Australia lanza una Oficina de IA y avanza con nuevas reglas para el sector

El Ejecutivo busca unificar la regulación de la inteligencia artificial ante el avance de la tecnología. Además, busca establecer un marco legal para la construcción y el funcionamiento de los centros de datos.

Archivo. Australia busca avanzar en la regulción del sector IA.

El anuncio fue realizado este miércoles por el primer ministro, Anthony Albanese, quien además adelantó que el Ejecutivo impulsará una legislación para establecer nuevas exigencias ambientales a los centros de datos, que deberán convertirse en productores netos de energía y restringir su consumo de agua.

“Hasta ahora, nuestra respuesta ha sido tema por tema, sector por sector”, afirmó Albanese durante un discurso en Sídney. “Este es nuestro momento para decidir cómo será la IA aquí en Australia. No se trata de si la IA transformará nuestra economía, ni de cuándo lo hará; eso ya quedó atrás”, agregó.

Esta no es la primera vez que el gobierno de Albanese avanza con medidas para regular la esfera digital. A fines del año pasado, Australia se convirtió en el primer país del mundo en aplicar una prohibición a nivel nacional a los menores de 16 años para que no tengan cuentas en redes sociales. Sin embargo, seis meses después de su aplicación efectiva, los primeros indicios señalan que la ley fracasó en gran medida a la hora de mantener a los adolescentes fuera de las plataformas.

Australia y la regulación de la IA

Según explicó el mandatario australiano, la nueva Oficina de IA buscará coordinar un enfoque transversal entre todos los ministerios y ofrecer un marco regulatorio más claro para las empresas del sector. Así, Albanese sostuvo que se trata del primer esquema de este tipo a nivel mundial y aseguró que contribuirá a fortalecer el atractivo de Australia como destino para inversiones vinculadas a la inteligencia artificial, al simplificar los procesos de aprobación y cumplimiento regulatorio.

“Nuestras normas australianas también establecerán reglas claras para los grandes centros de datos: dónde se construyen y la energía y el agua que utilizan“, afirmó. El proyecto de ley será enviado al Parlamento a comienzos del próximo año.

El anuncio se enmarca en la estrategia del gobierno australiano para consolidar al país como un polo de desarrollo de inteligencia artificial y un centro global para la instalación de centros de datos. Sin embargo, ese crecimiento también reavivó el debate sobre los efectos de la tecnología, en medio de advertencias por el posible impacto sobre el empleo, el consumo energético, la seguridad, la propiedad intelectual y el medioambiente.

Una de las principales preocupaciones apunta al aumento de la demanda de electricidad y agua que requieren los centros de datos para sostener el desarrollo de la IA. Hasta la llegada de la Oficina de IA, Australia no contaba con un organismo o una legislación específica sobre inteligencia artificial. En su lugar, el país se apoya en normas de privacidad, protección al consumidor y un marco voluntario de principios éticos para regular el uso de esta tecnología.

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