Guillermo Francella y Adrián Suar, juntos en una película por primera vez: intimidades del rodaje de “Un funeral y medio”

Ariel Winograd llama por su nombre de pila a Suar. No grita. Todo es en un tono que, más que de un rodaje frenético, parece de una charla de amigos. El director está repitiendo una escena, con un ataúd cerrado en el centro de la escena y en el living de una casona en Lomas de San Isidro. El espacio no es lo que se dice grande. Hay muchos implicados en escena, y el triple fuera de cámara, entre asistentes, iluminadores y técnicos.

“Bueno, dame un segundo, hace mucho que no nos vemos, no es fácil filmar con Guillermo”, bromea Suar, aunque pareciera que lo dice en serio.

Es la anteúltima semana del rodaje de Un funeral y medio, la comedia que adapta a la inglesa Muerte en un funeral (2007), de Frank Oz. Y al Guillermo al que hacía referencia Suar es Francella.

Suar y Francella nunca habían compartido el coprotagonismo de una película, por lo que es la primera película que hacen juntos. Parece increíble, pero es así. Sí hicieron teatro, y hace mucho, TV -Suar tuvo un papel secundario en 12 episodios de De carne somos-.

Suar, Francella y el cajón en el fondo.

Suar y Francella, amigos en la vida, hermanos en la ficción

En Un funeral y medio son los hermanos que se reúnen por el funeral del padre, junto a unos cuantos parientes. La llegada inesperada de un personaje por todos desconocidos va a disparar uno de los múltiples equívocos del filme.

Producido por Luis Alberto Scalella, de Argentina Sono Film, y el propio Francella, el elenco lo integran también Juan Minujín (Simón), el prometido de la prima Marta (Agustina Cherri), el que ingiere lo que cree es un calmante, pero es una droga alucinógena, más Fernanda Mistral (la madre de los protagonistas), Flavia Palmiero, Rodolfo Ranni, Rodrigo Noya, Pablo Codevilla, Daniel Aráoz, Arturo Puig, Gustavo Bassani y Coco Portillo.

En la toma, el tío Alfi (Rodolfo Ranni), en silla de ruedas, de traje gris y moñito al tono, y un retorcido bastón de madera, se encuentra en pleno funeral con Roberto (Suar, de remera y saco negro), el sobrino que es un exitoso escritor que vive en Nueva York y viajó por la muerte de su padre.

Desde donde estamos ubicados, en el descanso de una escalera que da a los dormitorios del primer piso, difícil escuchar con entera claridad el diálogo.

“Muchas gracias, tío. A veces algunos libros míos los critican…”, se lo escucha a Suar.

“Los leí todos, pero no me gustó ninguno. Además, son carísimos”, dice Ranni.

Palmiero, Codevilla, Francella, Portillo, Moya, Bassani, Ranni, Minujín, Puig, Mistral, Suar, Cherri y Aráoz.

“Habrás comprado el de tapa dura, a lo mejor”, se defiende Suar.

En los cortes de filmación, Francella, de impecable traje, y Suar se la pasan cuchicheando, susurrando cuando no revisan sus teléfonos celulares.

Si bien el rodaje es en una zona residencial a un par de cuadras del Jockey Club Golf en San Isidro, Scalella informa que se filmaron exteriores en Palermo y Flores.

“Hay que falsear un poquitito el cuadro”, avisa Winograd -que dirigió a Francella en El robo del siglo– cuando tienen que hacer una retoma, y el cuadro con el rostro del difunto, si se mantiene donde estaba en la escena, no entraría correctamente en el encuadre.

La filmación continúa. “¿Estás bien? Es horrible lo que pasó. Cayó ante tu madre como si fuera un pescado muerto”, le grafica el personaje de Codevilla al de Francella. “El pañuelo en la mano, ¿lo tenía en la derecha? Porque me parece que en esta toma lo tenía en la otra”, consulta Francella a la continuista.

“La casita”

Se acerca la hora 13, el momento pautado para cortar el rodaje para el almuerzo. Los actores lo hacen en “La casita”.

Rodolfo Ranni y Guillermo Francella en un extraño momento de seriedad en el set de filmación.

“La casita” está ubicada en diagonal a la casona donde se filma, casi, el 90% de Un funeral y medio, y es donde Francella, Suar y los actores descansan, se maquillan, se preparan para el rodaje y almuerzan en el break del mediodía.

No hay en la calle los enormes motorhomes que suelen hacer de una suerte de camarín en los rodajes, así que los camarines de Francella y Suar están allí, en “La casita”.

