Alquileres comerciales: qué pasa con los grandes locales comerciales que quedan vacíos y por qué cuesta volver a ocuparlos

Transitar por las zonas comerciales de Buenos Aires puede ser una actividad entretenida para vecinos, ciudadanos o turistas. Y si bien en los circuitos comerciales se puede encontrar variedad de rubros, también se hizo normal ver grandes locales vacíos. Persianas bajas, diarios tapando las ventanas y carteles que les buscan una nueva página: “Se alquila”, “se vende”, en espacios que son más difíciles de alquilar que los comercios más chicos, por costos y dimensiones.
La situación se ve en distintos barrios, aunque con diferencias según la zona. Clarín recorrió varios circuitos comerciales y habló con inmobiliarios, administradores de consorcios y comerciantes para entender por qué estos espacios tardan cada vez más en encontrar un nuevo destino.
Damián Caffarella, vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, le dijo a Clarín que detrás de esto hay distintos motivos según el rubro: “En el caso de los bancos, que solían necesitar inmuebles grandes, con oficinas y hasta distintos niveles, el avance de la tecnología hizo que ya no necesiten la misma cantidad de sucursales ni de empleados”. En las cadenas de electrodomésticos, en cambio, “el e-commerce modificó completamente el negocio. Hoy mucha gente compara precios desde el celular y compra sin necesidad de ir al local físico”, agregó.
Los comerciantes sienten ese cambio. Marisa Iglesia, encargada del local Akiara, en la galería de Acoyte y Rivadavia, en pleno Caballito, contó que sobre su cuadra desaparecieron varios negocios tradicionales en locales grandes. “Acá había un Havanna que estuvo unos 30 años justo en la esquina. Después abrió un local de ropa, Parte Mía, que duró poco y ahora sigue en alquiler. Acá al lado también cerró una vinería. Justamente nosotros también estamos cerrando porque ya no alcanza. Nos fundimos. Los alquileres están por las nubes”, le contó a Clarín. También dijo que marcas de renombre dejaron sus locales tanto sobre Rivadavia como Acoyte, y todavía no encontraron reemplazo.
Según Caffarella, en el caso de los supermercados no se trata tanto de cierres como de un cambio de formato: “Las grandes cadenas se están adaptando. En lugar de un único local enorme aparecen formatos más pequeños distribuidos en distintos barrios”.
La presión de los costos también es un tema presente entre trabajadores de la zona. “Si bien es una zona comercial, está jodida la mano. Los alquileres son demasiado caros”, le dijo a Clarín Nilce Ada Paiva, de la florería Las Glicinas.
Sobre José María Moreno al 100, Lucal, empleada del comercio de lencería “Todo Para Mí”, fue clara con su observación: “No hay mucho movimiento de clientes”. Mientras tanto, sobre Santa Fe y Callao, Nancy Ahumada, dueña de una florería, contó que los locales vacíos comienzan a cambiar de perfil. “On City cerró en diciembre y ahora recién después de 7 meses están por abrir ahí un supermercado chino. Otro local grande, el que ocupaba Macowens, estuvo cerrado durante dos años porque pedían muchísimo de alquiler, pero la semana pasada vinieron a verlo y parece que abrirá un local de accesorios”, dijo.
Matías Ruiz, titular de AIPH Administradores de Consorcios, afirma que la situación también genera consecuencias dentro de los edificios que tienen locales en la planta baja. “Lo más importante para un consorcio es si ese local paga o no las expensas. Muchas veces dejan de abonarlas y eso genera un problema financiero para todo el edificio”, explicó a Clarín. Además, señaló que los locales vacíos suelen quedar sin mantenimiento, lo que afecta la higiene y la seguridad del inmueble.
Ruiz agregó que uno de los obstáculos para volver a alquilarlos son las expensas. “Muchos locales comerciales siguen pagando gastos comunes por servicios que ni siquiera utilizan, como ascensores. Eso hace que los costos sean muy altos”. Frente a ese escenario, algunos consorcios aceptan flexibilizar sus reglamentos. “Por ejemplo, permitir una salida para una campana y que un local pueda convertirse en gastronómico. Lo importante es que vuelva a ocuparse.”
Según Caffarella, justamente la gastronomía aparece entre los destinos más probables para estos espacios. También menciona concesionarias de autos —impulsadas por la llegada de nuevas marcas chinas— e incluso desarrollos inmobiliarios en las ubicaciones más estratégicas.
No obstante, la realidad no es igual en toda la Ciudad. Según un vecino de toda la vida de Flores, en el barrio ocurre casi lo contrario. “Las grandes superficies sobre Rivadavia no duran nada desocupadas”, aseguró a Clarín Roberto D’Anna, quien también es presidente del Museo de Flores. Según explicó, hoy solo hay un gran local vacío en ese corredor: el que dejó una importante cadena de supermercados tras mudarse a un espacio más grande sobre la vereda de enfrente. “No creo que dure mucho. Ni cartel tiene”.
Así es que detrás de cada local desocupado conviven distintas posibilidades, e incluso las grandes marcas van adaptando sus negocios que se enfrentan a factores como: cambios tecnológicos, nuevas formas de consumo o alquileres elevados.



