Caballos sueltos: San Pedro al trote, una ciudad que tiene su propio “palio”

Que una tropilla de caballos galope por el centro de San Pedro ya no parece ser una noticia extraordinaria. O, al menos, eso quedó demostrado en la lluvia de comentarios que dejaron lectores de La Opinión y Sin Galera luego de conocerse el episodio ocurrido en la tarde de este martes.

“Estamos ahí se convertirnos en la segunda ciudad del mundo con su palio”, dijo Roberto refiriendo a la tradicional prueba ecuestre que cada año se desarrolla en la ciudad de Siena, Italia, en derredor de la plaza principal.

En este caso, los comentarios fueron desde la preocupación por el riesgo que representan los animales sueltos hasta una catarata de ironías que reflejan una realidad que, para muchos, se volvió parte del paisaje urbano. Raúl propuso, con tono campestre, que “hay que hacer palenques”.

Hubo quienes apuntaron directamente a la falta de controles. Roxana sostuvo que “ya es un viva la pepa San Pedro”, mientras Catalina recordó que “después pasan los accidentes y no son de nadie”. Mario resumió que “parece que faltan inspectores”, frase tan breve como contundente sobre los controles inexistentes.

Otros fueron más allá y cuestionaron la convivencia entre caballos y ciudad. Agustín sostuvo que ya “no debería permitirse tener equinos dentro del casco urbano si no existen lugares adecuados para alojarlos”, mencionando los inconvenientes que generan en plazas, veredas y calles.

También aparecieron las voces que señalaron que el problema está lejos de limitarse solo al centro. Mariano aseguró que “andan por todos lados”, mientras otros lectores recordaron situaciones similares en distintos barrios y advirtió que, tarde o temprano, podría ocurrir un accidente. Mientras los caballos recorrían Salta y Pellegrini, en simultáneo otros cuatro deambulaban por Lucio Mansilla, a la altura del Corralón Municipal.

Pero, como suele pasar en las redes sociales, el ingenio no tardó en aparecer.

Facundo concluyó que los caballos, simplemente, “fueron al banco”. Para Jorge estaban rumbo al veterinario para hacerse “un chequeo anual”, mientras Alejandro preguntó con picardía: “¿De qué partido político son?”

David eligió una frase que bien podría transformarse en eslogan turístico: “San Pedro, no lo entenderías”.

Julio comparó la escena con el tradicional Festival de Doma cordobés y sentenció: “Jesús María, un poroto”.

Martín elevó todavía más la apuesta del humor político al escribir: “Oiga Salazar, por si no lo sabía, la ciudad está infestada de osos”, una ironía que busca ilustrar que los caballos aparecen donde menos se los espera.

Gladys, en cambio, pidió respetar a los animales. “Si corrían es porque alguien los espantó. Los caballos no corren asustados por deporte. Algún dañino los soltó”, escribió.

Entre bromas, críticas y resignación, los comentarios terminaron pintando un panorama que preocupa: para muchos vecinos, la presencia de caballos sueltos dejó de ser una excepción y pasó a convertirse en una postal repetida de la ciudad. Las denuncias que llegan a nuestra redacción son diarias, y desde diferentes puntos de la ciudad.

Quizás la ironía más grande de todas sea que en San Pedro nadie se pregunte por qué había caballos corriendo en la ciudad. 

 

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