Texas investiga a Lululemon por posibles “químicos eternos” en su ropa deportiva y crece la preocupación por riesgos para la salud

El fiscal general de Texas, Ken Paxton, inició una investigación contra la marca de indumentaria deportiva Lululemon por la posible presencia de “químicos eternos” en sus productos, en un caso que podría tener implicancias tanto sanitarias como legales para la compañía.
La pesquisa busca determinar si algunas prendas de la firma contienen sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS, un grupo de compuestos sintéticos ampliamente utilizados en la industria por su capacidad para repeler el agua, las manchas y el aceite. Sin embargo, estos químicos generan preocupación creciente debido a que no se degradan fácilmente en el ambiente ni en el organismo, lo que les valió el apodo de “químicos eternos”.
Según explicó Paxton, la investigación también analizará si la empresa pudo haber inducido a error a los consumidores, especialmente a aquellos preocupados por la salud, al promocionar sus productos como seguros y de alta calidad sin advertir sobre la posible presencia de estos compuestos. La fiscalía examinará los protocolos de testeo de la empresa, su lista de sustancias restringidas y las prácticas dentro de su cadena de suministro para verificar si cumplen con las normativas estatales.
“Si Lululemon violó la ley de Texas, será responsabilizada”, advirtió el fiscal en un mensaje difundido en redes sociales.
🚨BREAKING: I launched an investigation into Lululemon over the potential presence of toxic “forever chemicals” in activewear. pic.twitter.com/pAu273PHFv
— Attorney General Ken Paxton (@KenPaxtonTX) April 13, 2026
El foco en los PFAS no es menor. Diversas investigaciones científicas han vinculado estos compuestos con efectos adversos en la salud, tanto en humanos como en animales. Entre los riesgos señalados se encuentran alteraciones endocrinas, problemas de fertilidad, ciertos tipos de cáncer y otros trastornos crónicos. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) también ha advertido sobre los posibles daños asociados a la exposición prolongada a estas sustancias.
El caso se inscribe en un contexto más amplio de creciente escrutinio global sobre el uso de PFAS en productos de consumo. Estos químicos están presentes en una amplia variedad de artículos, desde envases de alimentos hasta espumas contra incendios y textiles técnicos. Su persistencia en el ambiente y su capacidad de acumulación en el organismo han impulsado regulaciones más estrictas en distintos países. Por ejemplo, Canadá avanza en su clasificación oficial como sustancias tóxicas, lo que podría derivar en nuevas restricciones.
Para Lululemon, la investigación llega en un momento complejo. La empresa, que se posicionó como una marca premium dentro del segmento de ropa deportiva, ya enfrenta señales de desaceleración en la demanda y tensiones internas a nivel corporativo. En lo que va de 2026, sus acciones acumulan una caída cercana al 22%, reflejo de un contexto financiero menos favorable.
Además, la compañía había atravesado recientemente un episodio polémico al retirar temporalmente una colección de entrenamiento de su sitio web tras recibir quejas de usuarios. Aunque los productos volvieron a comercializarse luego de ajustes, el incidente afectó su imagen de marca.



