Un fósil de 25.000 años cambia la historia de las aves del terror: los gigantes de 3 metros pudieron convivir con los primeros humanos en Sudamérica

Las llamadas aves del terror, uno de los grupos de depredadores más temidos de la prehistoria sudamericana, podrían haber sobrevivido millones de años más de lo que se creía. Un nuevo estudio identificó un fósil que demuestra que algunas especies seguían con vida hace apenas 25.000 años, durante el punto máximo de la última Edad de Hielo.

Hasta ahora, la comunidad científica sostenía que las especies más grandes desaparecieron hace unos 2,58 millones de años, al final del Plioceno, y que las más pequeñas se extinguieron poco después. Sin embargo, el hallazgo de un hueso fosilizado cambió por completo esa cronología.

La investigación fue realizada por paleontólogos del Museo de Ciencias Naturales de la Pontificia Universidad Católica de Minas Gerais, en Brasil, quienes identificaron una nueva especie bautizada Eschatornis aterradora, conocida como “la última ave del terror”.

El descubrimiento surgió tras revisar un fósil encontrado en la década de 1980 en la cueva Tocas dos Ossos, en el estado brasileño de Bahía.

Durante años, el hueso —correspondiente al tibiotarso, equivalente al “muslo” o “pata” del ave— había sido clasificado erróneamente como perteneciente a un buitre.

En 2024, el paleontólogo Víctor Hugo Machado volvió a estudiar la pieza y detectó características propias de las aves del terror. Posteriormente, mediante datación por radiocarbono, el equipo determinó que el fósil tenía unos 25.000 años de antigüedad.

Ese resultado convirtió a este ejemplar en el fósil de ave del terror fechado directamente más reciente conocido hasta el momento.

A diferencia de sus gigantescos antepasados, Eschatornis aterradora era una especie relativamente pequeña.

Entre sus características principales se destacan:

Los científicos creen que justamente ese menor tamaño pudo haber favorecido su supervivencia durante miles de años más que la de sus parientes gigantes.

Las aves del terror aparecieron hace aproximadamente 43 millones de años y durante millones de años ocuparon el lugar de los principales depredadores del continente.

Las especies más grandes llegaban a:

Durante buena parte de la historia de Sudamérica dominaron la cima de la cadena alimentaria, ocupando el papel que millones de años antes habían tenido los dinosaurios carnívoros.

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que abre la posibilidad de que estas aves hayan coexistido con los primeros grupos humanos que llegaron al continente.

Algunos sitios arqueológicos de Brasil contienen herramientas y objetos cuya antigüedad podría rondar justamente los 25.000 años, una fecha similar a la obtenida para el fósil.

Aunque todavía no existe evidencia directa de encuentros entre humanos y aves del terror, los investigadores consideran que esa coincidencia temporal convierte esa posibilidad en un escenario científicamente plausible.

Durante mucho tiempo se creyó que las aves del terror desaparecieron como consecuencia del intercambio de especies entre América del Norte y América del Sur tras la formación del Istmo de Panamá, hace unos tres millones de años.

Ese evento permitió la llegada de nuevos depredadores, como los felinos dientes de sable y antiguos cánidos, que modificaron profundamente los ecosistemas sudamericanos.

Sin embargo, el nuevo estudio sugiere que las especies pequeñas lograron resistir durante mucho más tiempo. Según los investigadores, su desaparición final probablemente estuvo relacionada con una combinación de factores como:

El hallazgo demuestra que la historia evolutiva de las aves del terror aún guarda sorpresas y obliga a revisar uno de los capítulos más fascinantes de la fauna prehistórica de Sudamérica.

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