Así que vamos a “La casita” a entrevistarnos con Suar y Francella. En las respuestas, ya verán, se complementan como si fueran un matrimonio.

-No pueden parar de trabajar. ¿No hay forma de que puedan parar? Se la pasan trabajando. Cine, teatro, streaming…

-Adrián Suar: Los últimos tres años sí, hice bastante.

-Están… pero a full. ¿No quieren descansar un poco, tener un poco de vida libre?

Ariel Winograd observa desde el monitor la escena en cuestión.

-Suar: Sí, quiero. Son rachas. A veces tengo años, sobre todo en los últimos diez, más tranquilos. Pero en los últimos tres, se dieron algunas cosas. Películas, dirigiendo algunas. Pero me gusta. Y Guille también, me dijiste a mí que el año anterior no paraste.

-Guillermo Francella: Bueno, sí, sí. En estos últimos años también, hice muchas cosas, me gusta cuando son bien distintas. Y entonces hice Playa de lobos, Homo Argentum, El encargado.

Los sueños de Francella

-Francella: Sí, Desde el jardín, y ahora esto. Pero me gusta mucho. Primero que dos de ellos, Desde el jardín y esto (la adaptación de Muerte en un funeral) eran dos objetivos míos que siempre soñé llevar a cabo. De Desde el jardín hace muchos años quería tener los derechos. Justamente nos asociamos con Adri para conseguirlos. Y pude plasmar este estreno mundial. Estoy feliz de haberlo llevado a cabo.

Y este sábado, por el partido de la Selección Argentina con Suiza por los cuartos de final del Mundial de fútbol, ambos cambiaron los horarios de sus funciones de teatro: Suar hará Sottovoce en El Nacional a las 19, la misma hora en la que Francella protagonizará Desde el jardín, en el Metropolitan.

-Francella: Hace muchos años Luis Scalella me decía lo que se había reído con esta película. Tanto, tanto, tanto. Bueno, yo me morí con la película. Y también era muy difícil conseguir los derechos de esto. Pero él, siendo el presidente de la FIAFP (Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos) tuvo cierto alcance, de conseguir los derechos. Y lo logramos, con todo un proyecto nuevo. Y dije, bueno, ya está.

Guillermo Francella (Daniel) y Adrián Suar (Roberto), con el cajón del patriarca de la familia.

También era muy importante esta fecha, porque era la que Adrián podía. En otra fecha no podía filmar, y yo quería tenerlo Adrián, porque nosotros hicimos muchas cosas juntos, pero nunca en el cine.

-Salvo un cameo que tuviste en “Un novio para mi mujer”.

-Francella: Claro, claro, pero nunca hice cine con él.

-¿Nunca surgió ninguna idea, como productor, un proyecto?

-Suar: Sí, ya habíamos hablado varias veces.

-Francella: Que queríamos hacer algo, hacía un montón, nos adoramos y siempre quería hacer algo con él, pero no se daba. No es que él ofreció algo y yo dije que no, o yo le ofrecí algo y él dijo que no. Siempre era una expresión de deseos. Y esta vez le dije “mirá, tenemos esta película” y tratamos de optimizar un poco el vínculo de los dos hermanos.

Francella también es productor de la película.

Pero acá también hicimos que Roberto, el nombre que le pusimos al personaje de Adri, esté más conmigo en varios momentos de la película.

Las otras adaptaciones

-Suar: Porque hay una adaptación. O sea, es la película, tal cual, con algunas adaptaciones. Nos propusimos una película argentina. Porque generalmente cuando uno habla de lo que pasó con la original inglesa, lo que hicieron en España…

-Francella: Y el filme americano también, con los afroamericanos.

-Suar: El americano también, nosotros hicimos lo mismo, pero con el lenguaje de la comedia argentina.

-Francella: Se está haciendo una italiana, me dijeron, pero no lo confirmo. Me dijeron que estaba haciéndose o por hacer.

Suar, Francella, Winograd y oculto, Pablo Codevilla, muy amigo de los intérpretes.

-Y el guion, ¿cambió mucho?

-Francella: Justamente… Sentíamos que es un castillo de naipes, que sacás algo y se derrumba, porque tiene una estructura muy sólida y un muy bien armado. Y es bastante coral. Lo que cambió en la adaptación (de Fernando Castets, coguionista de El secreto de sus ojos y varias películas de Juan José Campanella) es hacer crecer nuestro vínculo, agregando algunas escenas entre nosotros. Pero nada que rompa la estructura de la película original.

-Tu personaje en la original lo hace Matthew Macfadyen, Tom en “Succession”.

