“Cambio de paradigma”: Argentina perdió el liderazgo mundial en capacidad de molienda de soja a manos de EE.UU y Brasil
Argentina cayó al tercer puesto en capacidad de molienda de soja frente a sus principales competidores, siendo superada por Estados Unidos y Brasil. Ostentaba la corona como país exportador líder en derivados oleaginosos y con mayor capacidad instalada de procesamiento del poroto del mundo desde el año 2011, En 2020 llegó a su máximo, con 68 millones de toneladas potenciales. Sin embargo, bajó al segundo lugar en 2024. Ahora, nuevamente fue desplazada y quedó tercera, según reveló un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Junto a la gran expansión del cultivo de soja en Argentina, en la década del 70, comenzó a aumentar la capacidad de procesamiento de oleaginosas en el país. Hacia fines de 1990 y comienzos de 2000, el polo industrial portuario del Gran Rosario consolidó su crecimiento, en el marco de la desregulación de la actividad portuaria y el inicio de la concesión de la Hidrovía Paraguay-Paraná. Esas inversiones llevaron a Argentina al primer puesto como exportador y procesador de soja en 2011, posición que mantuvo durante quince años ininterrumpidos, aunque operando a un 60% de capacidad instalada. Es que la oferta doméstica de la oleaginosa era insuficiente para el potencial de procesamiento. Además, tal como indicó la BCR, pesó “el desincentivo a la producción de soja ante la excesiva carga impositiva que empezó a sufrir el complejo desde inicios de la década de los 2000”.
Crushing de soja y capacidad instalada. Fuente: BCR.“Luego de alcanzar en 2020 un techo teórico con poco más de 68 millones de toneladas potenciales de procesamiento anual de soja, la expansión se detiene e inclusive llega a reducirse marginalmente”, indicó Julio Calzada, director de Informaciones y Estudios Económicos de la BCR.
Paralelamente, los otros dos grandes orígenes de soja en el mercado global, Brasil y Estados Unidos, mantuvieron una tasa promedio de expansión industrial constante. “La industria de soja en EE.UU. y Brasil crece al 4 y 1,9 por ciento promedio anual, respectivamente, durante la última década”, detalló Emilce Terré, gerente de la Dirección de Información y Estudios Económicos de la BCR. Por eso, en 2024 Argentina pasa al segundo puesto en capacidad instalada teórica de procesamiento de soja y en 2025 retrocede al tercer puesto, superada por Brasil.
El biodiésel y el cambio de paradigma
“El mercado de commodities agrícolas y la industria de soja en particular, están atravesando un cambio de paradigma en cuanto a los drivers de demanda que impulsan la expansión de la producción y la industrialización. Si entre finales de 1980 y mediados de la segunda década de este siglo la transformación de proteína vegetal en proteína animal, traccionada por el crecimiento en el consumo de carnes a nivel global con China a la cabeza, fue el principal factor que potenció el avance en la producción de granos, la promoción para la elaboración de biocombustibles está liderando el flujo de la demanda, Más allá de que continúan creciendo los usos de los granos para alimentación animal y humano.”, explicó Bruno Ferrari, analista de Mercados de la BCR
A principios de este siglo, en EE.UU. y Brasil, el poroto se destinaba, en el mercado interno, mayormente para uso forrajero (principalmente harina) y consumo alimenticio (aceite), y solo un excedente iba a abastecer la demanda de China o, en menor medida, de otros países. “La molienda de soja promediaba 44 y 23 millones de toneladas respectivamente. En Estados Unidos, alrededor del 75 por ciento y en Brasil casi el 50 por ciento se consumían en el mercado interno”, puntualizó Matías Contardi, economista investigador de la BCR.
Hoy, 25 años después, los norteamericanos procesan más de 70 millones de toneladas de soja, un 67 por ciento más, mientras que y los brasileros superan los 60 millones de toneladas, 190 por ciento más. La mitad de la molienda estadounidense que abastece al mercado interno ahora se destina principalmente a aceite para la producción de biodiésel, y en Brasil, casi dos terceras partes del total van a la elaboración de biocombustible.
“El aceite de soja gana participación como insumo industrial para la fabricación de biodiésel. Su peso sobre el total se ubica cerca del 30 por ciento y alcanza máximos históricos a nivel mundial. Esta dinámica global se explica casi en su totalidad por Brasil y Estados Unidos, que actualmente representan el 80 por ciento del consumo global de aceite de soja para uso industrial”, indicó Calzada.
Consumo mundial de aceites vegetales.En el plano productivo, en las últimas dos décadas y media, Brasil multiplicó por seis su cosecha de soja, con un récord de 180 millones de toneladas en la última campaña. Estados Unidos, por su parte, creció en torno al 60 por ciento, con una producción cercana a 116 millones de tonelada en el ciclo comercial actual, con una expectativa de alcanzar 120 millones de toneladas en el próximo ciclo productivo, según datos de la BCR. El aceite pasa a sostener una proporción creciente del margen de crushing, en detrimento de la harina de soja.
“El salto en la demanda de aceites vegetales en general, y de aceite de soja en particular, explica el vertiginoso ritmo de expansión de la capacidad instalada de procesamiento tanto en Estados Unidos como en Brasil”, afirmaron los técnicos de la BCR. Ambos países, históricamente dominantes en el mercado de exportación de poroto de soja, intensifican cada vez más su procesamiento interno, alterando la dinámica de los mercados internacionales de subproductos del complejo soja y las cotizaciones.
Procesamiento de soja. Evolución global. BCR.El avance de la industrialización de soja no es un fenómeno exclusivo de los principales países exportadores del complejo, sino una dinámica que se extiende a gran parte del mundo. A comienzos de la década de 1990, Brasil, Argentina y EE.UU. concentraban el 62 por ciento del crushing mundial de soja. Hoy, representan el 50 por ciento del total.
En la última década, la molienda global de soja aumentó 95 millones de toneladas, de los cuales el 43 por ciento corresponde a Brasil y EE.UU., que junto a China representan el 72 por ciento del total. Durante ese período, Argentina no solo no creció, sino que redujo marginalmente su nivel de procesamiento.
Brasil y Estados Unidos explican el origen del 90 por ciento de las importaciones globales de poroto de soja. “Estos países han abastecido una demanda en expansión de poroto de soja a otros países que no son China (principal destino); por otro lado, ha implicado una reducción relativa en la demanda global de importación de productos derivados, ya que se intensifica la industrialización en destino”, señaló Terré.
La demanda de oleaginosas y de aceites vegetales, en particular, crece como insumo esencial para la producción de biocombustibles a medida que se incrementan los porcentajes obligatorios de cortes de combustibles fósiles en diferentes países. “Es el factor clave que está dinamizando las inversiones en Estados Unidos y Brasil para aumentar la capacidad de procesamiento local”, sostuvo Calzada.
De acuerdo con la BCR, el procesamiento de soja en Estados Unidos podría ubicarse entre 77 y 83 millones de toneladas hacia 2030, mientras que Brasil podría llegar a 82 millones de toneladas. En cambio, en Argentina, “si bien hay un programa futuro de baja paulatina en los derechos de exportación para los principales cultivos extensivos, la política futura de biocombustibles todavía está en pleno debate”, dijeron los técnicos de la entidad. Sus proyecciones para Argentina, en las condiciones actuales, señalan que hacia 2030 la molienda de soja podría aumentar levemente hasta 46,5 millones de toneladas. En cambio, si se eliminaran los derechos de exportación, sostienen que se podría llegar a 54 millones de toneladas, un 23 por ciento más que en la actualidad.



