El Central busca “anclar” al dólar y para inversores vuelve a ser atractivo el carry trade

En los primeros días de julio, el precio del dólar parece haber vencido la tendencia alcista que había mostrado en el último mes y medio. Después de haber saltado más de 5% en junio, el tipo de cambio avanza 0,7% este mes “frenado” por una nueva estrategia oficial que busca “anclar” el precio cerca de los $1.500. Con la expectativa de una menor inflación hacia adelante, algunos analistas de la City vuelven a hablar de una ventana para hacer “carry trade”.
Ante un contexto de mayor presión sobre el tipo de cambio a nivel global y con un repunte, que los analistas ven como “estacional” de la demanda del billete verde en el mercado local, el Central echó mano de varios elementos para administrar la suba del tipo de cambio que ya había usado en los últimos meses. Por un lado, aumentó la oferta en el mercado de futuros, por otro, también aparece en el mercado secundario para ofrecer instrumentos de cobertura cambiaria para “desviar” la demanda de inversores y empresas.
Adicionalmente, volvió a “pisar” las compras en el MULC: en las primeras ruedas del mes, apenas se quedó con US$290 millones por sus intervenciones en el mercado mayorista de cambios, muy por debajo del promedio que había logrado durante el primer trimestre.
En paralelo, las expectativas de los economistas respecto a la inflación se moderaron según el último REM y hay analistas que advierten que hay factores que justifican una proyección de inflación aún más baja para lo que queda del año. El Top 10 de los que responden la encuesta mensual del BCRA ubicó el dato de junio, que el INDEC publicará este martes, por debajo del 2%.
La semana pasada aparecieron, además, otros dos elementos que dan a entender que para el Gobierno el dólar seguirá siendo una de las anclas hasta fin de año. Por un lado, el Gobierno autorizó una mayor emisión de bonos Lelink (por hasta u$s 1.000 millones), lo que le da al Banco Central más herramientas y “poder de fuego” para intervenir y contener el mercado cambiario. Al mismo tiempo, logró “patear” para adelante una deuda de US$ 6.000 millones de un REPO con bancos privados.
“Las señales del Tesoro y del BCRA indican que se busca acotar la volatilidad del tipo de cambio sin endurecer demasiado las condiciones monetarias. Por un lado, el Tesoro inyectó un gran volumen de pesos a la economía y, por otro, va retirando una parte mediante la venta de instrumentos dólar linked. Creemos que esto busca aliviar la presión en las tasas cortas, mientras se retira la porción de esos pesos inyectados que buscan dolarizarse, lo que moderaría los movimientos del tipo de cambio”, apuntaron en Balanz.
Con este panorama de inflación a la baja y “dólar controlado”, hay quienes creen que las ganancias de los instrumentos en pesos volverán a tener brillo. “La conjunción de esos dos elementos, un MLC contenido por decisión oficial, expectativas de inflación ancladas o en baja, reabre en el margen una ventana de carry de corto plazo para perfiles moderados“, señalaron en la consultora Outlier.
Sin embargo, advirtieron que el margen de esta estrategia es acotado. “El punto fino es la asimetría: con el (precio) spot en la zona de $1.490 y un techo de facto que el propio activismo oficial ubica en torno a $1.500, mientras las tasas en pesos de liquidez corren cerca del 20% TNA en REPO (con el BCRA sosteniéndolas en ese nivel y poniendo pisos a los rendimientos para también desincentivar subas del tipo de cambio) y la tasa efectiva mensual de la curva LECAP se sostiene por encima de una inflación esperada que perfora el 2% mensual. Ese diferencial vuelve a favorecer al peso mientras la presencia oficial sostenga el nivel”.
El carry trade fue la estrategia ganadora del primer semestre, con el BONCER a la cabeza, pese a que la suba del precio del dólar en junio “se comió” parte de los rendimientos. Para adelante, los bonos atados a la inflación y los duales aparecen como los vehículos que más chance presentan de dejar rendimientos en moneda dura hasta fin de año.



