Las indemnizaciones por el trabajo forzado en la Alemania nazi que “llegaron tarde”
En este mes de junio, la Fundación Memoria, Responsabilidad y Futuro (EVZ, por sus siglas en alemán) conmemora el aniversario número 25 del inicio de los pagos de indemnización a víctimas de trabajos forzados durante el nazismo.
El acuerdo que indemnizó a los últimos supervivientes de aquel cruel momento histórico se firmó a fines de 1999 en Berlín, a más de medio siglo de la Shoá (el término con el que se conoce en hebreo al Holocausto).
Por entonces se contempló la compensación a más de un millón de víctimas que fueron desplazadas a otros países como mano de obra. En total fueron 5.100 millones de dólares, cuya mitad fue aportada por el gobierno federal, mientras que la otra mitad provino de 6.500 empresas alemanas -la mayoría de ellas integrantes del sistema de trabajo forzado-.
“Una cifra insuficiente”
Los pagos –realizados entre 2001 y 2007- fueron efectuados a 1,66 millones de antiguas víctimas de trabajos forzados y a sus sucesores legales en cerca de 100 países.
Respecto al tiempo en que se abonó a las personas afectadas –cuyos ámbitos de trabajo iban desde fábricas y el campo hasta casas particulares e iglesias- la actual directora de la EVZ, Andrea Despot, fue crítica.
Los trabajos forzados se realizaron, entre otros lugares, en campos concentración. Foto: APDespot dejó entrever al medio DW que los pagos deberían haberse realizado mucho antes: “Apenas hubo sectores de la sociedad que no se beneficiaran de ello (del trabajo forzado). Podría decirse que la cifra fue totalmente insuficiente para compensar el daño causado y la explotación sufrida”.
En Alemania Occidental, entre las décadas de 1950 y 1980, algunas grandes empresas pagaron de forma voluntaria millones de marcos alemanes en concepto de indemnización a personas que realizaron estas tareas, aunque no a los de Europa del Este.
Por su parte, en 1953 se implementó la Ley Federal de Indemnización para las personas perseguidas por motivos políticos, raciales o religiosos. Sin embargo, se excluyó a quienes realizaron trabajo forzado.
26 millones de personas bajo trabajo forzado
Las condiciones inhumanas en las que estuvieron dichas víctimas se perpetuaron durante el régimen de Adolf Hitler entre 1933 y 1945.
Según datos de EVZ, más de 13 millones de personas en el Reich alemán fueron obligadas a realizar este tipo de tareas. Mientras tanto, otras 13 millones fueron contabilizadas en los territorios ocupados y controlados por el nazismo.
Fotografía que forma parte de la muestra “Trabajadores Forzosos”, en el Museo Judío de Berlín. Foto: EFELos padecimientos de aproximadamente 26 millones de personas bajo trabajo forzado se hicieron eco en el debate público a finales de la década de 1990. Asimismo, su memoria “quedó en sus familias”, asegura la organización desde su sitio web.
“Desde la mañana hasta la noche, la gente tenía que trabajar extrayendo carbón para los nazis. Apenas tenían qué comer y dormían en una pequeña cámara con otras sesenta personas. Cada mañana, entre 10 y 15 de nosotros estábamos muertos”, dice uno de los testimonios compartidos por EVZ.
Quiénes participaron del acuerdo de 1999
El acuerdo que posibilitó esta compensación fue firmado por representantes de las víctimas, el gobierno alemán, y delegados de Estados Unidos, Polonia, Rusia, Bielorrusia, Ucrania y República Checa.
La mayoría de los afectados eran de Europa del este, razón por la que en la lista aparecen tantos países de aquella zona.
En 1998, en el Bundestag (el parlamento de Alemania) se aprobó una ley para establecer una fundación que se encargaría del pago de la indemnización de los trabajadores forzados.
Para aquel fin –en el que contribuyó económicamente la industria alemana- se creó dos años después la Fundación Memoria, Responsabilidad y Futuro.
“Alemania es consciente de su pasado”
Gerhard Schroeder, canciller alemán desde 1998 al 2005, su compatriota y negociador Otto Lambsdorff, y el delegado estadounidense Stuart Eizenstat, celebraron en diciembre de 1999 el mencionado acuerdo.
El negociador por Alemania, Otto Lambsdorff. Foto: AFP /Joyce NALTCHAYANEl mismo implicó 5.100 millones de dólares, aportados en partes iguales por el gobierno y las empresas de la industria alemana que hicieron uso de la mano de obra barata.
“Se cierra uno de los últimos capítulos abiertos del pasado nacionalsocialista […] Alemania demuestra que es consciente de su pasado”, sentenció por entonces Schroeder.
Así y todo, se remarcó las consecuencias del daño provocado en los millones de afectados. El por entonces ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Joschka Fischer, señaló que “las indemnizaciones no podrán compensar jamás el dolor sufrido por las víctimas del nazismo”.
“Estamos en el fin de un siglo en el que Alemania causó sufrimiento a los pueblos y con este acuerdo hemos amortiguado las consecuencias, lo cual da mucho ánimo”, cerró por su parte Schroeder.



