Artesanías con historia: Hugo Verdón cambió la cámara fotográfica por los materiales reciclados
Durante décadas, el nombre de Hugo Verdón estuvo ligado a la fotografía de San Pedro. Sus imágenes documentaron buena parte de la historia de la ciudad, llegando a dejar atesoradas cientos de imágenes en La Opinión a través de su paso por la redacción. También su afición por la fotografía hizo que registrara diversos momentos de lo cotidiano.
Estos archivos conservan situaciones irrepetibles, como lo que fue la operatoria del Proyecto Lechiguanas, el frustrado emprendimiento en las islas entrerrianas.
Sin embargo, el tiempo y la llegada de las nuevas tecnologías lo llevaron a cambiar de actividad, aunque sin abandonar el espíritu creativo que siempre lo caracterizó.
El fin de semana, junto a su esposa Silvia Borda, participó de la feria de emprendedores organizada sobre “Calle Patria”, alrededor de la Plaza Constitución. Allí dialogó con Lili Berardi, en el programa Sin Galera, donde contó cómo nació esta nueva etapa de su vida.
“Hay que emplear el tiempo en algo. Los dos estamos jubilados y, antes de estar peleando, uno se pone a pintar y el otro a cortar maderitas”, comentó entre risas.
El trabajo es compartido. Verdón se ocupa de las tareas más complejas: corta la madera, arma las bases, recicla materiales y prepara las piezas. Silvia aporta el trabajo artístico con la pintura, el crochet y los detalles decorativos que convierten cada objeto en una pieza única.
Lejos de utilizar materiales nuevos, gran parte de sus creaciones surge de elementos recuperados. “Soy especialista en juntar cosas de la calle. Lo que para uno es un trapo, para otro es una bandera”, resumió para explicar su filosofía de trabajo.
Así nacen portalápices confeccionados con tubos de cartón descartados, portallaves realizados con pequeños trozos de madera recuperada y una gran variedad de adornos elaborados con materiales reutilizados. También confecciona mates utilizando calabazas cultivadas por vecinos, a las que transforma en objetos decorativos con colgantes y llamadores de viento.
“Ninguno es igual a otro”, explicó al destacar el carácter completamente artesanal de cada pieza.
La pareja no está en todas las ferias. Prefiere seleccionar aquellos eventos que consideran especiales y disfrutar de la actividad sin las exigencias de una rutina permanente. “Buscamos los momentos oportunos para participar”, señaló.
Durante la entrevista también hubo espacio para recordar su extensa trayectoria como fotógrafo. Verdón evocó los tiempos en que cada imagen debía tomarse con rollo fotográfico y enviarse a Buenos Aires para su revelado, un proceso que podía demorar varios días y que hoy parece impensado frente a la inmediatez de los teléfonos celulares.
Aunque reconoce que la tecnología “pasó por arriba” a quienes comenzaron en la fotografía analógica, conserva un importante archivo de imágenes históricas de San Pedro, muchas de las cuales forman parte de la memoria de la ciudad.
Hoy, lejos de las largas jornadas cubriendo casamientos y eventos sociales, disfruta de una vida más tranquila.
Entre maderas, pinturas y objetos reciclados, Hugo Verdón sigue haciendo lo que hizo durante toda su vida en sus ratos libres: crear, rescatar historias y darse una nueva oportunidad para sostenerse en el tiempo.
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