Se endeudó por 20.000 dólares para crear una marca de ropa deportiva: comenzó a diseñar en su comedor y logró facturar más de 10 millones al año

Emprender un negocio propio puede convertirse en una oportunidad de crecimiento, pero también implica asumir riesgos económicos y personales. Lindsey Carter conoce ambas caras de esa experiencia. La influencer atravesó momentos de incertidumbre cuando decidió lanzar su marca de ropa deportiva, aunque con el tiempo Set Active se convirtió en un negocio con ingresos anuales de ocho cifras.

En 2018, Carter, que tiene más de 100.000 seguidores en Instagram, se endeudó por 20.000 dólares para poner en marcha su emprendimiento. Su casa de Los Ángeles comenzó a llenarse de prendas y productos de la marca que estaba desarrollando. Lo que entonces parecía una apuesta arriesgada terminó por convertirse en una empresa con una facturación millonaria.

Durante los primeros años enfrentó dificultades que la obligaron a aprender a separar las preocupaciones laborales de su vida personal. “Empecé a comprender que las dificultades no necesariamente significaban que algo iba mal. A veces, simplemente son la realidad de construir algo ambicioso”, explicó la empresaria de 35 años.

Set Active logró posicionarse en el competitivo mercado de la ropa deportiva

Carter junto a sus hijos  Ace y Ava. Foto: Instagram (@lindseycarter)

Aunque comenzó como un pequeño emprendimiento, Set Active alcanzó una facturación anual de ocho cifras en 2025. Su crecimiento se produjo en un mercado competitivo, donde las preferencias de los consumidores cambiaron en los últimos años y las prendas deportivas comenzaron a utilizarse también fuera de los gimnasios.

Según datos de la empresa de investigación de mercado Circana, el gasto en ropa deportiva femenina en Estados Unidos aumentó un 2% entre octubre de 2025 y septiembre de 2026. La cifra representa una desaceleración frente al crecimiento del 7% registrado durante los 12 meses anteriores.

Por su parte, Kristen Classi-Zummo, analista de Circana, señaló que la ropa deportiva representa aproximadamente el 30% del gasto en indumentaria en Estados Unidos. Los consumidores muestran una mayor preferencia por prendas cómodas e informales, como pantalones deportivos y sudaderas, frente a artículos específicamente diseñados para entrenar, como leggings y sujetadores deportivos.

Esta tendencia favorece el modelo de negocio de Carter, cuya marca ofrece conjuntos de colores y estampados variados que no están destinados exclusivamente a la actividad física, sino que también pueden utilizarse para salir, trabajar desde casa o realizar actividades cotidianas.

El comienzo del éxito después de notar que no encontraba ropa que le quedara a gusto

The Uniform, la colección de otoño de Set Active lanzada en septiembre. Foto: Instagram (@setactive)

Antes de fundar Set Active, Lindsey Carter dirigía su propia empresa de redes sociales. Mientras buscaba ropa en Los Ángeles, comenzó a notar que le resultaba difícil encontrar conjuntos que combinaran entre sí y fueran lo suficientemente versátiles para diferentes momentos del día.

Quería prendas que pudiera utilizar para hacer ejercicio, salir a tomar un café o permanecer en su casa sin necesidad de cambiarse. Sin embargo, consideraba que las opciones disponibles no reunían todas esas características. Esa necesidad personal terminó por convertirse en la idea que dio origen a su emprendimiento.

El proyecto comenzó a tomar forma cuando un conocido la puso en contacto con un fabricante. Carter solicitó algunas muestras, recopiló opiniones y empezó a dibujar sus primeros diseños sobre la mesa del comedor de su casa, que luego enviaba al equipo encargado de producir las prendas.

De esta manera, la deuda inicial de 20.000 dólares se convirtió en el punto de partida de su proyecto empresarial. A medida que Set Active crecía, también lo hacía su familia. La emprendedora tuvo dos hijos y continuó al frente del negocio mientras intentaba encontrar un equilibrio entre la maternidad y sus responsabilidades profesionales.

Las dificultades que atravesó la empresa

2. Set Active alcanzó una facturación anual de ocho cifras en 2025, aunque su fundadora debió enfrentar problemas logísticos y suspender nuevos lanzamientos para priorizar a sus clientes. Foto: @lindseycarter

A pesar del crecimiento de Set Active, la trayectoria de Carter no estuvo libre de complicaciones. La empresaria recuerda 2023 como uno de los años más difíciles, tanto en el ámbito profesional como en su vida personal.

Durante ese período atravesó una depresión posparto y, al mismo tiempo, debió afrontar las consecuencias de una serie de decisiones relacionadas con la logística, la estructura y la organización de la compañía. Estos problemas afectaron el funcionamiento de Set Active y la obligaron a revisar su estrategia empresarial.

Aunque mantiene el control del 100% de la compañía, las dificultades la llevaron a reorganizar presupuestos y modificar procesos internos. Su objetivo fue recuperar la estabilidad del negocio sin recurrir a inversores externos que pudieran comprometer su independencia.

Los problemas volvieron a hacerse visibles el 19 de octubre de 2026, cuando Set Active reconoció dificultades para entregar los pedidos dentro de los plazos previstos. A través de Instagram, la empresa anunció que suspendería hasta nuevo aviso sus lanzamientos de productos para el Black Friday y el Cyber Monday.

La decisión implicó renunciar a más de 10 millones de dólares en ventas proyectadas. Sin embargo, Carter explicó que prefería concentrar los esfuerzos de la compañía en resolver los inconvenientes con los clientes antes que continuar con nuevos lanzamientos masivos.

“Construí esta marca sobre la base de la transparencia y la comunidad, y el cliente siempre es lo primero para mí. Prefiero solucionar las cosas con el cliente que alcanzar un objetivo de ingresos”, afirmó.

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