El cinco estrellas porteño que tiene su propia cuadra en el centro y su historia de artistas y visitantes ilustres
Hace 80 años, el 1° de agosto de 1946, se inauguró un hotel que con el tiempo se convertiría en un emblema porteño: el Claridge. Fue un pedido de los hermanos Felipe y Ottocar Rosarios al arquitecto Arturo Dubourg y se transformó rápidamente en una de las opciones de categoría de Buenos Aires. Y en una referencia para la cultura ciudadana.
En ese tiempo, el hotel de cinco estrellas se construyó frente a donde funcionaba la sede principal del Jockey Club, que tras incendiarse en 1953 dio lugar al actual edificio de la Galería Jardín.
La fachada del edificio principal del Claridge, de diez pisos, tiene un estilo propio muy desarrollado por Dubourg en las décadas de 1940 y 1950: está la clara influencia inglesa que se nota en la arquitectura georgiana. El ladrillo es un elemento esencial en las fachadas. Por eso es que el Claridge -ubicado en Tucumán 535- recuerda a otro hotel de Buenos Aires inaugurado un año antes y muy cercano, el Lancaster.
El ingreso, retirado de de la línea municipal, está sostenido por columnas blancas con capiteles de orden jónico. Por dentro, su belleza también impresiona. El gran vestíbulo impacta por el uso de diversos tipos de mármol que fueron traídos de Italia para revestimientos: de Carrara, de Botticino, de Rosso Levanto y de Fior di Pesca.
Hay tres salones con estilo inglés, con un boiserie que evoca a los palacios ingleses: el Salón Tudor, Diplomático y Gran Salón. Tienen capacidad para entre 200 y 450 personas cada uno.
Claridge HotelPor sus pasillos caminaron diversas personalidades, como Alain Delon, César Milstein, Montserrat Caballé, Aga Khan, Umberto Eco, el Dalai Lama, Alessandra Ferri, Camilo José Cela. También se destaca una selección de tenistas internacionales como Steffi Graf, Martina Navratilova, Arantxa Sánchez Vicario, Birgit Nilsson, Conchita Martínez, Mary Joe Fernández, Björn Borg, Jimmy Connors, John McEnroe y Yannick Noah.
Pero, sin dudas, entre los puntos más destacables está el Piano Bar, que fue declarado Bar Notable por el Gobierno de la Ciudad en el año 2011 y que cuenta con una de las barras más famosas mundialmente.
Así es por dentro el Claridge Hotel, emblema de la Ciudad de Buenos Aires que cumple 80 años. El salón Tudor.Sus premios no dejan mentir. En 1964 el legendario barman Enzo Antonetti ganó en Edimburgo el campeonato mundial de coctelería de la International Bartender Association (IBA) con su cóctel llamado “Mar del Plata”: llevaba gin, vermouth dry, Benedictine, Grand Marnier y twist de limón.
De esa manera posicionó al país en lo más alto de la escena internacional representando a la Asociación Mutual de Barmans de Argentina (AMBA).
Enzo Antonetti en 1964, luego de ganar en Edimburgo el campeonato mundial de coctelería de la International Bartender Association (IBA) con su trago “Mar del Plata”. Antonetti -que trabajó en el Claridge y también en el hotel Llao Llao- se convirtió en pieza clave de los años dorados de las barras argentinas. Su trabajo sirvió de inspiración y ejemplo para quienes vinieron después de él y se consagraron figuras de la coctelería nacional, como Eugenio Gallo y Oscar Chabrés.
Martín Leopoldo Díaz es pianista y programador del Ciclo Cultural del Piano Bar. En diálogo con Clarín explica que allí se realizan veladas líricas con cantantes del Teatro Colón, noches de Jazz, catas de vinos y también el prestigioso Ciclo Literario Claridge que este año reunió a figuras de la literatura como Daniel Balmaceda, Florencia Canale, Pablo Melicchio, Tini de Bucourt y Mariela Blanco.
“Este es uno de los únicos piano bares de la Ciudad de Buenos Aires que tiene un ciclo cultural propio, dado que Eurostars Hotels -la cadena que compró la propiedad y que preside Amancio López Seijas- prioriza la cultura y el arte”, comenta Martín, quien asegura que lo que más se valora dentro del trabajo es la calidad artística que se ofrece.
De hecho, el destacado Oscar Chabrés hasta la actualidad sigue participando de forma frecuente de eventos en el bar con música en vivo.
Oscar Chabrés es una de las figuras de la coctelería que invitan de vez en cuando para eventos del Claridge Hotel.“Valoro que el cliente se vaya contento, no solamente de tomar un buen trago, como el Negroni, que es el trago típico que hacemos en nuestro hotel, aparte de los tragos que se consumen hoy en la actualidad, sino que sea realmente una experiencia asistir a un lugar emblemático, histórico, pero que sobre todo la calidad de la música, la calidad de la literatura, la calidad de lo que escuchen, sea de primer nivel”, añade.
Martín destaca que se realiza una gran selección por la que han pasado los grandes artistas de este piano bar: “Disponemos de un piano patrimonial en donde han tocado los grandes del tango, del jazz, de la lírica y de la música clásica. Ahora, siempre la calidad es lo que prima. Aseguramos la calidad artística, gastronómica y sobre todo la calidad personal. Porque una de las características del hotel es su staff, el humanismo, la atención y la dedicación por el cliente”.
Martín Leopoldo Díaz es pianista y programador del Ciclo Cultural del Piano Bar. La historia del Claridge está cargada de cultura de gran relevancia porteña. Tanto que en 1992 el arquitecto José María Peña, director del Buenos Aires Museo, otorgó a este hotel el título de “Testimonio vivo de la memoria ciudadana”. Y también denominó a Tucumán, entre Florida y San Martín como la “Cuadra del Claridge”.
Martín señala que, además, el Claridge Hotel es sede de los conciertos organizados por el Festival Internacional de Tango y la Programación de Bares Notables, por lo que hay actividades gratuitas y para todos los bolsillos. Y pide que cualquier propuesta o consulta se envíe a martin.diaz@eurostarshotelcompany.com



