El universo Q’Lokura por dentro: la pasión, el trabajo en equipo y la energía que hay detrás de una fiesta que transforma cada noche en un baile inolvidable
La noche se cierne sobre la Ciudad de Córdoba. La primavera se olvidó de llegar a estas latitudes. Las nubes grises arropan las calles y los edificios. Sin embargo, el mal clima no va a opacar la fiesta que cada fin de semana convoca a miles de cordobeses en distintos puntos de la ciudad: el baile. Más que entretenimiento, más que un plan con amigos, el baile es una marca identitaria de Córdoba. Todo cordobés que se precie de serlo sabe bien que el baile es sinónimo de cuarteto. Y hoy no se puede hablar de cuarteto sin hablar de Q’Lokura.
Facundo “El Chino” Herrera y Nicolás Sattler son los líderes y la cara visible de la banda que, cada noche que se presenta en los escenarios, destila pasión y alegría para miles de espectadores amantes del cuarteto.
Allá por 2018 apostaron por dejar atrás Chipote y lanzar Q’Lokura, su propio proyecto musical. Ocho años después, con el tiempo, confirmaron su pronóstico: más de 3,2 millones de oyentes mensuales en Spotify, superan los 4,4 millones de visualizaciones en YouTube, llevan el cuarteto a todo el país y cruzan fronteras con espectáculos en Estados Unidos y España.
El cuarteto no se detiene
Sus giras no paran. En Tucumán se presentaron en el 54.ª edición del Festival Nacional del Sulky, en Club Unión Simoca, con entrada libre y gratuita. El malestar que Nico padeció esa noche no lo detuvo. Pero la factura llega. La noche en el escenario llevó a pasar la madrugada en un hospital y demorar su vuelo a Córdoba.
Antes de salir a escena, El Chino, uno de los cantantes de Q’Lokura, repasa el repertorio y elige las canciones en su camarín. Foto: Gonzalo Escamilla.Pero ellos saben muy bien que así es la música: da éxitos y exige un precio a cambio. Pero está noche nada es demasiado caro, pues el show debe continuar. Mientras la productora detrás de la banda gestiona la crisis y suspende la presentación en la icónica Plaza de la Música, El Chino se ajusta los botines para salir al escenario.
Pero él no está solo, detrás un equipo de más de 40 personas –una pyme prácticamente– entre técnicos, seguridad, productores, músicos y asistentes que allanan el camino para fiesta de inauguración de la temporada en el Infinito Water Park, en la zona sur de la ciudad. La “Apertura Infinita” arrancó temprano, a las 17hs. Manu Córdoba, Jolgorio, Jaime Treppat, Lauti Martínez y Emperatrix fueron solo el aperitivo. Los Tekis y Q’Lokura el plato fuerte.
Sin Nico Sattler, El Chino sostiene el show y mantiene encendida la conexión con el público. Q’Lokura. Foto: Gonzalo Escamilla.Tras la presentación del grupo folklórico, el DJ toma la posta mientras el equipo prepara los instrumentos. Entre las vibraciones del escenario, los gritos del público y el destello de las luces, los técnicos despliegan batería, bombos, teclados, pasan los cables, preparan el audio y dejan listos los micrófonos. Algunos están hace nueve años con la banda, otros apenas uno. Sin embargo, saben bien cuál es su rol y se mueven como piezas claves dentro de una maquinaria que no puede tener fallos.
En tanto, El Chino confirmó la peor noticia: Nico está de cama, no va a poder salir al show. Hay que ajustar los planes. Anunciar en redes la cancelación de la Plaza, devolver el valor de las entradas y elegir con cuidado el repertorio de canciones para que su ausencia, más que un imprevisto, se pueda capitalizar en espectáculo único.
Un té y a seguir
Media hora antes de salir al escenario, El Chino llega a la gran carpa blanca montada para el espectáculo. Lo hace con su asistente y un equipo de filmakers que, sin dan spoiler, preparan un documental de la banda rumbo al Estadio Vélez Sársfield, el gran desafío del año para el dúo que se presentará el 12 de noviembre bajo el concepto “La República del Cuarteto”. Pero eso si sale todo bien será una aventura para el futuro. Hoy hay que resolver los contratiempos del presente.
