El Consorcio del Puerto fue a la Justicia contra la guardería náutica de la ex Mansa

El Consorcio de Gestión del Puerto San Pedro fue a la Justicia para reclamar la restitución del espacio público que le pertenece y que se encuentra ocupado por una guardería náutica desde el año 2012, tras un contrato firmado en 2019.

El predio forma parte de las instalaciones costeras propiedad del puerto que habían sido concesionadas en su momento a la Federación de Luz y Fuerza para el desarrollo del proyecto Mansa Lyfe.

Cuando ese sindicato restituyó el predio, la zona donde está emplazada la guardería náutica quedó en manos de la familia Asturi, titular del emprendimiento, que siguió trabajando.

El Consorcio envió cartas documento a Luz y Fuerza y al propio Asturi para recuperar el predio, pero como no lo logró por la vía administrativa recurrió a la Justicia, por lo que ahora es el Juzgado Civil y Comercial n.° 3 el que deberá resolver.

El predio formaba parte del espacio público concesionado a Luz y Fuerza, que a su vez subconcesionó —algo que no tenía permitido— a Asturi el sector donde construyó la guardería náutica.

Por eso el Consorcio fue a la Justicia contra ambos: contra Luz y Fuerza, porque debía restituir el predio concesionado libre de ocupantes; y contra la familia Asturi y Víctor Grabovieski como partes del emprendimiento de la guardería náutica.

El espacio público en disputa abarca entre 10 mil y 20 mil metros cuadrados que en su momento Luz y Fuerza reclamó ante la Justicia a Asturi por vencimiento de contrato, sin lograr la restitución.

En la causa que inició el Puerto hubo respuesta del sindicato, que sostiene que el Consorcio siempre estuvo en pleno conocimiento” del proyecto de la guardería náutica y que, vencido el contrato y ante la negativa de restitución, Asturi quedó “en situación de tenencia precaria” sobre el predio.

Por su parte, Asturi respondió que el Puerto pretende reclamarle 20 mil metros cuadrados cuando el contrato de subconcesión habla de 10 mil, y en el mismo acto reconoce que lo restante es producto de “relleno” que hizo él mismo, por cierto sin los permisos ni los estudios de impacto ambiental correspondientes.

Asturi planteó además el tema de “las construcciones, instalaciones y mejoras realizadas sobre el inmueble“, que contienen “un galpón de aproximadamente 22,40 metros por 50,60 metros, con una superficie cubierta superior a los 1.100 metros cuadrados”.

El dueño de la guardería sostiene que “el valor actual de las construcciones e instalaciones existentes puede estimarse en una suma aproximada de 900 mil dólares” que invirtió y que, asegura, el Consorcio quiere quedarse en “un evidente abuso del derecho y enriquecimiento sin causa a su favor”.

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