“Qué difícil es ser yo”

La mañana después de la alfombra roja, lejos del vértigo de los flashes y las cámaras, Luisana Lopilato cambia de ritmo. En un café de Nordelta, con la calma de quien vuelve a su eje, se sienta a charlar mano a mano con Clarín.

Del otro lado de la mesa no hay personajes ni guiones: hay una mujer relajada, con café con leche de almendras en mano, que habla con la misma naturalidad con la que se mueve entre sets internacionales y la vida familiar.

Está en la Argentina por el estreno de La caja azul, una película que marca un punto de inflexión en su carrera. Es su debut como productora. La charla fluye sin apuro. Mientras sus hijos la esperan en casa para almorzar milanesas, ella se permite este rato para reflexionar sobre su presente profesional y personal.

-¿Por qué decidiste arrancar a producir con La caja azul?

-Si bien La caja azul es la primera película de la que fui productora que se estrena, la primera experiencia que tuve fue con Pepita, la pistolera, que se sale ahora a fin de año, esperemos. Es un camino que se abrió porque no me llegaban los proyectos que tenía ganas de hacer. Me entusiasmó la idea de ir a buscar mis propios proyectos. Me habían encasillado en algo y creo que pensaban que no podía hacer otra cosa. Siempre me llamaban para los mismos papeles. Producir creo que me llegó con la edad, por los años que llevo en este medio, que dan ganas de hacer algo diferente.

Luisana Lopilato en el filme "La caja azul". Foto: Prensa Amazon.

-¿Qué es lo más difícil de producir?

-Que todo toma mucho tiempo. Estuve atrás de la historia de Pepita cinco años hasta que se hizo. Mucho tiempo la cargué. Y cuando finalmente estaba en el set no podía creerlo. Lo mismo pasó con La caja azul.

Un nuevo rol, el mismo impulso

-En los dos proyectos que producís se te ve en roles desafiantes, más fuertes y con tintes oscuros y policiales. ¿Crees que el público acepta que ya no sos la niña de la tele que hacía comedia y series juveniles?

-Yo no creo que les cueste. La respuesta la tengo en la calle. Voy al supermercado y me encuentro con gente que vio las últimas películas que hice y me dicen que les encantaron. Una película cuesta tanto trabajo… Y también entiendo que no todas que no son para todos.

-¿Renegás de tu pasado?

-Para nada. Creo que la transición sólo surge del crecer y de las ganas de hacer algo nuevo. Es parte de convertirme en la mujer que soy hoy, que no es la misma de hace veinte años. Quiero perfeccionarme en lo que hago. Hace mucho trabajo con un coach actoral. Busco llegar al set preparada y con la letra perfecta.

Luisana Lopilato estrena el rol de productora con "La Caja Azul". Foto: Prensa Amazon.

-Y esa ética de trabajo te la da un poco trabajar de chica…

-Totalmente. Formar parte de los proyectos de Cris Morena fue la mejor escuela que tuve. Eso me hizo ser quien soy. Todo lo que hice en el pasado me hizo ser quien soy. Y hoy las cosas que hago me hacen feliz. Estoy en una etapa de mi vida en la que lo único que quiero es ser feliz, dentro y fuera del set.

-Un poco gracias a toda esa trayectoria hoy podés elegir qué proyectos hacer también…

-Es un halago que puedas verlo así. Tengo 38 años, en mayo cumplo 39. Pero yo me siento de 18, tengo que confesarlo. Camino con mis hijos por la calle y ellos ven el amor de la gente. Porque recibo mucho cariño en la calle. Mis hijos me preguntan “¿qué se siente que todo el mundo te abrace y te quiera?”. Y yo les explico que yo crecí en la casa de esas personas. Crecí en la tele. Por eso ellos sienten que me conocen de toda la vida. Uno termina siendo parte de todas las familias.

-¿Ya le cerraste la puerta a los proyectos que tengan que ver con la comedia o lo juvenil?

-No, para nada. Estoy atrás de la producción de un proyecto en Canadá que es una peli juvenil. Ahí no actúo, sólo produzco. Pero es de niños y me encanta. Soy muy del “nunca digas nunca”.

Si bien últimamente se centró en roles maduros y oscuros, Luisana Lopilato no le cierra la puerta a la comedia. Foto: Prensa Amazon.

-¿Y de hacer teatro te da ganas?

-Ganas no me faltan pero se me complica porque los chicos van al colegio. A veces es un poco difícil. Pero no sé, para una temporada corta en un futuro quién de dice, cuando sean un poco más grandes. Ahora nos necesitan mucho.

-Con Casados con hijos pudiste, así que…

-Y eso que nunca pensé que iba a volver a hacer Paola Argento y pasó. Me divertí un montón. Fue increíble volver a trabajar con mi hermano, con Guille, con Flor y Marcelo. Tengo los mejores recuerdos de esa época. Cada vez que nos vemos la relación está intacta. Estaba para seguir, pero la realidad es que tengo otras cosas de las cuales ocuparme. Es parte de crecer. Tengo que ser una buena mamá, una buena esposa, una buena hija, una buena amiga… Y es muy difícil estar todos lados. Voy a contestar como Mia Colucci (su personaje protagónico en Rebelde Way): “Qué difícil es ser yo”.

Entre la vocación y la familia

-¿Tus hijos se llevan bien con tu fama y con la de su papá (el cantante Michael Bublé, una estrella internacional)?

-Creo que lo disfrutan. Me acompañan un montón. Soy lo que soy gracias a mi familia. Se bancan las horas de filmación, que yo no esté. Pero siempre son un par de meses muy intensos y después estoy siempre con ellos.

