Disney On Ice volvió a Buenos Aires: nieve en pleno julio, Stitch debutó sobre el hielo y la magia conquistó al Movistar Arena

Antes de que se apagaran las luces, la función ya había empezado. No sobre el hielo, sino en la vereda de la calle Humboldt del Movistar Arena. Allí, entre filas interminables, decenas de niñas convertidas en princesas caminaban con vestidos de tul, coronas brillantes y mejillas cubiertas de glitter que algunas terminaban de pegarse mientras esperaban ingresar. Padres cargando mochilas, abuelos con celulares listos para grabar y chicos abrazados a sus peluches completaban una postal que anticipaba lo que estaba por venir.

A las siete en punto apareció Mauro, uno de los anfitriones de la noche, con una pregunta que rápidamente involucró a todo el estadio. “¿Dónde está María?”, lanzó desde el hielo. La respuesta llegó desde las tribunas. Miles de voces comenzaron a gritar “¡María!” con complicidad, mientras el conductor entretenía al público con un boomerang y algunos juegos hasta que su compañera apareció con los patines puestos.

Mientras tanto, los más chicos ya hacían olas con los brazos, golpeaban los pies contra las tribunas y ensayaban gritos de emoción. El clima estaba listo.

A las 19.10, las luces se apagaron por completo y el Movistar Arena quedó envuelto en la oscuridad. Entonces sí, empezó la magia.

Unos 18 patinadores irrumpieron sobre la pista con una coreografía de precisión milimétrica. Entre luces, música y una escenografía cambiante aparecieron los primeros aplausos de la noche cuando hicieron su entrada el Pato Donald, Goofy, Mickey Mouse y Minnie, los grandes anfitriones del espectáculo y los encargados de guiar este viaje por la imaginación y de abrir la puerta a las dos grandes historias que propone la edición de este año: Frozen y Encanto.

La pregunta que guía esta edición de Disney On Ice es “¿Hasta dónde puede llevarte la imaginación?”. Y son justamente esos cuatro personajes los encargados de abrir una puerta hacia distintos universos de Disney.

El reino de Arendelle cobra vida sobre el hielo

Disney On Ice y las princesas de "Frozen". Foto: Prensa

El primero fue el reino helado de Frozen. De repente comenzó a caer nieve sobre el escenario. Sí, nieve en pleno julio porteño, mientras afuera la humedad era sofocante. Olaf, el simpático muñeco de nieve de la película, apareció en medio de esa tormenta blanca y desató una de las primeras ovaciones de la noche.

Después llegaron Anna y Elsa. Detrás de un enorme telón que escondía la escenografía aparecieron las hermanas para recrear algunos de los momentos más recordados de Frozen, la historia que puso en el centro el amor fraternal por encima de cualquier romance y sigue emocionando a grandes y chicos.

Cintas de colores, una docena de patinadores y una puesta que combina acrobacias, danza y proyecciones acompañaron un segmento que hizo cantar a buena parte del estadio, especialmente cuando sonó Libre soy, el himno con el que Elsa acepta quién es y deja de esconder sus poderes.

Concluida esa historia, Mickey y sus amigos retomaron el control del viaje imaginario. Pero esta vez hubo una sorpresa que despertó especialmente a los más chicos: Stitch irrumpió sobre el hielo con su habitual cuota de desorden y humor. El personaje, que debuta este año en Disney On Ice, rápidamente se ganó al público con sus travesuras antes de dar paso al intervalo.

Graciela Alfano, con su nieta, en Disney On Ice. Foto: Prensa

Tras un receso de 15 minutos, el espectáculo cambió completamente de clima. El invierno quedó atrás para darle lugar a escenarios tropicales y coloridos.

La fuerza de la familia llegó con Encanto

“Ohana significa familia. Y familia significa que nadie se queda atrás ni se olvida”. La célebre frase de Lilo & Stitch marcó el inicio del segundo acto y preparó el terreno para otra de las grandes protagonistas de la noche: la familia Madrigal.

Mirabel apareció acompañada por todo el universo de Encanto en una explosión de colores. Las canciones fueron coreadas casi de principio a fin, aunque hubo una que hizo cantar incluso a muchos adultos: No se habla de Bruno, uno de los mayores éxitos recientes de Disney, convirtió al estadio entero en un enorme coro.

El tramo final fue una verdadera sucesión de clásicos. Ariel, la protagonista de La Sirenita, Bella, personajes de Coco, Angel -la compañera de Stitch- y varias de las princesas más queridas desfilaron sobre el hielo en un cierre pensado para reunir distintas generaciones bajo una misma emoción.

Benjamín Vicuña aprovechó y llevó a sus niños a ver Disney On Ice. Foto:Prensa

Más allá de los personajes, uno de los grandes protagonistas del show vuelve a ser el despliegue técnico. Más de 50 patinadores de distintas partes del mundo participan de una producción que combina patinaje artístico, acrobacias, efectos especiales, proyecciones, cambios escenográficos y una banda sonora que conecta con varias generaciones. Todo sucede con una precisión que hace que cada transición parezca parte de un mismo sueño.

Cuando las luces se encendieron nuevamente, el hechizo terminó de golpe. Los chicos salieron abrazados a sus muñecos, algunos todavía cantando las canciones que acababan de escuchar. Los adultos, con decenas de videos en sus celulares. Afuera seguía haciendo calor y la humedad seguía siendo la misma. Pero durante un rato, dentro del Movistar Arena, realmente había nevado. Y eso, al fin y al cabo, es la magia que Disney On Ice sigue consiguiendo después de más de cuatro décadas.

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