Un camerino no más grande que dos metros por dos metros, acondicionado con algunos tentempiés y bebidas, es el espacio para ello. Entre ensaladas, frutos secos, barra de cereales, tostadas de arroz y ensalada de frutas, y cero alcohol, El Chino elige el repertorio y vocaliza. Su equipo va y viene en el estrecho espacio. Lo asiste. Lo filma. Lo alienta. Lo cuida. Mientras se cambia la ropa, le alcanzan un té. Frente a un espejo, un grito de confianza anuncia que ya está listo para brillar.
El baile como punto de encuentro: una pareja disfruta del cuarteto en medio de la fiesta. Q’Lokura. Foto: Gonzalo Escamilla.“Los nervios nunca faltan, es parte de todo este trabajo, de todo este proceso, de todo este disfrute –confiesa en diálogo con Clarín–. Los nervios hacen que a uno les dé ganas de subir, te dan esas ansias para llegar al escenario y cantarle a toda la gente. Una hermosa sensación que ojalá no se vaya nunca”.
Para El Chino, el equipo que tiene detrás “es impecable”. Cuenta –con cierta timidez que contrasta con su desenvolvimiento en el escenario– que se trabajó “mucho” para alcanzar el nivel de profesionalidad que el cuarteto requiere. Así, él sólo tiene que salir al escenario para hacer lo suyo: “Conectar con la gente, cantarles, hacerlos bailar y que pasen un lindo momento”.
La noche se da en un contexto que, según analiza Herrera, el cuarteto “en el último año creció mucho”, sobre todo en el país. “En estos dos últimos años ha sido un crecimiento impresionante y gracias a Dios que nos toca transitarlos a nosotros”, añadió respecto a la expansión del género que incluso cruzó fronteras.
Entre luces, músicos y canciones, El Chino hace del escenario el corazón del universo Q’Lokura. Q’Lokura. Foto: Gonzalo Escamilla.Sin embargo, los números de reproducciones e hitos de presentaciones para El Chino no es sinónimo de éxito, sino algo que se vive con más humildad. “Hoy tampoco me doy cuenta. Lo que hacemos con Nico es buscar las canciones, cantarlas, llevarlas al escenario, llevarlas a cada rinconcito que nos toca cantar del país y hacerlo de la mejor manera posible. Esto es fruto de un buen trabajo que hemos hecho en tantos años”, sentenció en la previa al baile.
El baile debe comenzar
Sólo queda una última pausa de hidratación. La taza de té, sobre una valija, se enfrió. Son las 22:45. El público los aclama. Es hora de salir al escenario. Esta vez solo, sin Nico, pero acompañado de 11 músicos sobre el escenario. Me duele tu nombre, el hit que en su versión en vivo en YouTube supera los 100 millones de visitas, abre la joven noche. El estallido de bengalas, humo y papel se funden al ritmo cuartetero de las trompetas, el acordeón y los teclados.
La timidez de la entrevista se desvanece en el escenario. El Chino se luce frente a un público tan disímil como vibrante. Todos mayores de 18 años, pues es un sunset, pero sin techo para la edad. Jóvenes y adultos acompañan, agitan y bailan. En el frente, las mujeres se enloquecen ante los pasos cuarteteros y el movimiento de caderas. En el medio, se baila como si no hubiera mañana. Y en el fondo se grita y los vasos de fernet se alzan.
Brazos en alto y canciones compartidas: el público vive el show de Q’Lokura como una celebración colectiva. Q’Lokura. Foto: Gonzalo Escamilla.Pulmones, alma y sudor son dejados sobre el escenario. Herrera no para. La pantalla a sus pies con las letras del repertorio es casi una ofensa. Él no la necesita. Ni la mira. Se conoce todas las letras, de la A a la Z. Zarandea las caderas, agita los bíceps, pide palmas. Cruza miradas con sus músicos. Los gestos y las miradas de confianza dan cuenta que todo marcha como es esperado.
Solo después de cuarenta minutos de desgarrarse la voz, toma una pausa. Rodrigo Villamea anima al público. El Chino toma un poco de agua y vuelve para explicar a cerca de las 3.000 personas que tiene en frente lo obvio: “Se nos ha enfermado el Nico, así que acá estamos poniendo huevo, haciéndole el aguante”, confiesa y vuelve a cantar. Las versiones cuarteteras de La noche sin ti, Días de enero, Tu falta de querer y Tu misterioso alguien, solo por mencionar algunas, suenan unas tras otra. Pero no faltaron los clásicos que todo fan de la banda quiere escuchar: Yo era, En privado, Puñaladas y Cuidado que te supero.
