El Niño gana fuerza y crece la atención sobre el Paraná: qué dicen los pronósticos sobre la creciente
El fortalecimiento del fenómeno climático El Niño volvió a poner el foco sobre el comportamiento del río Paraná y sus posibles consecuencias para las ciudades ribereñas, entre ellas San Pedro.
La más reciente actualización de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) elevó del 63 al 81 por ciento la probabilidad de que el evento alcance la categoría de “muy fuerte” entre octubre y diciembre de este año (con lluvias copiosas), mientras que existe un 97 por ciento de posibilidades de que permanezca activo hasta el otoño de 2027.
La revisión responde al acelerado calentamiento registrado en el océano Pacífico ecuatorial, donde en algunos sectores las anomalías de temperatura ya superan los valores comparables con los grandes eventos de 1982-83, 1997-98 y 2015-16.
Históricamente, los episodios intensos de El Niño favorecen un incremento de las precipitaciones sobre la Cuenca del Plata, que abarca el Litoral argentino, el norte de la provincia de Buenos Aires, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil.
Ese exceso de lluvias también puede traducirse en anegamientos urbanos e inundaciones rurales, especialmente cuando los suelos ya no tienen capacidad para absorber el agua.
Para la región del Paraná Inferior, donde se encuentra San Pedro, los antecedentes indican que el período de mayor riesgo suele presentarse durante marzo y abril, incluso cuando el fenómeno comienza a debilitarse.
Los especialistas sostienen que El Niño puede sumar caudal a las crecidas estacionales del río y potenciar los desbordes propios de esa época del año, por el agua que acumula en la parte superior.
No obstante, desde el Instituto Nacional del Agua (INA) llaman a la prudencia y remarcan que todavía no existen elementos para anticipar una creciente extraordinaria.
El referente del organismo, Juan Borus, explicó que la situación actual, donde se percibe un repunte, contribuye a normalizar los niveles del Paraná luego de varios años marcados por bajantes extremas, por lo que consideró prematuro asociar el comportamiento del río con el desarrollo de El Niño.
En ese contexto, el INA difunde informes con pronósticos de diez semanas para el tramo comprendido entre Santa Fe y San Pedro, destinado principalmente a navegantes, operadores portuarios y productores ganaderos de las islas.
El organismo prevé que los niveles en San Pedro permanecerían estabilizados dentro de aguas medias, alejados de los registros de bajante crítica y sin superar las marcas de alerta.
Asimismo, se estima que las ondas de crecida se atenuarían a medida que avanzan hacia el Paraná Inferior, lo que favorece la navegación comercial y reduce el riesgo de desbordes en el corto plazo.
Sin embargo, el seguimiento permanece activo debido a la importancia que tiene la evolución del río para las actividades productivas de la región. La ganadería de islas continúa siendo uno de los sectores más sensibles a las crecientes.
Borus recordó que la inundación de 2007 marcó un antes y un después en la planificación de los pronósticos hidrológicos, ya que el traslado de hacienda hacia tierra firme requiere varios días de anticipación y una logística compleja.
Por eso, mientras el escenario inmediato muestra un Paraná dentro de parámetros normales para la época, los organismos especializados mantienen un monitoreo permanente de la evolución de El Niño y de las lluvias en toda la cuenca.
Las grandes precipitaciones vienen sucediéndose en las cuencas altas. Lo demás dependerá el estado de los afluentes y las grandes depresiones, como las Islas Las Lechiguanas, que de mantenerse con poco nivel de agua contribuirá a sostener el posible impacto de una creciente.
En estos días San Pedro la altura del río es similar a la de agosto de 2025 y a la de enero de este año. Pero, respecto a lo que puede ocurrir próximamente, por ahora, todo es incierto.
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