Insólito: por qué Marlon Brando casi renuncia a trabajar en “El Padrino”

Cuando El Padrino, de Francis Ford Coppola, estaba en preproducción, allá por 1971, Burt Reynolds ya era una estrella reconocida. Fachero y carismático, el actor había comenzado su carrera en televisión en 1958 y obtuvo su primer crédito cinematográfico en 1961 con la película Angel Baby.

En 1966 consiguió su primer papel protagonista con Navajo Joe y estaba listo para conquistar el mundo con la película La violencia está en nosotros (o Deliverance), de 1972. De hecho, Reynolds era tan popular en ese momento que le ofrecieron el papel de Michael Corleone en El Padrino.

Sin embargo -cuenta el medio especializado Film-, Marlon Brando amenazó con abandonar la película de Coppola si Reynolds era elegido para el papel. Los dos actores nunca habían trabajado juntos, pero algo en Reynolds le caía mal a Brando. El propio Burt dijo que esta historia era cierta durante su aparición en un programa en 2018, bromeando con que se sentía “halagado” de que Brando estuviera molesto con su presencia.

Tampoco se arrepentía de no haber conseguido el papel en El Padrino, ya que su carrera iba viento en popa sin ella. Aun así, no entendía por qué Brando lo odiaba tanto.

De hecho, el odio de Brando hacia Reynolds es legendario en Hollywood. Y también resulta completamente desconcertante. La “rivalidad” no tenía nada que ver con ataques profesionales, mal comportamiento en reuniones presenciales ni nada contractual. Por lo que sabemos, a Brando simplemente no le gustaba Reynolds como actor y le molestaba que se hubiera hecho famoso.

Incluso se podría escuchar una legendaria grabación de audio de Brando despotricando en el set de Apocalypse Now sobre lo pésimo que era Reynolds. No era rencor, sino odio puro y duro hacia otro actor.

“No menciones ese nombre delante de mí. Es la personificación de todo lo que me repugna. No puede ser un buen tipo. Es la personificación de todo lo repugnante de un actor. Absolutamente. Se rinde culto a su propio narcisismo. Una persona totalmente narcisista”.

Pero ¿qué quiso decir con eso? Brando continuó relatando un ejemplo del comportamiento de Reynolds que le pareció horrible. “¿Sabés qué fue lo que realmente me repugnó? Lo vi una vez en la TV, en el estreno de una película suya, Cuando los hombres matan. Había contratado a unos niños indígenas, porque era un poco antiindígena, y quería compensarlo. Así que contrató a unos niños indígenas, traídos de algún sitio. Uno de ellos tenía unos tres o cuatro años. Quería demostrarle lo mucho que lo quería. Así que se agachó y se puso a jugar para las cámaras. ‘¡Ay, cómo me encantan los niños!’, ese tipo de cosas”.

Cabe recordar que cuando Brando ganó el Oscar al mejor actor por El Padrino, envió en su lugar a la activista por los derechos civiles de los pueblos indígenas estadounidenses Sacheen Littlefeather. Littlefeather anunció que Brando había rechazado el premio debido al trato que la industria cinematográfica da “hoy a los nativos americanos”.

Podría decirse, al margen de que Brando también tenía su ego furioso (el ascenso a la fama de James Dean tampoco le cayó bien), pero el ego de Reynolds era algo que Brando no podía tolerar. Quizá Reynolds era demasiado improvisado para Brando, un actor más académico.

En una entrevista con The Guardian, en 2015, Reynolds reveló otra razón por la que podría no haberle caído bien a Brando. En concreto, Reynolds confirmó que se dejó crecer su icónico bigote para evitar que lo compararan con Brando. ¿Eso los diferenciaba? Al parecer, para algunos ambos actores podían confundirse.

“Era un hombre extraño. Nada le caía bien”, recordó Reynolds. “Cuando por fin me habló le dije: sos el mejor actor del mundo, y estoy encantado de conocerte“. Él respondió: ‘Ojalá pudiera decir lo mismo de vos’“.

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