Ruta de vida: las mil y una de Ron Wood antes de su desembarco en la Argentina
El “nuevo” Stone. El hiperquinético. El desenfadado. El pintor. El comodín de los más grandes músicos de las últimas seis décadas. Ronald David Wood (1947) siempre ha sido aquel que se movió mejor a la sombra de los gigantes. No conforme con venir tocando desde hace medio siglo en la banda de rock and roll más grande del mundo, siempre ha estado en la foto con las estrellas más singulares del firmamento musical.
Acompañó a Paul McCartney en distintos conciertos de sus giras (lo mismo con Ringo Starr) y lo tuvo de invitado en su propio programa de radio (The Ronnie Wood Show) y también también supo ser invitado de Prince para una gran versión de Miss You. Con Bob Dylan fue más estrecho aún: junto a Keith Richards lo acompañaron en el trío acústico que se presentó en el mítico megafestival Live Aid en 1985. Woody ya había tocado en un disco de Bob Dylan (Shot of Love,1981) y en 1996 acompañó en varios temas al trovador estadounidense durante un multitudinario show en el Hyde Park de Londres. A Eric Clapton, en cambio, le tocó retratarlo con el pincel, en la imagen que ilustra la caja recopilatoria Crossroads (1988).
El viernes, por primera vez llegará en plan solista a la Argentina. Luego de las visitas de Mick Taylor (1990 como telonero de Clapton y 1993 para tocar con Ratones Paranoicos) y Keith Richards (Vélez, 1992), será el tercer Stone de la mesa chica que arribará para hacer música. Será junto a la irlandesa Imelda May como cantante invitada, y con los Ratones como teloneros, en tanto el domingo tomará la ruta hacia Rosario. Serán 300 km más en una vida que tiene infinidad de viajes, encrucijadas y vuelos. A continuación, seleccionamos los cuatro más salientes.
Ron Wood & Diego: dos potencias se saludan, durante la segunda visita de los Stones (1998).Jeff Beck Group: Bajo e instinto
Saliendo de la adolescencia, Ron Wood ya había pasado como guitarrista por dos bandas inglesas de cierta importancia. Primero fueron The Birds, a los que no habría que confundir con los estadounidenses The Byrds, pioneros y maestros del folk rock, idolatrados por Charly García que hizo en castellano el clásico I’ll Feel a Whole Lot Better llamándolo Me siento mucho mejor. Y luego The Creation, una explosiva banda de corte mod con un llamativo e influyente juego de guitarras, con los que desfiló en un par de giras. Hacia 1967, con apenas 20 años, acudió al llamado de uno de sus músicos más admirados, Jeff Beck, que estaba en eso de armar un supergrupo.
Así las cosas, el virtuoso Beck -surgido de esa escuela de guitarristas que fue The Yardbirds, donde también se alinearon, antes y después, Eric Clapton y Jimmy Page– oteaba un nuevo panorama luego de la psicodelia reinante y quería estampar su firma en lo que se dio en llamar The Jeff Beck Group. El cantante iba a ser alguien que ligaría su nombre para siempre al de Ron Wood: Rod Stewart. En el cuarteto, que se completaba con el baterista Micky Waller, no había lugar para otras seis cuerdas, así que Ronnie aceptó ser el bajista.
Juntos grabaron dos muy buenos álbumes, Truth (1968) y Beck-ola (1969), pero la idea de romper en el mercado norteamericano con un sonido estruendoso no tendría el mismo éxito que la próxima banda que promovería su manager, Peter Grant. Hablamos de Led Zeppelin, a quien muchos ven como una secuela superadora del Jeff Beck Group. Cansado de girar, no ver un peso y tampoco no estar tocando su instrumento, Wood abandonó la banda en 1969.
Truth. El primer disco clásico con la participación de Wood, donde curiosamente toca el bajo ante la presencia de Jeff Beck.Faces: El escenario como una extensión del bar
Tan compinches quedaron Rod & Ron que parecían los dos componentes de un mismo trago. Apenas supieron que su banda favorita, Small Faces, se separaba -o se quedaba sin su cantante, el gran Steve Marriott– probaron entremezclándose. Así fue que después de probar un par de nombres medio absurdos, decidieron que siendo que los dos eran altos y el resto de los Small, pequeños (de ahí venía el nombre), podían llamarse directamente Faces.
Entonces, ellos dos más Ronnie Lane en bajo, Ian Mc Lagan en teclados y Kenney Jones en batería, conformarán una de las bandas más dúctiles, apasionantes, desprolijas y fiesteras de los años ‘70. ¿O qué otra fue la pionera de llevar la barra de un bar al escenario, para poder encargar un cocktail entre tema y tema?
Como fanáticos del soul, el R&B, el blues y el country, batieron bien fuerte y encontraron en la voz de Stewart el vaso comunicador perfecto. Publicaron varios discos, llenaron de clásicos las listas de éxitos, artísticamente compitieron codo a codo con los Stones de la primera mitad de los ‘70, aunque en ventas la diferencia era como la de un equipo de Champions y otro de Nacional B.
Faces. Ron Wood y Rod Stewart, amigos para (casi) siempre.Generaron un clásico modélico de lo que debe ser la dinámica eléctrica de un tema de rock and roll (Stay With Me), se permitieron ser cínicos en el en vivo Coast to Coast (“gracias por su dinero”, cerraba las actuaciones Stewart diciéndole eso al público) y se disolvieron por cansancio y guerra de egos entre Rod & Ron, que ya promediando la década eran agua y aceite.
La verdadera joya de la corona de esa unión fue el maravilloso Every Picture Tells a Story (1971), firmado por el cantante y donde toda la banda de acompañamiento eran los propios Faces, en un claro ejemplo de los vaivenes económicos, las inseguridades de época y las “ideas” de los managers. Se trata de un álbum folk con bríos y energía de una banda de rock, con clásicos inobjetables como Maggie May y Every Picture Tells a Story, ambos bordeados y llevados adelante por Wood hasta las últimas consecuencias de talento y sensibilidad.
Solista: Con una ayudita de sus amigos famosos
En 1974, cuando las cosas se empezaban a resquebrajar en los Faces y ya estaba claro que Rod Stewart se estaba perfilando como un solista integral, los Rolling Stones empezaron a coquetear con él. Según cuenta en su autobiografía, Memorias de un Rolling Stone, él mismo había sido la primera opción de la banda para reemplazar a Brian Jones como guitarrista ladero de Keith Richards. Pese a un teléfono descompuesto que impidió que eso ocurriese, los Stones y Ronnie nunca estuvieron muy lejos.
Debut solista. Con cameos de Jagger, Richards, Harrison, Ringo y otros amigotes.Un momento cúlmine en la vida de Wood fue la adquisición de The Wick, un caserón de estilo georgiano cuya construcción data del siglo XVII. Se dice que Keith Richards durmió en la casa de carruajes adjunta durante un buen tiempo. Y lo cierto es que en el estudio de grabación que Ron construyó en el sótano pasaron, grabaron o jugaron al pool integrantes de Beatles, Stones, The Who y toda la crema del rock británico. Todos proferían en algún momento la misma frase: “Tengo que hacer mi álbum propio”.
Y así fue como el guitarrista aprovechó el desfile de luminarias para terminar componiendo, tocando y grabando el que puede ser considerado el mejor disco solista que stone alguno haya grabado. Porque incluso puede decirse que al momento de publicarse I’ve Got My Own Album to Do, Ron ya tenía un pie adentro de la banda de rock and roll más grande del mundo.
Primero, porque fue ahí que se concibió It’s Only Rock and Roll, tema central de la obra homónima de los Stones publicada en 1974 y co-escrita junto a Ronnie. Y luego, porque Mick Jagger, Keith Richards y el saliente Mick Taylor colaboran en una soberbia colección de canciones -cálidas, encendidas, sintonizadas al vuelo por su creador y los colaboradores- que también tiene cameos de George Harrison y todos los Faces. En 1975, Ron ya sería presentado oficialmente como el quinto Stone en una recordada gira por los Estados Unidos.
The Rolling Stones: Bienvenido a casa
Puede decirse que Ron Wood era un Rolling Stones sin título. Una sucursal andante de una forma de ser, de tocar, de vestirse, hasta de darse a los excesos. El célebre blusero Muddy Waters, cada vez que se lo cruzaba, solía decirle: “¿Cómo está mi amigo Rolling Stone?”, y a ese señor, el creador del tema Rollin’ Stone, no se lo podía contradecir. Como sucesor del brillante-pero–no-tan-Stone Mick Taylor, Woody llegó como aliado de Richards en el contrapeso de un Jagger que ya había empezado a coquetear con una carrera solista.
Los cuatro fantásticos. Charlie Watts, Keith Richards, Mick Jagger y Ronnie Wood, una de las formaciones más célebres de The Rolling Stones.Su primer trabajo full time con la banda significó el brillante Some Girls (1978), que junto al no menos apetitoso Tattoo You (1981) son las últimas dos obras maestras de su discografía. El estilo ágil y afilado de su guitarra afianzó lo que Keith Richards llama “tejer canciones”, como una suerte de combinación alternada de riffs y fraseos que sustentan y adornan las piezas. En esa prestancia, que también puede notarse en grandes álbumes en vivo como Still Life (1982), Flashpoint (1991) y Live Licks (2004), por reservar los mejores.
Y, para los fans argentinos, especialmente en sus últimos shows en estas tierras: River (2006) y La Plata (2016), asombrosas muestras de vitalidad & sapiencia y donde, en el aplausómetro local, su valor llegó a generar las respuestas más fervorosas. Su inminente llegada al Movistar Arena, recorriendo temas de toda su carrera y algunos de sus covers favoritos, emerge por su propio peso. Y, quien sabe, ojalá sea la avanzada de una nueva visita de la nave madre.
Con Juanse. Se volverán a encontrar en un par de días: Ratones Paranoicos teloneará su show porteño.


