Mariano Moreno, abogado y periodista: “Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”

Mariano Moreno ocupa un lugar central entre los protagonistas de la Revolución de Mayo. Abogado, periodista y político, fue uno de los principales impulsores de las ideas que dieron origen al primer gobierno patrio y dejaron una huella profunda en la historia argentina.
El legado de Belgrano no se limita a la actuación política. También fue un firme defensor de la libertad de expresión, del acceso a la información y del debate público como herramientas indispensables para construir una sociedad más participativa y consciente.
Entre todas las frases que dejó para la historia, una continúa destacándose por la fuerza de su mensaje: “Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”.
Con esas palabras, Mariano Moreno expresó una idea que trascendió su tiempo: asumir los riesgos que implica vivir en libertad siempre será preferible a aceptar una aparente tranquilidad basada en la obediencia o el sometimiento.
Nacido en Buenos Aires en 1778, Mariano Moreno estudió Derecho en la Universidad de Chuquisaca, donde tomó contacto con las ideas ilustradas que luego marcarían su pensamiento político.
Al regresar al Río de la Plata se desempeñó como abogado y periodista. Su participación en la Revolución de Mayo de 1810 lo llevó a convertirse en secretario de la Primera Junta de Gobierno, desde donde impulsó profundas reformas políticas y administrativas.
Además, fundó y dirigió La Gazeta de Buenos Ayres, el primer periódico oficial del gobierno patrio, convencido de que los ciudadanos debían estar informados sobre las decisiones de sus representantes.
La expresión “Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila” sintetiza uno de los pilares de su pensamiento.
Moreno sostenía que una sociedad verdaderamente libre debía asumir los desafíos y las incertidumbres que implicaba gobernarse a sí misma. Para él, la comodidad que ofrecía una situación de dependencia nunca podía compararse con el valor de decidir el propio destino.
En el contexto de comienzos del siglo XIX, cuando las colonias americanas cuestionaban el dominio español, esa afirmación representaba una auténtica declaración de principios y un llamado a sostener la lucha por la emancipación.
Aunque murió en 1811, con apenas 32 años, Mariano Moreno dejó una influencia decisiva en la construcción institucional argentina. Sus escritos y su actuación política continúan siendo objeto de estudio por el papel que desempeñó durante los primeros pasos del país independiente.
Su defensa de la libertad, la prensa y la participación ciudadana lo convirtió en una de las figuras más influyentes de la Revolución de Mayo. Muchas de las ideas que impulsó mantienen vigencia porque siguen planteando debates sobre el papel de los ciudadanos y las instituciones.
Por eso, la frase “Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila” continúa siendo una de las más recordadas de la historia argentina. En pocas palabras resume la convicción de un hombre que entendía que ningún pueblo puede construir un futuro propio si renuncia a ejercer plenamente su libertad, aun cuando ese camino implique asumir riesgos y responsabilidades.



