El Gobierno apuesta a una dinámica distinta con los medios y Milei blinda a su vocero cuestionado

Cuentan que la escena se dio a mediados de abril. En pleno pico del escándalo que tenía a Manuel Adorni como protagonista, Javier Milei llamó a un colaborador de su confianza para hacerle una pregunta concreta. “¿Por qué los medios hablan de cualquier cosa menos de todo lo que estamos haciendo? Hay medidas impresionantes que nadie está contándolas”, fue palabras más, palabras menos, la inquietud que le trasladó al interlocutor. A diferencia de lo que suele hacer el Presidente, en esa ocasión no hubo descalificaciones cuando se refirió a los periodistas. O al menos no fueron el centro de la cuestión. Tal vez porque incluyó en su pregunta a ese universo reducido de la prensa a la que distingue del “95 por ciento” al que considera “delincuentes”.
La respuesta que recibió no fue nada original. El diagnóstico fue que para que esa dinámica cambiara, Adorni debía irse porque de lo contrario su situación judicial iba a seguir concentrando la comunicación de modo tal que hasta los medios más afines tampoco podrían escaparse de esa agenda.
El resto de la historia es conocida: Milei ni siquiera evaluó despedir al jefe de Gabinete, afrontó el costo político y esperó otros dos meses para aceptarle la renuncia. Fue cuando Karina Milei lo convenció de que debían dar un golpe de timón. La hermanísima interpretó que el cambio político no podía quedarse en el desembarco de Diego Santilli y debía trazar una nueva estrategia de relacionamiento con los medios. La apuesta al pragmatismo fue tan fuerte que incorporó a su esquema, como secretario de Medios, a Fabián Fernández, un profesional con puentes en todas las terminales pero que había llegado a trabajar a YPF de la mano de Guillermo Garat, socio de Santiago Caputo. Nada menos.
En el cierre de esta semana, semejante “sacrificio” le trajo los primeros resultados. Antes y después de la cadena nacional, el Gobierno logró conducir la agenda pública después de mucho tiempo. La visita de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, y la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central ocuparon buena parte del espacio en los medios, a pesar de tratarse de asuntos difíciles de bajar al llano para la gente y de que pulsearon con la presentación de Cristina Kirchner en la ONU. “Por primera vez en mucho tiempo logramos instalar agenda”, resaltó un integrante de la mesa política.
El plan incluyó a una tropa de voceros designados que dieron hasta cuatro notas cada uno, incluso en ámbitos considerados hostiles por la Casa Rosada. “El único que elige a qué medios ir es el Presidente, el resto se tiene que arremangar”, es el nuevo paradigma. Está claro que hay ministros que se rehusaban y aún lo harán, pero también tenían una excusa inmejorable: en la gestión Adorni les habían enviado listas de “lugares permitidos” para agilizar el proceso para que todo pedido que llegara de un medio no habilitado, se desestimara. Ahora, dicen, la lógica es distinta.
La evaluación tras la primera prueba de fuego importante dejó un saldo positivo para el Gobierno: “Con este tema instalamos la agenda y abrimos el debate sobre el déficit fiscal”, celebraron.
El objetivo es repetir la fórmula en los próximos días, cuando el proyecto se empiece a tratar en el Congreso.
El que todavía no termina de encontrar su lugar es el vocero Adrián Ravier. Al rechazo de Karina, se le sumó la desconfianza de varios ministros por las imprecisiones en sus intervenciones públicas: “Nadie le da bola”, es el comentario jocoso en Balcarce 50. Curiosamente, Luis “Toto” Caputo (Economía) y Sandra Pettovello (Capital Humano), dos de lo afectados por sus fallidos, fueron los que más se esforzaron por salir en su auxilio: el primero optó por hablar ante los cronistas a la salida de la reunión con Georgieva para llevarse la marca y que no se lo acorralara al vocero en la conferencia de prensa; mientras que la mejor amiga del jefe de Estado apuntaló a Ravier con información que aportó el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez.
Por las dudas, a quienes pusieron en duda la continuidad de Ravier, Milei ya les avisó que lo va a respaldar todas las veces que sea necesario e insiste que los medios están empecinados en “sacarlo de contexto”. “Es cierto que Karina no lo quiere, pero lo eligió él y no lo va a tocar. Y menos si lo siguen atacando los medios”, aseguró una alta fuente con acceso al despacho presidencial. La salida elegante, sin embargo, puede ser la elección para la gobernación de La Pampa: todo indica que tras encabezar la boleta que en la Legislativas quedó detrás a sólo un punto de la lista del oficialismo provincial, será el candidato de LLA. “Milei lo recontra banca, no se va a ir por la puerta de atrás, pero es cierto que su perfil es más técnico y ahora todos estamos haciendo más política”, completó otra voz inobjetable del Gobierno.
Aunque la interna entre su hermana y Caputo quedó en stand by, el Presidente sigue administrando las tensiones y siendo el factor de equilibrio de su tropa. Advertido de que el recambio en el Gabinete obligó al consultor a resignar algunos casilleros, como ocurrió con Darío Genua en la Secretaría de Ciencia, se ocupó de enviar el mensaje de que es imprescindible en su esquema.
Así fue que se apoyó en él tanto para la puesta en escena como en el contenido de la cadena nacional. Horas antes, el asesor había trabajado junto a la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzábal Murphy, en el diseño del DNU que modificó la ley migratoria. Sorprendió que esta vez Milei prescindiera de involucrar a Santiago Viola, el cerebro jurídico karinista: “Lo trabajó sin ayuda del Ministerio de Justicia”, confiaron en su entorno. Son señales que suele dar para repartir el poder cuando detecta que se concentra mucho en una sola tribu.



