Cecilia “Caramelito” Carrizo, a 30 años del boom, el recuerdo de su hermano Martín, la reedición de sus canciones y por qué dejó la tele para priorizar la familia
Estamos en 1997. Cecilia “Caramelito” Carrizo tiene apenas 20 años y encuentra su primer gran desafío profesional. Después de haber sido parte de la icónica tribuna de Nico, aquella usina de jóvenes talentos que la rompía en el programa de Nicolás Repetto, uno de los más vistos de los años 90, le llega su oportunidad: conduciría su propio programa para adolescentes desde la pantalla de canal 13: Caramelito en Barra.
Era el salto definitivo (o eso parecía). La posibilidad de atravesar la barrera del primer éxito, ese desafío tan difícil como buscado por los artistas: volver a ser después de haber sido.
La primera canción que grabaron junto a su hermano Martín Carrizo fue Bailemos. Cecilia todavía la recuerda como “un temazo”. Un pop potente, con un estribillo de esos que se pegaban como un tatuaje y que invitaba a mirar siempre hacia el frente.
Es que a los 20 años todo está adelante. Todavía no se ha desbloqueado la nostalgia y el ayer tiene demasiado gusto a recién. No hay tiempo para mirar el paisaje mientras se acelera.
Aquel primer programa se convirtió en un éxito absoluto y tuvo varias versiones. Después de Caramelito en Barra llegaron Caramelito y vos, El mundo de Caramelito y El arca de Caramelito. Fueron años explosivos de televisión, discos, escenarios y canciones, desde 1997 hasta entrados los 2000.
Cuando Cecilia fue mamá de Lorenzo (2005) y Benito (2009) decidió tomarse un respiro de su carrera artística para dedicarse a ellos. Con los años incursionó en la poesía, las tiras televisivas, el teatro y la conducción. Hoy, además, conduce Viva la vida, por Unife.
“Caramelito” Carrizo nació, televisivamente hablando, en la tribuna de “Nico”, aquel recordado ciclo de Nicolás Repetto en Telefe. Foto: Emmanuel FernándezPero aquellas canciones siguieron vivas. En la memoria de quienes crecieron con ellas, esperando volver al ruedo.
Ahora, a 30 años de aquel primer lanzamiento, Caramelito en Barra regresa a las plataformas digitales de la mano de Sony, la misma compañía con la que Cecilia había firmado su primer contrato en diciembre de 1996. “En todo este tiempo no hay quien no las recuerde. Y esta es una manera de reencontrarnos con lo más puro que fuimos”, dice al comienzo de la entrevista con Clarín.
Lo hace con una sonrisa amplia y luminosa.
Muchas vidas
En tres décadas, la vida y la muerte jugaron sus cartas. Llegaron sus hijos. Y se fue Martín, su hermano, productor y baterista de enorme talento (que trabajó con Cerati, el Indio Solari y A.N.I.M.AL.), una figura fundamental en aquellas canciones y, para Cecilia, “un ser de pura luz”.
Ahora sí, se permite mirar por el espejo retrovisor.
Cuando nacieron sus hijos, “Caramelito” Carrizo eligió priorizar su familia y salir del foco de exposición. Foto: Emmanuel Fernández -¿Cuántas cosas fueron pasando en estos 30 años, no? Pensaba que no sólo en tu vida, sino también en la vida de toda una generación que hoy se reencuentra con esas canciones.
-Es increíble. Pasó la vida y sigue pasando la vida, y acá seguimos cantando, creando y encontrándonos. Además, aquel primer Caramelito en Barra apuntaba a los adolescentes. Apareció en una instancia muy fuerte de la vida de las personas, una de las más significativas, porque de ahí en adelante viene una etapa donde aparece el trabajo, algunos forman una familia, se independizan…
Y haber sido parte de esos momentos de la vida, para mí, tiene un valor inconmensurable. Sé lo que representa en la existencia de una persona cuando alguien le da un espacio, con música y con un programa como en este caso. Visto desde este lado, te diría que cuando alguien te elige en ese momento de su vida, en medio de tantos cambios, para mí tiene un valor incalculable. Y voy a estar siempre agradecida.
-¿Y hoy, cuando te encontrás con esos adolescentes de hace 30 años, que muchos de ellos tienen hijos adolescentes también, qué te pasa?
-Es muy fuerte. A veces siento que cada una de esas personas revive su adolescencia o su infancia, en esas canciones. Y hoy mira así, al costado, abajo, hacia arriba, a donde tenga a su hijo o hija, y poniendo play en una canción, una parte de ellos viaja a esos momentos, pero esta vez va de viaje con su hijo. Es como decirle: “Vení, que te llevo un ratito a mi infancia”. ¡Eso me parece tan mágico!
-Me gusta esto de llevarte de paseo a la infancia o a la adolescencia. Y pienso que incluso para vos reencontrarte con estas canciones es abrazarte y acercarte a quien fuiste. ¿Lo sentís así?
