Insólito caso en Brasil: fingió ser una niña de 11 años para ser adoptada por una familia, pero meses después descubrieron que tenía 37

Amanda María Souza de Oliveira decía tener 11 años y haber sido maltratada y abusada.

Se presentó en una iglesia en busca de ayuda, y finalmente fue adoptada por una familia.

Sin embargo, todo era una farsa. Los investigadores descubrieron que era mayor de edad y que, con la misma trampa, había engañado a otras personas.

Identidad falsa, comportamiento infantil y enfermedades ficticias: la mentira de Amanda Souza

Gabriele“, una supuesta niña de 11 años, se apersonó en una iglesia del municipio de Joinville, Santa Catarina (Brasil), y le contó al cura que necesitaba ayuda, ya que había huido de su hogar en el estado de Pará luego de recibir abusos.

Tras ello, por intermedio del pastor, logró ponerse en contacto con una familia de la región, a la que, en principio, sedujo al decirle que tenía conocimientos de repostería. Semanas después, esta la adoptó y se hizo cargo de todos sus gastos, creyendo que se trataba de una pequeña desamparada.

"Gabriele", tenia aspecto de adulta, pero decía que era por el consumo de hormonas. Foto: captura video

Gabriele, quien decía no poseer documento de identidad, tenía aspecto de persona adulta, pero lo justificaba argumentando que era el resultado del consumo forzado de hormonas durante su infancia y que tenía obesidad.

Además, fingía un comportamiento infantil, y usaba mamaderas y chupetes. También simulaba ataques de pánico por la noche y suavizaba su voz.

Por si el accionar fuera poco, la “niña” afirmaba tener autismo y otras afecciones médicas, por lo que la familia le costeaba los medicamentos.

El engaño tuvo tal éxito que los padres adoptivos, incluso, le organizaron una fiesta para su (supuesto) cumpleaños número 12.

Gabriele no iba a la escuela porque había logrado convencer a su tutor de que, si lo hacía, su papá biológico abusivo sabría dónde estaba.

Nadie sospechaba nada, hasta que la familia decidió hacer el trámite legal de adopción, y le llamó la atención la reticencia de la “nena”.

El descubrimiento del caso, antecedentes similares y la defensa de la mujer

A pesar de lo anterior, la verdadera investigación se desató luego de una denuncia de un pariente ajeno al núcleo de la familia adoptante.

Este intuía que Gabriele mentía, y finalmente convenció a la familia de que contactara a la policía.

Fue así como se descubrió el delito: toda la historia que contó la supuesta niña era falsa.

Souza fue detenida a principios de junio de 2026. Foto: PCSC

A principios de junio de 2026, 14 meses después de la llegada de la mujer al hogar, las autoridades la arrestaron.

Tras ello, la Policía Civil comprobó que su nombre real es Amanda María Souza de Oliveira y que tenía 37 años. Luego de que ella misma confesara la mentira, fue enviada a la prisión regional de Joinville.

Además, se comprobó que Souza cometió engaños similares en otros lugares de Brasil.

En Goiás, la mujer está condenada por usurpación de identidad. El caso se produjo después de que se presentara en un hospital primero como Gabriele y luego como Melissa Vargas de Ávila, siempre diciendo que tenía 11 años.

Asimismo, fue denunciada en Chapecó, tras acudir a una iglesia en busca de ayuda y ser acogida en la casa de un cura. Según la denuncia presentada por la MPSC (Procuraduría Pública de Santa Catarina), se hizo pasar por una niña de 12 años y utilizó un acta de nacimiento a nombre de otra persona.

Por si fuera poco, en Río de Janeiro enfrenta cargos por fraude, falsificación de documentos y denuncia falsa de un delito. La fiscalía del estado alega que Oliveira fingió ser una menor vulnerable para obtener ayuda de dos mujeres en Nueva Iguazú.

Por todo, ahora la justicia la investiga por fraude y usurpación de identidad.

Recientemente, la mujer brindó su primera declaración. Dijo que cuando era adolescente recibió tratamientos de salud mental en el CAPS (Centro de Atención Psicosocial) de Horizonte y en el Hospital Psiquiátrico de Messejana, Fortaleza, y de hecho afirmó creer que aún existen registros documentales de ello.

Por esto, su defensa solicitó una evaluación de salud mental y solicitó abrir una investigación por demencia para determinar si Amanda es capaz de ser considerada responsable de los actos que se le atribuyen.

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