Por más que ya ceda la inflación y el Gobierno se muestre optimista, el partido se juega hasta el minuto 90

A poco tiempo para que empiece el Mundial, aprovechamos para hacer un paralelismo entre el fútbol y la coyuntura económica.
Podemos empezar con el plan de juego. Una virtud de la actual gestión es que el plan es claro, priorizando el orden macroeconómico. Mejorar las cuentas públicas contribuye a bajar el riesgo país, fomenta la inversión y genera un círculo virtuoso entre empleo y mayor consumo. La forma de lograr es mantener el equilibrio fiscal y avanzar en reformas estructurales que mejoren la productividad. Cumpliendo estas premisas, el DT confía que los resultados llegarán más temprano que tarde, al lograr un sendero de crecimiento sostenido, condición necesaria para bajar la pobreza. Sería levantar la copa y gritar campeón.
El cuerpo técnico sabe que en el primer tiempo tuvo muy buenos resultados que resaltan aún más considerando que enfrente tenía un rival peligroso: una herencia muy compleja con desequilibrio interno y externo. Es decir, el DT comenzó ordenando la defensa. Fuerte baja del gasto -ayudado en parte por la licuación del gasto- permitió una inédita mejora de las cuentas públicas y eliminó “la maquinita”. También aprovechó de un buen medio campo con el aporte del sector energético y el agro, que le aportaron buena cantidad de divisas, mientras espera por el sector minero en el banco. Podemos decir también que tuvo la ayuda del VAR -en nuestro caso Bessent- que no le cobró un gol en contra cuando el partido se complicaba. Con todo esto, se fue al vestuario ganando, pero sabiendo que en el entretiempo que acomodar el equipo para mejorar el nivel de reservas internacionales y reforzar la defensa.
El segundo tiempo arrancó más incierto. Si bien tenía el envión del resultado de las elecciones, el equipo comenzó a tener fallas pues está desequilibrado. Por un lado, cuenta con un gran medio campo que es el sector energético que aporta dólares por la vía comercial y financiera -potenciado por la suba del precio del petróleo y el auge de Vaca Muerta- y con un gran goleador que es agro, que siempre le aportará dólares -goles son amores dicen-, dado que combina buenos precios con buena cosecha. Esto le permite que el BCRA comprar buena cantidad de dólares, clave para recuperar reservas internacionales y contener el tipo de cambio. El problema lo tiene de la mitad de la cancha para atrás, en la defensa -la inflación- y el arquero -la actividad económica-. Por una combinación de inercia, ajustes de precios regulados y algunas cuestiones puntuales como la suba del precio de la carnes y derivados -la inflación se aceleró y pasó de 1,5% m/m de mayo a 3,4% m/m en marzo-, muy mal dato, porque además vino muy por encima de lo esperado-. Esto golpea a los salarios reales, siendo veneno para el consumo y la pobreza. Con esta mala defensa, el equipo comenzó a recibir goles, reflejo que la actividad se estancó -aunque sabemos a esta altura que hay un comportamiento heterogéneo-.
¿Y ahora? ¿Paciencia que llegan los goles o esperamos a que termine el partido? Desde la tribuna vemos que el medio campo seguirá aportando buen juego, especialmente en este trimestre que acaba de arrancar, aprovechando las bondades de los buenos precios internacionales, de la disciplina fiscal y del impulso del agro y de la energía, en tanto que de a poco va entrando minería a la cancha. Esto asegura goles a favor. Por otro lado, la defensa estará más aliviada, pues esperamos que para los próximos meses empiece a errar menos: la inflación irá cediendo, permitiendo que los salarios recuperen terreno y mejorar el consumo. Mejorando la defensa, el equipo recibirá menos goles -la actividad se estabiliza y recuperaría- y podrá afrontar lo que queda del partido con más tranquilidad, aunque sabemos que los últimos minutos, cuando empieza a asomar el panorama electoral, el partido se hace de ida y vuelta.
Los partidos hay que jugarlos hasta el final y no se puede regalar nada. El equipo no se puede desordenar y cada jugador debe cumplir su función. El DT le pide paciencia a los hinchas y asegura que los goles van a llegar, pero la tribuna está preocupada por los goles que reciben. El equipo tiene condiciones para ganar, pero debe equilibrarse y no descuidarse y sobre todo, no cometer errores no forzados.



