Por qué atrapa la serie sobre Rafael Nadal que acaba de estrenar Netflix

“Estoy aquí para comunicarles algo que llevo tiempo imaginando y pensando…”, dice el tenista, mirando a cámara y al borde de las lágrimas. Luego anuncia su retiro definitivo del circuito profesional. Con esa imagen del adiós, comienza Rafa, la producción que Netflix acaba de estrenar sobre el hombre nacido en Mallorca (España).

La miniserie documental, compuesta por cuatro episodios de una hora, parte de la incertidumbre provocada por las lesiones y el anuncio de su retiro. Luego retrocede algunos meses para seguir la preparación de su último gran desafío: intentar conquistar Roland Garros por decimoquinta vez. Desde allí, el relato viaja hasta su infancia, cuando disputaba sus primeros torneos en Manacor, la ciudad donde nació.

Con un formato de documental clásico, los episodios viajan al corazón más intimista de Nadal y cuentan con un archivo extraordinario sobre su vida, sus entrenamientos y su núcleo familiar.

Además de las imágenes de archivo y de una factura técnica impecable para registrar los partidos -los músculos en tensión, el esfuerzo físico, la violencia y la precisión de cada golpe-, la serie reúne a algunas de las figuras más importantes de su trayectoria, como los entrenadores Carlos Moyá y su tío Toni Nadal, sus padres, su esposa, periodistas especializados y, principalmente, sus dos grandes rivales: Novak Djokovic y Roger Federer.

El documental adquiere peso y densidad a partir de la segunda mitad. A diferencia de otras producciones de no ficción sobre deportistas legendarios, la producción abandona la autocomplacencia y se adentra en los territorios más ásperos de la disciplina, el dolor, la obsesión y el deterioro físico.

Desde ese momento, se puede ver al Nadal más frágil, con sus ansiedades, sus manías -por ejemplo, antes de cada saque debe frotarse la nariz, tocarse las orejas, los hombros y acomodarse la ropa- y el tremendo estrés que lo llevó a un obligatorio tratamiento psiquiátrico.

También aparecen los niveles extremos de exigencia que marcaron toda su carrera. “Cuando tú dices ‘me retiro’, al final lo que estás diciendo es ‘me he rendido’”, dice en un momento el deportista que ganó 22 títulos de Grand Slam, muchos de ellos jugando lesionado.

Con las imágenes de los vestuarios, las citas médicas, las conversaciones familiares y las ansiedades personales, la serie también pone el foco en una industria deportiva que suele exigir un esfuerzo más a cuerpos ya castigados por años de competencia.

En uno de sus mejores episodios, la serie revive la legendaria final de Wimbledon 2008 entre Nadal y Federer, que se extendió durante 4 horas y 48 minutos; en ese momento, se convirtió en la final masculina más larga en la historia del torneo. “Yo estaba dispuesto a sufrir más que él”, recuerda Nadal. La frase resume buena parte de su carrera y esa voluntad inquebrantable de resistir cuando otros ya no pueden hacerlo.

Lejos de seguir un recorrido cronológico clásico, la serie avanza y retrocede en el tiempo para construir un retrato complejo del tenista. “Primero hay que saber sufrir”, dicen los versos del famoso tango Naranjo en flor. Nadal convirtió esa máxima en una forma de competir y de vivir.

Al recuperar la dimensión menos visible de su trayectoria, Rafa esquiva los lugares comunes de la biografía deportiva y encuentra allí su mayor fortaleza.

Calificación: Muy buena.

Documental Protagonistas: Toni Nadal, Rafael Nadal y John McEnroe, entre otros Creador: Zach Heinzerling Emisión: Cuatro episodios de una hora, en Netflix.

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