. ¿Eso entonces no se improvisa? Fantino, emulando la famosa frase ¿De qué planeta viniste? dijo sobre Messi: “¿De qué PlayStation saliste?”. El relato se volvió viral.

Giralt palpita fuerte y por eso ya hay gente pidiendo que Closs (por ESPN/Disney+) se quiebre en algún partido histórico. Closs, dicen los que saben, es “concepto”. Lo que ve en un partido es más de lo que hay a simple vista. No busca metáforas en su narrativa. No necesitaría ningún comentarista. Es seco, antiépico. La emoción está, pero nunca se desborda.

“Atención, y esto vale”. “Se va a adelantar”. “¡El partido en marcha!”, “Va, Messi, va”.

Parás la oreja para escuchar lo que estaba diciendo el DT suizo sobre la eliminación con la Argentina y no va que aparece Pablo Giralt en primerísimo primer plano, con ese don que tiene para el folclore melodramático, diciendo “¡Vamos, Argentina de mi vida, vamos!”.

Con el hashtag #TheBest Closs, el relator absoluto tomó la delantera. Leemos: “Volumen a full en Disney+ y a disfrutar de Closs. Yo prefiero la calidad. No me importan los vecinos: cierro todo y ya está” (l señal llega con un poco de delay).

Otra sería irse a vivir al medio del campo y tener al vecino más próximo a 200 km. “Imposible ver un partido por Starlenteja y que no te griten el gol antes. Una lástima”.

Mostrar más

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *