De padres a hijos: cómo la “nostalgia pop” funciona como puente entre generaciones

Mario Bros., Wonder Boy y hasta el Bubble Bobble… Videojuegos de épocas pasadas que fueron rescatados por consolas de estilo vintage con un público objetivo: los nostálgicos que jugaban en los 80 y 90 y hoy quieren compartir con sus hijos (o con amigos) ese pasatiempo.

Se vive distinto a los juegos de hoy: algunas consolas son bastante grandes (ya que tienen los joysticks para jugar), por lo que se necesita una mesita frente a la tele, y se juega desde el sillón (nada de silla gamer en este caso).

Los adultos de hoy reviven su pasado de la mano de esos refugios que los hicieron felices.

No por nada llegó una nueva película de He-Man, y Toy Story nos emociona tanto como la primera que vimos hace 30 años. Legos, cartas coleccionables, muñecos vintage, figuras de acción, juegos de mesa… La propia infancia sirve como anclaje para que los padres de hoy construyan un código con sus hijos.

“Hoy encontramos adolescentes, jóvenes y adultos que coleccionan figuras, construyen sets complejos, juegan juegos de mesa sofisticados o buscan reediciones de objetos que marcaron su infancia”, dice Mariela Mociulsky, CEO y fundadora de la consultora Trendsity. “El juguete ya no es solamente una herramienta de entretenimiento infantil. También puede ser una forma de expresión personal, una pieza de colección o un símbolo de pertenencia”.

Mociulsky señala que personas que crecieron en los años 80, 90 o principios de los 2000 buscan recuperar objetos que parecían haber quedado atrás: desde un He-Man original hasta una consola de videojuegos, una colección de autitos o una muñeca.

“No se trata simplemente de consumo. Lo que aparece es una búsqueda de conexión emocional, de volver a las raíces con momentos que dejaron huella. Y detrás de este fenómeno hay algo todavía más profundo: la nostalgia, pero entendida como la posibilidad de revivir momentos ‘segurizantes’, el pasado es más conocido que el futuro, y nos conecta con momentos felices o idealizados”.

“Vivimos una época de enormes transformaciones tecnológicas, sociales y culturales. Las personas buscan anclajes emocionales. Buscan algo que les recuerde quiénes son y de dónde vienen”.

Por eso, explica, “vemos volver personajes, marcas, juguetes y universos culturales que parecían haber quedado guardados en otra etapa de la vida. Cuando un adulto compra el He-Man que tenía a los ocho años, la consola con la que jugaba después del colegio o una figura de una saga que lo acompañó durante décadas, no está comprando solamente un objeto. Está recuperando una emoción, una historia y una parte de su identidad”.

Desde la consultora en tendencias observan que la nostalgia dejó de ser una mirada melancólica hacia el pasado para convertirse en un recurso emocional para habitar el presente:

“No se trata de querer volver atrás. Se trata de encontrar continuidad e identidad en un mundo que cambia demasiado rápido. De hecho, podría decirse que la nostalgia funciona hoy como una forma de estabilidad emocional. Cuanto más incierto parece el futuro, más valor adquieren aquellos símbolos que nos conectan con experiencias de felicidad, descubrimiento y pertenencia”, dice Mariela a Clarín.

¿Qué lugar ocupan los juguetes en este contexto? “Un lugar privilegiado, porque remiten a una etapa asociada con la imaginación, la curiosidad y la posibilidad”.

Además, Mociulsky advierte que “cuando un padre le muestra a su hijo los personajes con los que jugaba o cuando una madre vuelve a encontrarse con una muñeca que la acompañó en la infancia, se produce una transmisión cultural entre generaciones. Los juguetes se convierten en puentes entre distintas épocas de la vida”.

“Los juguetes nos hablan de cada época, de los héroes que admiramos, de los futuros que imaginamos y de las historias que elegimos contar”.

Inspirada en este vínculo emocional que trasciende el tiempo, Disney lanzó la iniciativa Juguetes que conectan. La propuesta invita a las personas a reconectar con sus propias historias significativas de la infancia y donar juguetes nuevos o en buen estado, que serán distribuidos por la Fundación Sí.

“Los juguetes que se junten en esta acción van a llegar a chicos y chicas que acompañamos en el programa Sí Pueden, a través del cual realizamos actividades lúdicas y recreativas orientadas a su inclusión social. Creemos que jugar también es una forma de crecer, compartir y aprender”, destacó Manuel Lozano, director de Fundación Sí. Quienes quieran participar de la iniciativa podrán conocer más info en disneylatino.com/juguetesqueconectan.

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