A 40 años del gol a los ingleses, Malvinas y Maradona se encuentran en la cancha de Lanús

Malvinas argentinas y Diego son un solo corazón que late a toda hora de La Quiaca a la Antártida. Por eso, dos de las más arraigadas pasiones autóctonas volverán a darse la mano el domingo 28 de junio desde las 11, cuando el estadio de Lanús abra sus puertas para dar rienda a la propuesta “Malvinas rinde homenaje a Maradona”.

Los cuarenta años del celebrado “Gol del siglo” del máximo 10 a la Selección de Inglaterra en el Mundial de México ’86 es la más convincente excusa que eligió el Observatorio Malvinas de la Universidad Nacional de Lanús -conjuntamente con la Federación de Veteranos de Guerra de la Provincia de Buenos Aires y el Club Atlético Lanús- para convocar a una multitud, con el noble objetivo de volver a estrecharse en un abrazo con estas dos piezas esenciales de la identidad criolla.

Bastará con acercarse a la cancha del “Granate” -en Ramón Cabrero 2007, Remedios de Escalada- llevando un alimento no perecedero, para poder acceder a una programación de tinte eminentemente familiar, que contempla la presentación del cantante y veterano de guerra Favio Santana con su banda y un partido informal que animarán otros sobrevivientes de la gesta de 1982, integrantes de Estrellas Unidas de Fiorito y futbolistas de la Selección Argentina Senior.

Si bien están en camino nuevas iniciativas a ser concretadas, el evento se intuye como la coronación del ambicioso proyecto “Malvinas no se mancha”, una poderosa respuesta al pretendido negacionismo de una lucha sin visos de claudicar. Ese camino que empezó a tomar forma hace un año y medio, ya registra la realización de varios enfrentamientos amistosos entre equipos clásicos y clubes de barrio del Sur del Conurbano y La Matanza. Indefectiblemente, en esas amenas reuniones comunitarias, la pelota rueda mientras la atención se focaliza en un fin solidario y en la toma de conciencia colectiva sobre la importancia de sostener en alto la reivindicación de la soberanía nacional en las Malvinas.

“Para poder concretar nuestro homenaje a Diego y su gol más emblemático nos dieron un empujón decisivo los amigos de su infancia, quienes nos recibieron con mucha calidez en el club Estrellas Unidas (más conocido como ‘Estrella Roja’), en Villa Fiorito, donde transcurrió su infancia. Entablamos con ellos una gran amistad e incluso surgió la idea de crear un recorrido turístico por los lugares que transitó el Pelusa -como recuerdan hasta hoy a Maradona-, guiado por los vecinos del barrio. En principio, el partido programado para el domingo 28 se iba a disputar en la cancha de fútbol 5 de Estrellas Unidas, pero entendimos que nos iba a quedar chica”, comenta César Trejo, más que satisfecho por el sueño a punto de cumplirse en La Fortaleza de Lanús.

Trejo es una palabra de peso en la materia: dirige el Observatorio Malvinas de la Universidad de Lanús, participó en la fundación del primer centro de ex combatientes en el barrio porteño de Almagro -él mismo es uno de los “colimbas” hoy veteranos que tomaron parte del conflicto bélico-, presidió la Comisión Nacional de Ex Combatientes de Malvinas del Ministerio del Interior y también encabezó la Federación de Veteranos de Guerra de la República Argentina.

Para esa camada de soldados ya retirados, el homenaje a la epopeya de Maradona -otro obcecado defensor de la Causa- será un desahogo en el marco de una planificada política de “desmalvinización” que sale disparada desde esferas oficiales e impacta de lleno sobre la sociedad argentina. “El tema Malvinas está hoy vaciado de sentido y no se vincula con la política internacional. Su negación permanece en el sistema educativo, pese a que es una expresión cultural profunda de nuestra identidad. Hay que entender que Malvinas pasó a ser una zona de disputa de las grandes potencias”, advierte Trejo.

Para conjurar el persistente acecho de esos fantasmas, la imponente imagen de Diego campeón del mundo recibe al público que ingresa al estadio Néstor Díaz Pérez desde una de las paredes teñidas de granate. “Tripa y corazón” y “Yo nací en Lanús” declama el mural, como para dejar en claro el sentido de pertenencia. A la manera de un ángel de la guarda siempre en alerta, el ídolo futbolero y sus proezas aparecen replicadas en una decena de gigantografías que apelan a la buena memoria en el partido de Lanús. “Dios nació en Lanús” expresa un muro algo descolorido en el barrio El Morro. Es toda una verdad que aquí no se discute y resuena en los cinco continentes.

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