-Francella: Sí, tenés razón. Es un nombre complicado.

-¿Vos también hacés una adaptación del personaje?

-Francella: Sin duda. Aparte, son otras edades. Tanto Adrián como yo tenemos edades distintas a las que tenían ese muchacho con el hermano y la mamá. Nosotros tenemos una mamá como Fernanda Mistral, que va a ser bien mayor, ellos eran muy jóvenes, eran chicos de 30 o 40 años.

Fernanda Mistral y Flavia Palmiero rodean a Francella en un momento del rodaje.

El amigo Pablito Codevilla

-¿Cómo te llega a vos el proyecto? Cuando te encontrás con Guille y te dice ¿querés trabajar en esta película?

-Suar: Primero, que me encanta… Varias cosas pasaron. Coincidía la fecha, punto número uno. Las ganas de trabajar con Guille, porque también yo le decía siempre a Guille, va a pasar el tiempo, va a pasar el tiempo… Puede pasar que la profesión nos ha encontrado en el teatro, y que no…

-Francella: Que no nos crucemos.

-Suar: Y yo, de verdad, tengo en mi cabeza varios actores, no muchos, pero hay algunos que son icónicos. Siempre, como productor, pero fundamentalmente como actor, siento que transitar esta carrera y poder hacer algo así… Y se le sumó que cuando hablamos con Guille, me dijo “también viene Pablito (Codevilla)”. Imaginate, por la amistad que tenemos…

-Francella: La verdad que todo el elenco lo elegí, junto con Luis, pero quería también estar rodeado de afecto, de amigos.

Gustavo Bassani, de "Iosi, el espía arrepentido", uno de los integrantes del elenco.

-Como te pasó con “Desde el jardín”…

-Francella: Obvio, obvio. Estamos muy unidos los tres en la vida.

-Suar: Personalmente dije ojalá me cuadre el tiempo, porque no se me va a dar otra oportunidad de hacer una película con Guille y con Pablito en esta carrera. A lo mejor es la última película que hacemos Guillermo y yo. Porque a veces pasan 10, 15 años y la vida es así. Pasaron tantos y digo, che, no me la quiero perder. Y tener un recuerdo de por vida con Guille y con Pablito… Y, para mí, personalmente, tiene otro significado. Lo decíamos siempre.

-Francella: Lo deseamos, Pablo, porque desde niño era el actor fetiche de todos. De Cosa juzgada, de cosas muy importantes, él estaba en el Clan Stivel. Todo el mundo lo convocaba a Pablo. Después, cuando pasó esa etapa de Stivel, lo llamaban todos los galanes, todas las novelas. No dejó nunca de estar, conmigo hizo De carne somos. Nosotros fuimos muy amigos. Y él se retira, se dedica a la producción, a la programación.

-Suar: Por culpa mía. No, ya venía haciendo producción.

-Francella: Un poco por culpa mía.

Francella en escena. "Desde el jardín" también fue un sueño cumplido.

-Suar: Porque me llamaste. Me dijiste “Está libre Pablo”.

-Francella: Porque uno día me acuerdo que me dijiste “me ofrecieron la gerencia de programación de Canal 13”, y Adrián estaba muy complicado con Pol-ka y sus cosas. “Pero me faltaría un nombre de confianza como para delegar, para ir y volver de Pol-ka, delegar…”. Y me dijiste, “un Codevilla”.

Y lo llamé a la noche a Pablo. Y Pablo justamente se estaba desvinculando de Repetto. Y le digo “¿qué te parece esto?” E hice el encuentro con Arián. Y llevan… ¿25 años?

-Suar: 24, 25. Ah, 25 años.

-Francella: Así fue. Y Pablo nunca quería trabajar (como actor). Yo me lo llevé a hacer La cena de los tontos en el 2009 a Mar del Plata. Y después lo llevé a hacer Dos pícaros sin vergüenzas. Lo llevamos.

-Suar: Los dos. Ahí trabajó en teatro en La cena de los tontos juntos y Dos pícaros sinvergüenzas juntos.

-O sea, cada vez que trabajan juntos tiene que estar Pablo.

-Suar: Coincidió Pablito… Pero en sí, a mí lo que más me convocó de todo, lo decíamos con Guille, es que una cosa es el teatro, y acá tenés el recuerdo. Desde el punto de vista emocional es imbatible.

-Francella: Y yo le había dicho a Pablo que también para sus hijos, los conozco desde que nacieron a los dos, como ellos a los míos, va a ser algo movilizante ver a su papá en el cine, y te queda para el resto de la vida.

Suar y sus compañeros de elenco de "Sottovoce".

-Suar: Porque estas son las cosas que, nos guste o no, van a pasar los años…

-Suar: Y, son los recuerdos. Por eso el cine es tan importante, ¿no?

-Esta película va a estrenar en el cine, primero, y va a estar en el streaming, como “Homo Argentum”, que pasó su tiempo…

-Suar: Dos meses después, seguramente.

-Suar: Tres meses después.

-¿Tienen idea de la fecha de estreno?

-Francella: Estamos entre dos, aún no sabemos. Se está decidiendo. Algunos se inclinan para una fecha, otros se inclinan para la otra. Pero son dos buenas fechas.

-Porque en agosto, Adrián, estrenás tu película “Yo, Narciso”. Las fechas fuertes para el cine argentino últimamente son agosto o mayo. ¿Le encontrás algún punto de contacto con “Un funeral y medio”?

-Suar: Buena pregunta. Yo creo que sí, en un punto sí, porque Un funeral es una comedia un poco más negra, pero no tan oscura. Así que creo que conectan, tranquilamente. Yo, Narciso es una comedia del estilo de Me casé con un boludo, tiene muchas situaciones de humor, un disparador que es el narcisismo de mi personaje, que espero haga sistema, toque la fibra de la gente, son dos películas de muchas risas. Son muy parecidas en ese sentido. Buscan pasar un buen rato y hacer reír.

Cine y streaming

-¿Cuál es para ustedes la gran diferencia de estrenar en el cine o en una plataforma? Porque la gente, hoy por hoy, lamentablemente, está buscando mucho más a ver cosas en plataforma.

-Suar: La diferencia es la diferencia que sentimos nosotros. Lo que es la plataforma es divino. Tiene un lenguaje que se quedó para siempre. Para los que hacemos cine, llámese para una plataforma, pero cuando lo ves en una pantalla gigante, y… La ceremonia del cine, y sobre todo cuando hay una película que puede llegar a convocar, esa idea del cine más o menos lleno, con una película popular, es imbatible. Es imbatible para el que está en el cine, porque es un calor único, porque está todo. Nos ha pasado de llegar al cine en silencio, se apagan las luces, la ceremonia sigue teniendo onda. Yo a la de Spielberg la voy a ver al cine.

-Francella: Pero no se repite asiduamente. Algo pasó postpandemia.

-Suar: Pero ojo, los números empezaron a levantar. Cuando ves los números…

-Francella: ¿Qué cambió? Se le hace más difícil al nicho de película independiente. Le costó.

El título de la película no podía replicar el de la original inglesa. Entonces se barajaron varios.

-Francella: Bueno, Muerte en un funeral, no. A la versión hecha en España le pusieron Un funeral de locos. Acá decidimos Un funeral y medio.

-Suar: La palabra funeral tenía que estar. Y también va a estar la cara nuestra en el afiche.

-¿Se imaginan para la película un público de adolescentes o jóvenes? ¿O creen que es para gente más adulta?

-Francella: No, esta película va para todo el público. Estoy convencido. Para los chicos también. El teatro es distinto, va gente más mayor, pero al cine van los chicos.

-Suar: Va a ser una película muy reidera.

-Francella: Con Homo Argentum me pasó eso, con muchos chicos. Y ahora en la plataforma explotó por el aire también. Me tiraron los números, no me acuerdo ahora. Una locura, tanto en los cines como en la plataforma.

-Porque al teatro te das cuenta que asiste gente más grande, quizá por el costo de la entrada y el poder adquisitivo también.

-Suar: Sí. De 40 y pico por arriba.

-Cuando vos viste “Muerte en un funeral”, ¿ te imaginaste en algún momento que vos podías hacer una película así?

-Suar: No. No. La conocía, me encantaba. Pero no, no. También tuvimos la suerte de que estuvo casi todo, el 90%, en una sola locación.

-Francella: Y un solo vestuario.

-Suar: Un solo vestuario.

-Francella: Aunque parece una tontería, no lo es.

-Suar: No, la locación única es fundamental.

Hay asuntos que quizá, tal vez, en una de ésas, no convendría adelantar, aunque quienes vieron Muerte en un funeral saben que un personaje lo hacía Peter Dinklage (Game of Thrones). Y Guillermo cuenta que el actor que ahora encarna ese rol nunca había actuado, y en la filmación usa peluca.

Y saca su celular y muestra fotos, de antes y de ahora. La charla continúa, pero mejor… Ya hablaremos del personaje cuando se acerque la fecha de estreno de Un funeral y medio, que por algo eligieron ese título.

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