John & Yoko: se cumplen 60 años del día en que se conoció la pareja más icónica de la historia del rock

La tardecita del 7 de noviembre de 1966 en la galería de arte Indica, ubicada en el número 6 de la calle Mason’s Yard del barrio de St. James, al noroeste de Londres, venía movida. Los últimos detalles de Unfinished Paintings, la muestra que la performer japonesa Yoko Ono inauguraría al día siguiente, estaban siendo ultimados, y los empleados que finalizaban su trabajo mataban su tiempo antes de regresar a sus casas fumando y bebiendo. Hasta que el lugar se revolucionó.

El Beatle John Lennon, nada más y nada menos, entraba a la galería para una visita privada y personal a la exposición de Ono, gracias a los oficios de Barry Miles, el dueño de Indica junto a John Dunbar, y amigo personal tanto de John como de Paul McCartney. En ese entonces, y mucho más tras la publicación de Revolver el 5 de agosto de ese año, el currículum vitae de Lennon era conocido por el mundo entero. Pero Yoko Ono, comparada con el Beatle, era una ilustre desconocida.

Nacida en Tokio en 1933 y mudada enseguida a Nueva York, Yoko desarrolló sus dotes de artista y se vinculó con el movimiento de vanguardia Fluxus, inspirado por John Cage y que contaba al videasta Nam June Park, al músico La Monte Young y al cineasta Jonas Mekas, entre tantísimos otros miembros.

Un matrimonio fallido con el músico nipón Toshi Ichiyanagi y otro con el productor cinematográfico Anthony Cox (que tuvo como fruto a su hija Kyoko), performances de vanguardia y un vínculo con el artista Gustav Metzger, que la incluyó en el Destruction in Art Symposium (Simposio sobre la destrucción del arte) después de su propia performance llamada Cut Piece, la llevaron a ser parte del staff de Indica, que antes de la exposición comenzó a vender su libro Grapefruit (Pomelo) y afiches con imágenes de obras de suyas previas.

Fotograma del documental "The U.S. vs John Lennon". En 1971, John Lennon se mudó a Nueva York para tratar de dejar atrás una vida en la que era el constante centro de atención y en la que la prensa observaba cada uno de sus movimientos. Sus nueve años de residencia en la metrópolis, donde formó una familia y dio rienda suelta a su creatividad, le llevaron a enamorarse de una ciudad que sin embargo le vio morir asesinado hace 40 años. EFE/Barrie Wentzell

Ono, vestida de negro de pies a cabeza, recibió de manera personal a Lennon, y lo llevó a recorrer la muestra. Luego de observar la Add Colour Painting (Pintura para agregar color), a John le llamó la atención una pintura colgada en el techo, con algo escrito que no se llegaba a ver desde el suelo, más una escalera y una lupa. Al hacer el recorrido planeado, el Beatle se encontró con una palabra: “Sí”. “Era algo positivo”, le dijo Lennon a la revista Rolling Stone en una larga entrevista publicada en1971. “Me sentí aliviado. Fue un gran alivio llegar al techo, mirar a través de la lupa y que no te diga ‘No’ ni ‘Fuck You’, ni nada por el estilo, sino que diga ‘Sí’”.

También sintió curiosidad por Hammer a Nail (Clavar un clavo), en la que se invitaba a los asistentes a la muestra a clavar un clavo en una tabla de madera blanca. Aunque la exposición aún no se había inaugurado, John quiso clavar un clavo en el objeto, pero Yoko lo detuvo. Dunbar le preguntó: “¿No sabés quién es? ¡Es millonario! ¡Podría comprarla!”. Ono terminó accediendo siempre y cuando John le pagara cinco chelines; a lo que Lennon contestó: “Te pagaré cinco chelines imaginarios, y entonces clavaré un clavo imaginario”. “Y fue entonces cuando realmente nos conocimos”, le dijo el Beatle a la revista Playboy. “Fue en ese momento cuando nuestras miradas se cruzaron; ella lo captó, y yo también”.

Imagine. El tema de John Lennon y Yoko Ono, incluido en el segundo álbum solista del beatle, marcó un antes y un después en su vida artística y personal. Foto Captura de video

A partir de ese momento, Yoko comenzó a acosar a John de manera postal. Cartas, mensajes, obritas inacabadas, cualquier cosa era buena para llamar la atención del Beatle, que alternaba entre la grabación de obras maestras como Sgt. Pepper, el single Strawberry Fields Forever / Penny Lane y Magical Mystery Tour, película y banda de sonido, y una vida que ya le parecía formal y aburrida en su casa de Kenwood junto a su esposa Cynthia y su hijo Julian.

