Love is Blind, con Wanda Nara, estrena otra temporada tras el caso Emily Ceco: cómo se vende el romance después de un intento de femicidio

“¿Vale la pena apostar al amor?” y “¿Tiene sentido volver a intentarlo?”. Las preguntas con las que Wanda Nara y Darío Barassi abren el primer tráiler de la segunda temporada de Love Is Blind Argentina parecen pensadas para los participantes del reality. Sin embargo, quienes las escucharon primero fueron los espectadores, muchos de ellos todavía atravesados por el desenlace de la historia más recordada de la edición anterior.

Netflix presentó el adelanto de la nueva entrega del programa que busca demostrar que el amor puede surgir sin que dos personas se vean cara a cara. Una vez más habrá citas en cabinas, propuestas de casamiento, convivencias aceleradas y bodas frente a familiares y amigos. La fórmula que convirtió al formato en un fenómeno mundial permanece intacta. Lo que cambió es el contexto.

La primera temporada argentina dejó una marca difícil de ignorar. Emily Ceco y Santiago Martínez aparecían como una de las historias de éxito del experimento. Se enamoraron, se casaron y, durante meses, proyectaron en redes sociales la imagen de una pareja feliz. La ilusión se rompió abruptamente cuando ella denunció públicamente haber sido víctima de violencia de género.

En febrero del año pasado, Ceco apareció golpeada en un programa de streaming y relató que su entonces esposo la había retenido contra su voluntad, agredido físicamente y ahorcado. La denuncia derivó en una causa judicial por privación ilegal de la libertad, lesiones y tentativa de homicidio agravada por violencia de género. Martínez fue condenado a 15 años de prisión.

El caso no sólo impactó por la gravedad de los hechos. También instaló una discusión incómoda alrededor del reality y de los controles aplicados durante el proceso de selección de participantes.

En distintas entrevistas posteriores al juicio, Emily reveló que una integrante de la producción se comunicó con ella cuando se dirigía a hacer pública su denuncia. Según su relato, la mujer le manifestó comprensión por la situación que atravesaba y le pidió que reflexionara sobre la conveniencia de contarla públicamente.

La ex participante también aseguró que durante esa conversación le mencionaron que Martínez había necesitado realizar más de una evaluación psicológica durante el casting, una afirmación que reavivó las dudas sobre los filtros implementados antes del programa.

A eso se sumaron otros testimonios. Ceco sostuvo que no fue la única mujer que sufrió situaciones de violencia por parte de su ex marido y relató episodios denunciados por exparejas de él. Sin embargo, explicó que esas acusaciones no figuraban como antecedentes penales al momento de realizarse el casting.

Netflix nunca realizó declaraciones públicas extensas sobre el tema ni respondió los interrogantes que quedaron instalados entre los seguidores del programa. Y esa ausencia se volvió visible en las redes sociales.

Basta recorrer los comentarios que acompañan cada publicación promocional de la nueva temporada para encontrar una constante. Entre mensajes de expectativa y curiosidad aparecen usuarios que preguntan si esta vez se reforzaron los controles psicológicos o si hubo modificaciones en los protocolos de selección.

El desafío para Love Is Blind Argentina ya no pasa únicamente por presentar nuevas historias de amor. También consiste en recuperar la confianza de una audiencia que vio cómo el cuento de hadas que le vendieron en la temporada anterior terminó transformándose en una pesadilla.

La segunda temporada estrenará sus primeros episodios el 28 de junio en Netflix. Pero el interrogante ya está planteado. Después de todo lo que ocurrió, Love Is Blind deberá demostrar no sólo que el amor puede ser ciego, sino también si aprendió algo de la historia que más golpeó a su propia credibilidad.

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