-Sí, absolutamente. Y tengo tan clara esa sensación de esos años. Pienso en esa felicidad cuando firmé mi primer contrato con Sony, en diciembre del ’96. Sentía que la vida me cambiaba para siempre. Y a partir de ahí, encontrarme con mi música, con mis canciones, con nenes y nenas cantando, repitiendo aquello que había salido de un cuaderno, de una hoja… Todavía me parece mentira.
Hoy me pasa que estamos subiendo algo a Instagram y alguien, en un comentario, pone letras de canciones o me cuenta qué le pasó con eso, y me sigue pareciendo increíble. Lo que sí hay es una diferencia de energías (risas). ¡Yo era tan chica y trabajaba tanto! No paraba nunca. Siempre se podía un poco más. En 2005 fui mamá y ahí decidí darles prioridad a mis hijos. Después volví a hacer otro disco y otro programa, pero cambió la prioridad. Hoy, con mis hijos grandes, es como reencontrarme con la totalidad de lo que fue aquella chica que soñaba tanto.
Si pudiera elegir una portada para su disco, Cecilia “Caramelito” Carrizo optaría por los ojos de los niños que cantaron sus canciones. Foto: Emmanuel Fernández-¿Cómo nació la idea de volver a estas canciones en formato digital?
-Fue un pedido que me hicieron siempre durante estos años. Era encontrarse con alguien y que me dijera: “¿Cómo las encuentro?”. “¿Cómo que no están?”. “¿Cuándo vuelven?”. Y cuando me di cuenta de que se cumplían 30 años, pensé que era un lindo momento para relanzarlas y dije: “Es ahora”.
La revolución de Nico
-Hoy hablabas de haber empezado muy chica y pienso que en esos años también pasó lo de Nico, un programa que veía todo el país y esa tribuna llena de talentos en la que estaban vos, Favio Posca, Campi, Laura Oliva… Estaba llena de artistas jóvenes. Eso fue una revolución.
-Totalmente. De hecho, a lo largo de todos estos años nos fuimos encontrando y decimos que parecía un viaje de egresados, porque éramos muy chicos y, obviamente, nos importaba trabajar y hacer lo nuestro, pero ya era una fiesta estar ahí. Recuerdo que Codevilla (Pablo) nos decía: “Chicos, por favor, basta de charlar, que estamos en el aire”, como si fuera un colegio.
Fue una relación hermosa, porque era un programa en vivo. Íbamos muy temprano a la mañana para grabar y producir nuestras cosas. Entonces fue una convivencia divina. Siempre digo que fue como una escuela de televisión, porque cada uno escribía sus personajes, elegíamos el vestuario, la música, la utilería. Todo era hecho por cada uno de nosotros. Era como un laboratorio de TV, en un canal de primera línea, con todo servido. Fue un lujo empezar así.
“Caramelito” fue un boom infantil y adolescente con sus programas en Canal 13. Foto: Emmanuel Fernández-Mucho antes de los reels, ustedes hacían personajes con participaciones pequeñas pero de mucho impacto. Fueron precursores en eso.
-Es verdad lo que decís, pero nosotros simplemente estábamos jugando. Además, había una masividad increíble. En una época sin plataformas, la televisión era la reina absoluta y entrabas realmente en la casa de todos los argentinos. No había On Demand. Era un encuentro, un lugar común. No era cualquier momento en cualquier lugar y eso tiene un valor enorme.
-Contabas que, a partir de 2005, cuando fuiste mamá, las prioridades pasaron por ahí. Para los que te perdieron el rastro, ¿qué fue de la vida de Cecilia, más allá de Caramelito?
-Primordialmente, la crianza de mis hijos. Yo sentía que estaba viviendo un momento que no se iba a repetir, tanto de ellos para mí como de mi marido y yo para ellos. Creo que fue una decisión correcta, porque hay cosas que se viven con la familia que son irremplazables. A veces me preguntan por qué no seguí y que podría haber logrado muchas cosas más desde lo profesional. Y siento que sí, que seguramente, pero fue una elección de vida de la cual no me arrepiento.
Después me pasó que sentía que tenía una edad determinada y que tenía que proponer otro tipo de cosas artísticas. Cuando falleció Martín, me puse a escribir un unipersonal y entré en otras áreas que también me gustaron mucho. Empecé a escribir otro tipo de cosas, empecé a incursionar en la poesía, fui experimentando otros recorridos. Y ahora estoy de vuelta acá, feliz de hacer esta reedición.
Martín Carrizo, el hermano y el alma
Martín Carrizo y su hermana Cecilia “Caramelito” Carrizo.Es imposible hablar de aquellas canciones sin hablar de Martín Carrizo. Fue su hermano, pero también el productor de esos hits. Y, además, uno de esos artistas capaces de funcionar como puente entre mundos aparentemente distantes: Cerati, el Indio Solari, la banda heavy A.N.I.M.A.L., la música infantil y juvenil y el rock más pesado.