El público le sigue el ritmo a El Chino. Sus voces se funden al unísono. No paran de cantar. En dos momentos, dos futuras novias –a juzgar por los velos en sus cabezas– se suben al escenario. Disfrutan en carne propia el baile. Lo abrazan, lo besan, bailan con él. Incluso le susurran al oído. Se despliegan por todo el escenario para disfrutar del momento. Es que fue propuesta de El Chino, como en cada espectáculo, subir a gente a escena.
“El grito de todas las solteras”, “A ver los hinchas del Belgrano”, y “El que no hace palmas no ama el cuarteto”, son sólo algunos de los gritos de aliento del cantante. Una camiseta vuela desde el público al escenario. La agarra, la extiende y se la guarda. Un solo de acordeón sacude la escena. Y la banda no para de tocar.
Desde lejos, el escenario y el público se funden en una fiesta donde el cuarteto marca el ritmo. Q’Lokura. Foto: Gonzalo Escamilla.Falta poco para terminar. Un llamado al brindis anuncia el principio del fin. Un asistente toma una lata de cerveza de una frapera, la abre y se la extiende a El Chino. Él la alza con el brazo y brinda por los presentes, “por las solteras”, “por los solteros”, “por los que no van a trabajar al otro día”, y por supuesto “por las mamás en su día”. Pasea la lata por todo el escenario, la mueve frente al público, pero no le da ni un sorbo. Cero alcohol. La devuelve al asistente y continúa cantando, entre gritos, bengalas y una lluvia de papeles.
El show termina, pero el baile sigue. El Chino se despide del escenario. Agradece al público y no queda más que marcharse detrás de escenario, entre abrazos de amigos. El DJ toma la batuta. Los técnicos vuelven al escenario a desarmar y guardar el equipo. La música no para, la fiesta continúa. El Chino vuelve a su camarín solo para cambiarse y partir a su hotel a descansar.
No hay baile en la Plaza de la Música, pero la noche está en pañales. Córdoba es joven. El Estadio del Centro, el Super Deportivo y la Sala del Rey son solo algunos de los lugares donde el tunga-tunga puede a continuar.
Vélez, el próximo gran baile
Días después de su ausencia en el show, Nico Sattler habló con Clarín y contó cómo funciona la sociedad artística y empresarial que construyó con Facundo “El Chino” Herrera. “La relación es muy linda. Tenemos una relación de pareja porque, después de tantos años de carrera juntos, vamos tomando las riendas de distintas cosas. Así como somos arriba del escenario, también lo somos en lo estructural, en lo estratégico y en el negocio en sí”, explicó.
Ya recuperado del problema de salud que le impidió presentarse aquella noche, el cantante retomó sus actividades y repasó algunas de las claves del crecimiento de Q’Lokura. Sattler también destacó la evolución del cuarteto en los últimos años y el trabajo detrás de la identidad musical de la banda.
Nico Sattler vuelve al escenario y anticipa el próximo gran desafío de Q’Lokura: el estadio Vélez. Foto: prensa/Ignacio Arnedo.“Tratamos de imponer lo nuestro. Somos muy meticulosos con la música y con la elección de las canciones, con qué agregamos y de qué manera. Tuvimos una cuota de suerte, pero también cosas que nos salen espontáneamente y terminan siendo virales o novedosas. Quieras o no, Q’Lokura fue marcando ese camino”, sostuvo.
Sobre las colaboraciones, contó que suelen surgir de manera natural, a partir de canciones que les hacen imaginar una voz invitada, y mencionó a Abel Pintos y Airbag entre los artistas con los que todavía les gustaría compartir música.
El próximo gran desafío es Vélez, el 12 de noviembre, un estadio que tenían en mente desde hacía tiempo. “Tuvimos muchas propuestas, pero sabíamos que el estadio que queríamos hacer era Vélez. Está bueno y sabemos que la gente nos va a acompañar”, afirmó.
La expectativa reconoció, viene acompañada de incertidumbre: desde la elección del repertorio hasta la puesta en escena, cada detalle forma parte de la preparación para un show que consideran especialmente importante para la historia de la banda.



