Albert Einstein, tras abandonar Alemania: “Lo importante es no dejar de cuestionar. La curiosidad tiene su propia razón de ser”

Al instalarse en Nueva Jersey, Estados Unidos, Albert Einstein desarrolló la última etapa de su carrera científica, que no fue corta. Asimismo, detrás suyo se encontraban la teoría de la relatividad y la ley del efecto fotoeléctrico, siendo esta última por la que ganó el Premio Nobel de Física en 1921.
Pasó a la historia como uno de los científicos más importantes del siglo XX. Así fue a razón de, entre otras cosas, su explicación de la teoría cuántica de la luz. La misma posibilitó con el tiempo la existencia de, por ejemplo, la tecnología láser y las pantallas de TV.
Pero sus reflexiones también dejaron una profunda marca. Entre las tantas formas de definir al físico, se puede decir que era un pacifista y un ferviente defensor de la curiosidad. A continuación, la frase completa en la que llamó a no conformarse con lo establecido, y que pronunció en un contexto bien lejano a los peligros del nazismo.
“Lo importante es no dejar de cuestionar. La curiosidad tiene su propia razón de ser”, dijo el célebre científico. Así lo aseguró William Miller, editor de la revista Life, en su publicación del 2 de mayo de 1955, año de la muerte de Einstein.
Y la reflexión continúa: “Es inevitable maravillarse al contemplar los misterios de la eternidad, de la vida, de la asombrosa estructura de la realidad. Basta con intentar comprender un poco de este misterio cada día”.
Esas palabras se dieron en tierras estadounidenses. Ocurre que el Premio Nobel —el cual obtuvo por una teoría que publicó a nada menos que sus 26 años— se mudó a los Estados Unidos en 1933, donde vivió hasta su muerte.
Se fue de su país natal en medio de un creciente antisemitismo en la Alemania de aquel entonces. Lo hizo acompañado de su prima Elsa Lowenthal. La misma se había convertido en su segunda esposa más de una década atrás, luego de que Einstein se separara de la serbia Mileva Maric. Mujer que, dicho sea de paso, tuvo una gran importancia en las conclusiones del científico.
Einstein falleció el 18 de abril de 1955 en Princeton, en el estado de Nueva Jersey. Ocurrió a sus 76 años a causa de una insuficiencia cardíaca.
A la par de sus teorías científicas —con las que derribó nociones convencionales sobre la naturaleza de la luz—, dejó estas y muchas otras reflexiones sobre lo que implica ser humano.
Como se mencionó, la curiosidad fue algo que caracterizó al pensador de los pelos desordenados. Junto a los seres humanos que lo rodearon —como la matemática serbia nombrada— y su sentir curioso, sus investigaciones tuvieron el motor prendido.
Para él no había mejor forma de vivir la vida que a través de la curiosidad, la inquietud constante y la necesidad de experimentar en lo desconocido. De hecho, el genio alemán llegó a afirmar que “la curiosidad es más importante que el conocimiento”.
Es que el saber es limitado, mientras que “la imaginación rodea al mundo”. La curiosidad lleva a imaginar y consecuentemente al arribo de nuevas ideas.
De esta manera se pueden visualizar conceptos abstractos y construir teorías que, por supuesto, luego tendrán que ser comprobadas a través de experimentos.