“Martín era una persona tan especial que trascendía cualquier limitación. Todos sabemos el increíble profesional que fue en la música, en lo artístico, en el sonido, en la batería, ¡ni hablar! Su capacidad era tan cercana a la perfección… Pero, increíblemente, lo superaba su ser”, recuerda.
“Los que lo conocieron cuentan siempre que entraba a un lugar y era luz total: abrazos, sonrisas, alegría. Había algo tan potente en su persona que, más allá de lo power que era en su profesión, que te rompía todos los parches, producía como los dioses, grabábamos y era la persona más exigente, su ser superaba todo”.
Y continúa: “El Indio le decía siempre que era un provocador. Él no tenía ningún resquemor en decir que lo amaba a Solari y que, de hecho, muchos años de su vida los dedicó a trabajar con él. Y siempre nombró a Gustavo, cuánto lo amaba y cuánto lo admiraba. Y para Solari eso era hermoso. Le encantaba. Amaba que fuera un valiente, que dijera siempre la verdad y que no la careteara. Y creo que eso sirve también como ejemplo: se puede provocar haciendo sentir cómodo al otro y mostrar que en el arte las diferencias siempre son menos que los puntos en común“.
“El arca de Caramelito”, uno de los tantos ciclos de TV de Cecilia Carrizo. -¿Encontrás su alma en estas canciones?
-Absolutamente. Está todo acá. Está todo lo más puro que fuimos los dos, que somos. Porque más allá del tiempo que haya pasado o de la vida misma, la esencia está siempre. En general, en todo lo que uno hace, pero en la parte artística creo que más. Ahí está muy vivo. Muy latente. Quiénes fuimos y quiénes somos.
-¿Qué puentes hay entre esos adolescentes de hace tres décadas y los de 2026 que descubren tus canciones por primera vez?
-Creo que ese “puente”, como vos lo llamás, tiene que ver con lo que pasa con la música, que no depende de una generación u otra. Hay algo indescriptible que pasa con eso. Creo que aquello que se sintió en aquel momento, por más que pasen los años y cambie la coloratura de la música, y los estilos sean otros, esa ingenuidad de aquello que se hizo se va a seguir sintiendo, porque es atemporal. Es algo que no tiene explicación y es lo que une aquel pasado y este presente.
-¿Hablaste con los chicos que formaban esa barra de que volvían al ruedo esas canciones que bailaban todas las tardes por Canal 13?
-Hablamos, pero no en el último tiempo. Por ejemplo, con Dany Martin, que hizo una carrera tremenda en Disney, con Zapping Zone y otros proyectos muy lindos. También tuve un grupo de bailarines, bailarinas y coreógrafos con los que seguimos en contacto siempre. Y ellos siguen creciendo. Nos pasa que nos encontramos y es como que el tiempo no pasó: volvemos a recordar esos momentos y a sonreír.
Hace poco leí un mensajito de Hernán Gayoso, que era uno de los de la barra, que me puso: “Yo creo que las canté varias veces esas canciones” (risas). Así que no es que hablamos todo el tiempo, pero el cariño y el amor siguen intactos.
La tapa que pudo ser
Aquellos años de Caramelito en Barra, Caramelito y vos y los demás programas fueron vertiginosos: discos, escenarios, sets de televisión, canciones. Una sucesión de imágenes que quedaron grabadas en la memoria y el corazón de Cecilia para siempre.
Cecilia “Caramelito” Carrizo se decidió a editar la música que la hizo popular en los años ’90. Foto: Emmanuel Fernández-Si tuvieras que elegir una imagen que fuera la tapa del disco -que en estos tiempos será digital, pero que en 1997 hubiese sido físico- y que resumiera aquellos años. Una imagen que sólo se viera desde tus ojos, por ser la protagonista de esta historia, ¿cuál sería?
-Sí, claro. Tengo perfecta esa imagen en la cabeza. Me pasaba cuando salía del decorado, filmando el programa, y tenía a todos los chicos ahí, expectantes. O cuando salía a un escenario y tenía a todos mirándome con la admiración con la que sólo mira un niño. Tengo esos instantes de esos ojitos. Miles y miles de ojitos. De esas caritas de amor. Esa imagen que sólo veía yo sería la gran tapa del disco.
Y quizás ahí esté, después de 30 años, la verdadera tapa de Caramelito en Barra: no una portada digital, ni un diseño, ni mucho menos una fría imagen hecho por IA. Sólo miles de chicos mirando. Algunos de ellos hoy convertidos en padres. Otros llevando de la mano a sus propios hijos. Y una canción que vuelve a sonar para decirles, como hace décadas, que todavía hay un lugar al que se puede regresar. A la infancia. A la adolescencia. A ese momento en que todo era “mirar siempre hacia el frente”



