Como en los parques y las plazas, la Ciudad suma bares y tiendas en espacios culturales: cuáles son y dónde están

El Gobierno porteño avanza con el plan de llevar servicios gastronómicos a plazas, parques y espacios culturales. Ya quedó inaugurado un stand de café de especialidad junto a la biblioteca pública Reina Batata, en la esquina de La Pampa y 11 de Septiembre, en Barrancas de Belgrano.

Se suma así a otros 17 locales gastronómicos que llevan a cabo una explotación comercial en espacios que dependen del Ministerio de Cultura, como es el caso de esta biblioteca dedicada exclusivamente al público infantil y adolescente.

Además, hay otros 6 que se encuentran en proceso de obra, proyectados para ser inaugurados durante este mes. Entre otros, el que funcionará en el Planetario Galileo Galilei, en Palermo; en Colón Fábrica, en La Boca; y en el Anfiteatro Eva Perón, del Parque Centenario.

Y hay otras 6 concesiones gastronómicas planificadas. Por ejemplo, en la Torre Monumental, de Retiro; y en Barraca Peña y el Museo Quinquela Martín, en La Boca. Así lo confirmaron a Clarín fuentes del ministerio.

Es decir que entre las que ya están en funcionamiento y las próximas, se completan 30 espacios gastronómicos.

El stand de café, junto a la biblioteca  pública Reina Batata, en las Barrancas de Belgrano. Foto Emmanuel Fernández
La biblioteca para infancias y adolescencias, funciona en la ex casita de los guardianes del parque.
Fotos Emmanuel Fernández

Desde el área explicaron que el dinero de las concesiones ingresa primero a las arcas generales del Estado y luego se “reconoce” al ministerio.

Unas semanas atrás, el ejecutivo porteño lanzó otra tanda de licitaciones para instalar locales gastronómicos en 16 parques y plazas de la Ciudad. En este caso, a través de una ley que se aprobó en la Legislatura más de diez años atrás, pero que no había sido reglamentada.

Básicamente esta ley habilita la instalación de locales para la venta de alimentos y bebidas. La Ciudad llamó a licitación pública y la inversión privada debe contemplar la construcción de la infraestructura, como baños públicos, wifi e iluminación, espacios para bicicletas, entre otros servicios; y sólo pueden funcionar en parques y plazas que tengan más de 5 hectáreas.

En este caso concreto de los parques y plazas, el Ejecutivo porteño estimó que se movilizarán 4,6 millones de dólares en inversiones privadas y que las obras demandarán seis meses. El canon mensual estará fijado por el Banco Ciudad y, dependiendo de la ubicación de los espacios, podría variar entre los 590.000 pesos y los 2,6 millones.

Abandonado e intrusado, el edificio de la biblioteca fue recuperado. Reina batata se inauguró en 2011. Foto gentileza GCABA

La normativa no permite la elaboración de alimentos; sí habilita la venta de productos ya envasados (como sandwiches), bebidas, golosinas y productos de confitería.

Y los espacios verdes para los que avanzan las licitaciones son: Parque La Isla, en La Paternal; Parque Los Andes, Chacarita; Plaza Armenia, Plaza Club Alemán de Equitación, Plaza Sicilia, Parque Deportivo del ex Velódromo, Parque Ernesto Jaimovich, Parque de las Américas y Plaza Florencio Sánchez, todos en Palermo. Además, habrá espacios gastronómicos en Parque Chacabuco; Parque Indoamericano, en Villa Soldati; Plaza España, en Barracas; Parque de los Patricios; Parque Micaela Bastidas y Parque Mujeres Argentinas, en Puerto Madero; y el Parque Thays, en Recoleta.

Siempre que se toman decisiones sobre la intervención del espacio público, no faltan críticas. En este caso, una de ellas es el beneficio extraordinario que contemplan los pliegos de esta licitación: los empresarios estarán eximidos de pagar el canon mensual hasta que hayan amortizado por completo la inversión inicial realizada en la infraestructura del parque.

A nivel del impacto ambiental, son muchas las ONG que se manifestaron en contra, desde el Observatorio del Derecho a la Ciudad, el colectivo Basta de Mutilar -preocupados por el avance sobre las especies arbóreas- o históricos como la Asociación Amigos del Lago de Palermo.

Y el jefe de gobierno, Jorge Macri, no pasó por alto las críticas. Aprovechó para chicanear en redes sociales: “El falso progre argentino es fascinante. Ve un café en un parque de Nueva York y dice ‘que lindo’, pero en Buenos Aires grita ‘privatización del espacio público'”.

Merchandising y objetos, en el local de la Casa de la Cultura (edificio del ex Diario La Prensa). Foto gentileza GCABA

La historia de Barrancas de Belgrano

Volviendo al café de Barrancas de Belgrano, la concesión fue otorgada a Canillita, un emprendimiento que se hizo conocido por montar el primer café de especialidad en un puesto de diarios. Y lo que fue una novedad se transformó rápidamente en una tendencia, porque durante unos pocos meses se inauguraron varios en la Ciudad.

En el caso del que está ubicado junto a la biblioteca es redondo, no tiene la forma de un kiosco de diarios; es más parecido a los stands de venta de golosinas que había antiguamente en las estaciones de subte. E incluso, similar a la famosa glorieta ubicada a pocos metros.

La construcción que se encuentra junto al stand de café tiene una historia propia. Porque antes de ser biblioteca, el edificio tuvo otros usos. Fue la casita de los guardianes de la plaza, proyectada por el paisajista francés Carlos Thays, quien intervino en toda la barranca. Era usual que diseñara no sólo el paisajismo de los espacios verdes, sino todos los detalles, desde el mobiliario hasta los bebederos.

Originalmente estas tierras pertenecían al parque de la quinta del político Valentín Alsina. En 1871 los vecinos del pueblo de Belgrano compraron las parcelas para justamente construir un paseo público.

Junín 925, el primer café de la Ciudad en un puesto de revistas y diarios. Foto Martín Bonetto
Torre Monumental, en Retiro. Aquí también se licitará el espacio público para instalar oferta gastronómica.  Foto Juano Tesone

Entre 1887 y 1888 el pueblo se integra a lo que era aquella Ciudad de Buenos Aires y en 1892 -ya como Director de Paseos de la Municipalidad- Thays concreta el diseño definitivo de las Barrancas.

Thays aprovecha el desnivel natural y genera terrazas y senderos muy pintorescos. Hay que imaginar que para aquellos años prácticamente el Río de la Plata se veía muy cercano. Y como en el resto de los paseos que diseñó, Thays plantó una gran variedad de árboles: tipas, jacarandás y plátanos, entre muchos otros.

Y para completar el paseo, sumó también fuentes y obras de arte. Una de estas obras de arte encierra una historia increíble: es una miniatura de la Estatua de la Libertad, del escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi, el mismo que llevó a cabo la que se encuentra ubicada en Nueva York. La de Estados Unidos mide casi 100 metros y la de Buenos Aires, 3 metros. Hay diferentes versiones de cuándo llegó a la Ciudad, pero una cuenta que incluso se inauguró antes que su melliza gigante.

Local de la librería Céspedes, en el Centro Cultural Recoleta. Foto gentileza GCABA
Vista aérea de una de las parcelas de Barrancas de Belgrano. En el centro, retoño del pino de San Lorenzo. Foto Francisco Loureiro
La Estatua de la Libertad de Frédéric Auguste Bartholdi, en Barrancas de Belgrano. Foto archivo Clarín
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