En septiembre de 1967, John patrocinó la muestra de Yoko Half-A-Wind Show (Exposición de Medio viento), en la Lisson Gallery de Londres. Allí fue cuando Cynthia le pidió una explicación a su marido sobre el acoso de Ono. La respuesta de Lennon fue que ella sólo intentaba conseguir dinero para su “mierda avant garde”.

En vivo en New York City. Imagen de la película "One to one.

En febrero de 1968, a instancias de George Harrison, los cuatro Beatles y sus mujeres emprendieron un viaje a la India para recibir las enseñanzas espirituales del Maharishi Mahesh Yogi y, de paso, para desintoxicarse del aumento de la adicción a las drogas. Lennon se las ingenió para seguir recibiendo la correspondencia que le enviaba Yoko y todos, estimulados por el aislamiento y el entorno, comenzaron a escribir canciones, muchas de las cuáles terminarían siendo parte del Álbum Blanco. Una de las tonadas compuestas por John fue la acústica Julia, que toma la técnica guitarrera del fingerpicking que el escocés Donovan le enseñó en la India.

Más allá de la explícita dedicatoria a su madre fallecida, para Lennon Julia es una “Ocean Child”, una “Niña del océano”: ni más ni menos que el significado japonés de la palabra Yoko. Y otra fue Everybody’s Got Something to Hide Except Me and My Monkey, en la que metaforiza sobre su relación con Yoko, una vez que esta ya estuvo consumada. Mientras tanto, John intentó remontar su relación con Cynthia. Pero fue en vano: Lennon terminó confesando todas sus infidelidades sólo con el propósito de herirla.

Con Kyoko, la primera hija de Yoko.

Tras abandonar la India decepcionados por el Maharishi (escuchar el tema Sexy Sadie para más detalles), el consumo de sustancias (LSD y whisky) por parte de Lennon fue en un crescendo preocupante para todos. El 18 de mayo de 1968, con Cynthia de vacaciones en Grecia con el Mago Alex, un personaje que merodeaba a los Fab Four para que le financien sus “inventos”, Lennon convocó a sus tres compañeros a una reunión urgente en las oficinas de Apple, ya que tenía que comunicarles algo importantísimo: él era la reencarnación de Jesucristo.

John Lennon y Yoko Ono posando en Nueva York, durante una escena del documental Lennon NYC de la serie American Masters transmitida el 9 de octubre de 2020. En 1971, John Lennon se mudó a Nueva York para tratar de dejar atrás una vida en la que era el constante centro de atención y en la que la prensa observaba cada uno de sus movimientos. Sus nueve años de residencia en la metrópolis, donde formó una familia y dio rienda suelta a su creatividad, le llevaron a enamorarse de una ciudad que sin embargo le vio morir asesinado hace 40 años. EFE/PBS /SOLO USO EDITORIAL /NO VENTAS /CRÉDITO OBLIGATORIO

Al día siguiente, John citó a Yoko en Kenwood. Después de trabajar toda la jornada en un montaje de grabaciones instrumentales de vanguardia hechas con un par de grabadores Brenell que Paul le había conectado, ambos hicieron el amor por primera vez. Cynthia regresó a su casa, y encontró a Yoko con su pijama, bebiendo té con Lennon, en un lugar hecho un desastre por el desorden. “Hola, ¿qué tal?”, fue el saludo de John a su esposa, que enseguida abandonó su hogar, desolada por la traición.

Un tiempo después, en el departamento del número 34 de Montangu Square, propiedad de Ringo Starr y donde supo vivir Jimi Hendrix, John y Yoko, en plena adicción a la heroína, se sacaron una foto los dos totalmente desnudos: una proto selfie hecha con una cámara de rollo con delay. Esa imagen sería la portada del disco Unfinished Music No. 1: Two Virgins (publicado el 11 de noviembre de 1968 por Apple Records), que incluía las grabaciones de la pareja en su primer encuentro, y que diez días después podrían asociarse con Revolution 9, el tema incluido hacia el final del Álbum Blanco, antes del Good Night cantado por Ringo.

De izquierda a derecha, Ringo Starr, Paul McCartney, George Harrison y John Lennon tocan mientras Yoko Ono arregla unos papeles.Crédito...Apple Corps

Mientras tanto, Yoko estaba encinta y perdería su embarazo por un aborto espontáneo el 21 de noviembre de 1968, poco tiempo detrás de que saliera la sentencia de divorcio entre Lennon y Cynthia. Una de las historias de amor más fascinantes del Siglo XX ya estaba encaminada, hasta que la muerte se encargara de su final. Pero eso, como suele decirse es, valga la redundancia, otra historia.

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