A los 16 años, una estudiante brasileña dejó el aula para cruzar el Ártico a bordo de un gigantesco rompehielos nuclear

A pesar de tener apenas 16 años, hace tiempo que Júlia Passarini es una destacada estudiante entre sus compañeros de escuela brasileños.
Sin embargo, recientemente, sorprendió a todos al quedar seleccionada para una expedición científica internacional, organizada por la compañía estatal rusa Rosatom.
El programa, que ya está en curso, incluye un viaje en un rompehielos nuclear por el océano Ártico, y múltiples conferencias de formación.
Antes de aplicar al proyecto de Rosatom, Passarini ya tenía experiencia en pruebas que requieren razonamiento matemático y resolución de problemas.
Ganó una medalla de oro en la Olimpiada Brasileña de Matemáticas para Escuelas Públicas (OBMEP) de 2024, y una de bronce en la Olimpiada Brasileña de Matemáticas (OBM). En 2025, en tanto, fue una de las cuatro estudiantes elegidas para representar a Brasil en la quinta edición de la Olimpiada Panamericana Femenina de Matemáticas, celebrada en Fortaleza, donde obtuvo medalla de plata.
Para acceder al programa ruso, Júlia tuvo que pasar por un proceso de selección internacional que contó con alrededor de 5.000 solicitudes de estudiantes, de entre 14 y 16 años, de 23 países.
En junio de este año, Rosatom informó que 10 finalistas de cada país avanzaron a la etapa creativa previa a la selección de los representantes que viajarían.
Los candidatos pasaron por etapas relacionadas con conocimientos científicos, tecnología y temas generales, participaron en actividades educativas y, en la fase decisiva, tuvieron que presentar un trabajo creativo.
El reto final consistió en demostrar cómo las tecnologías nucleares están cambiando el mundo actual. Fue en esta etapa cuando Júlia se aseguró el puesto asignado a Brasil.
Su proyecto aborda los diferentes usos de la tecnología nuclear y busca demostrar que su aplicación no se limita a la generación de electricidad.
La estudiante abarcó áreas como la medicina, la investigación científica, la industria y la conservación del medio ambiente, temas con los que se familiarizó más durante el propio proceso de selección.
El proyecto en el que resultó elegida la brasileña se llama Knowledge Icebreaker (“Rompehielos del conocimiento”). Como se dijo, se trata de una iniciativa científica y educativa promovida por la empresa estatal rusa Rosatom.
La idea es completar un viaje que tiene a Murmansk, ciudad del norte de Rusia, como punto de partida y de regreso, y cuyo itinerario incluye el paso por el Polo Norte geográfico y la Tierra de Francisco. Comenzó el 4 de agosto de 2026 y se planea que dure 10 días.
“Recordaré este día para siempre. Ahora mismo estoy experimentando muchas emociones: alegría, ansiedad, entusiasmo y un enorme deseo de partir pronto en este viaje”, dijo Júlia, momentos antes de abordar, según un comunicado emitido por Rosatom Latinoamérica.
El barco elegido para la misión es el 50 Let Pobedy, o “50 Años de Victoria”, que forma parte de la flota de rompehielos nucleares operada por Atomflot (una filial de Rosatom) y tiene más de 100 metros de largo.
En lugar de depender únicamente de motores convencionales para atravesar regiones cubiertas de hielo, este buque utiliza propulsión nuclear, una tecnología empleada por Rusia en su flota especializada para operaciones en el Ártico. La propia Rosatom informa de que Rusia sigue siendo el único país del mundo con una flota de rompehielos de propulsión nuclear.
Para Júlia y los demás participantes, el barco también funciona como una especie de aula móvil, ya que, durante la expedición, los estudiantes participan en conferencias, actividades prácticas, reuniones con expertos y experiencias centradas en las ciencias naturales y las tecnologías nucleares.
También podrán observar de cerca cómo funciona el rompehielos y cómo un buque de este tamaño logra operar en una región donde grandes extensiones del océano permanecen cubiertas de hielo durante parte del año.