Luisana Lopilato elije no exponer demasiado a sus hijos en las redes sociales. Foto: Instagram

-Ustedes eligieron no mostrarlos tanto en redes. ¿Cómo toman esa decisión y cómo hacen para seguir protegiéndolos del lado B de la tecnología?

-Es un tema difícil. La decisión la tomamos por ellos. Nunca quisieron aparecer ni sacarse fotos. Ahora que están creciendo veremos qué pasa. Pero la decisión fue de ellos. Creo que si tenés que ser mayor de edad para manejar, también tendrías que ser mayor de edad para usar redes sociales. Yo las uso para trabajar. Pero entiendo que te puede llevan a lugares muy oscuros también. Por el momento ninguno de mis hijos tiene teléfono.

-Por ahora, no. No sé si lo voy a poder sostener así hasta que cumplan 16 años, porque me lo van a pedir tarde o temprano. Pero los voy a alejar de eso el mayor tiempo posible. Mientras tanto en casa se habla de estos temas.

-¿Alguno pidió ir a castings o empezar a volcarse al mundo artístico?

-Por el momento, no. Les gusta cantar, tocar el piano… Cantan muy bien. Son chiquitos todavía. Si deciden hacerlo, los acompañaría. Estaría con ellos en lo que los haga felices. Ahora están mas metidos en el deporte. Juegan al fútbol, al lacrosse, mi hija del medio es muy buena en gimnasia. Vamos a ver qué eligen. Lo importante ahora es que estudien para abrirse el panorama.

Argentina siempre presente

-¿Te costó mucho el desarraigo al irte a vivir a Canadá?

-La verdad es que no lo viví como un desarraigo. Yo soy muy argentina. Me pueden sacar de la Argentina, pero no pueden sacar a la argentina de mí. Mis papás a veces vienen de visita y se quedan seis u ocho meses. Mis hermanos viajan dos veces al año. Yo viajo a la Argentina dos veces al año. En ese sentido soy muy afortunada. Y mis hijos salieron muy argentinos también.

Luisana Lopilato y se esposo Michael Bublé. La actriz vive en Canadá, pero nunca dejó de sentirse argentina. Foto: Instagram

-Entonces hablan español bien argento, nada de spanglish…

-Hablan un español perfecto. Soy argentinos hasta con los gestos. Fue un trabajo que hice junto a Mike. Para él siempre fue muy importante que les transmita mi cultura a los chicos. Yo siempre les hablé en español, incluso en frente de gente que no nos entiende. Los amigos que me hice allá ya saben que no estoy hablando mal de ellos.

-¿Tenés chat de mamis en Canadá?

-Sí, tengo grupos increíbles y son muy buena gente. Es muy importante, porque nos turnamos para llevar a los chicos. Yo tengo cuatro y a veces se me mezclan horarios y no llego a llevar a alguno. Ahí los otros padres me ayudan un montón. Por suerte me pude armar chats de mamis muy buenos. No sabés lo mucho que me ayudan.

Luisana Lopilato transmitió su cultura a sus hijos y cree que todos son muy argentinos. Foto: Prensa Amazon.

-En TikTok hay muchas quejas de argentinos reclamando a los medios de afuera por referirse a vos como “la esposa de Bublé”. A vos eso, ¿te molesta?

-A mi no me molesta para nada. Mike es mi familia. Estoy orgullosa de cada cosa que hace él. Yo lo veo como si fuésemos uno solo. A veces uso el nombre afuera. Llamo por teléfono para hacer una reserva y uso la chapa de “Miss Bublé”.

-Aparte allá se usa mucho cambiarse el apellido y ponerse el de casada.

-Allá todos se lo cambian. Yo legalmente no lo hice, por un tema de que en mi familia no se estila. En algún momento lo pensé, pero por los pasaportes. A veces yo viajaba con mi pasaporte italiano, y mis hijos con el canadiense, pero a la vez teniendo el italiano y el argentino y nos miraban raro o nos hacían demasiadas preguntas. Pero la verdad que ya pasaron tantos años que ya me da fiaca. Además debería cambiar un montón de papeles. Pero sí lo uso en la diaria para hacerme la canchera allá.

-¿Y lográs el privilegio por el apellido o no?

-La verdad la mayoría de las veces, no. Allá no les importa si sos Bublé.

Luisana Lopilato vive con tranquilidad la fama de Michael Bublé y admite que, a veces, la usa a su favor. Foto: Instagram

-¿Él es consciente de que quizás hay gente que acá lo conoció por vos?

-Si, y creo que con ese tema le pasa lo mismo que a mí. A veces el dice “Soy Michael Lopilato”. Sobre todo cuando estamos acá.

-Creo que la única vez que en la Argentina te dijeron “la esposa de Michael Bublé” fue cuando Harry Styles te mencionó durante su show en Vélez con One Direction y la gente se volvió loca. ¿Te acordás?

-No me acordaba que había sido Harry. Pensé que era Niall Horan. Tengo que confesar que me lo contaron, que nunca vi el video. Salgo de acá y lo voy a buscar.

Luisana Lopilato junto a Niall Horan en el año 2012, en pleno furor por One Direction. Foto: Instagram.

-De hecho, meses antes de que vengan al país se viralizó una foto tuya con Niall y nadie lo podía creer.

-Tenés razón. Fue todo un tema esa foto porque después empezaron los primos, los amigos y los hijos de todo el mundo a pedir que les consiga saludos de One Direction. Y nunca les pedí porque me da mucha vergüenza.

-Sí, un montón. Los vemos a veces. Cuando viajamos a Londres o a Nueva York coordinamos. Se llaman y se juntan a comer con Mike cuando pueden. Con Niall estuvieron como jurados en La Voz y otra vez nos volvimos a encontrar.

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